Una de tiros

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Tiros y sangre a mansalva, desde luego, es lo que hay en las películas de Tarantino: de hecho hasta el día de hoy no había visto, al menos completa, ninguna película suya; me daba miedo no tener suficiente estómago, yo soy de las que se desmaya cuando les sacan sangre… Pero había oído tan buenas críticas de esta película que hice acopio de valor y fui a verla, y no me arrepiento: me ha encantado.

Sí, desde luego que hay violencia (de hecho en alguna escena tuve que desviar los ojos de la pantalla) pero hay mucho más que eso: un manejo magistral de la tensión, una excelente fotografía, algunas escenas inolvidables (como la primera, que es una pieza completa en sí misma) y algunos actores increíbles como Christopher Waltz, que interpreta maravillosamente a ese cabrón encantador llamado Hans Landa, el cual debería figurar desde ya en la lista de los mejores malvados del cine, o el “alemán antinazi” al que da vida Til Schweiger (con poco diálogo, pero ciertos momentos impagables).

En contra, quizá algunas veces se pase de “gráfica” en cuanto a la sangre (pero claro, estamos hablando de Tarantino…) y en general puede dar la sensación de que en vez de una película sea varios cortos aislados entre sí. Pero el resultado final es original y atrevido, incluso siendo explícitamente un homenaje a otras películas anteriores… otra marca de la casa Tarantino.

Muy recomendable.

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