Una de tiros

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Tiros y sangre a mansalva, desde luego, es lo que hay en las películas de Tarantino: de hecho hasta el día de hoy no había visto, al menos completa, ninguna película suya; me daba miedo no tener suficiente estómago, yo soy de las que se desmaya cuando les sacan sangre… Pero había oído tan buenas críticas de esta película que hice acopio de valor y fui a verla, y no me arrepiento: me ha encantado.

Sí, desde luego que hay violencia (de hecho en alguna escena tuve que desviar los ojos de la pantalla) pero hay mucho más que eso: un manejo magistral de la tensión, una excelente fotografía, algunas escenas inolvidables (como la primera, que es una pieza completa en sí misma) y algunos actores increíbles como Christopher Waltz, que interpreta maravillosamente a ese cabrón encantador llamado Hans Landa, el cual debería figurar desde ya en la lista de los mejores malvados del cine, o el “alemán antinazi” al que da vida Til Schweiger (con poco diálogo, pero ciertos momentos impagables).

En contra, quizá algunas veces se pase de “gráfica” en cuanto a la sangre (pero claro, estamos hablando de Tarantino…) y en general puede dar la sensación de que en vez de una película sea varios cortos aislados entre sí. Pero el resultado final es original y atrevido, incluso siendo explícitamente un homenaje a otras películas anteriores… otra marca de la casa Tarantino.

Muy recomendable.

Hipocresía

Imagen de El pianista, de Roman Polanski

Imagen de El pianista, de Roman Polanski

Resulta conmovedor ver cómo buena parte del gremio del cine, que no debe de ser el más solidario del mundo, ha cerrado filas en torno a Roman Polanski con motivo de su detención en Suiza (no deja de resultar chocante que hayan tardado treinta años en detener a alguien que no estaba precisamente escondido bajo tierra). Especialmente nuestro Almodóvar, con su tan característica locuacidad, nos ha iluminado a todos respecto a por qué “el pobrecito Roman” no debería haber sido vilmente arrestado como si fuera un vulgar mozo de almacén (con todos los respetos a los mozos de almacén…):

No acepto que la justicia utilice atajos, mucho menos cuando esa misma justicia defiende la pena de muerte y hace posible el infierno de Guantánamo… Deploro, denuncio y me aterra este modo de hacer justicia a la americana.

¿Qué es la “justicia a la americana”? ¿El sistema judicial español puede dar lecciones al americano, quizá?

Y eso no tiene nada que ver con los cargos de los que se le acusa a Polanski. No confundamos la velocidad con el tocino.

Hombre, algo que ver sí que tiene. Precisamente si lo han podido detener es porque el delito en cuestión no ha prescrito. Además, Polanski se fugó en lugar de comparecer ante el juez que le reclamaba, si no a estas alturas ya habría saldado sus cuentas con la justicia. ¿Seguro que son los demás los que confunden la velocidad con el tocino?

Polanski ha vivido los últimos 31 años en Francia y eso no significa que los franceses estén a favor del abuso de menores. También hay que destacar que la víctima de tales abusos pidió hace años que se le retiraran los cargos.

¿Cuando una mujer maltratada “perdona” a su agresor, el señor Almodóvar también es partidario de que a éste le den una palmadita en la espalda y lo manden a casa? ¿Sabe Pedro lo que son los delitos públicos? Es comprensible que la afectada quiera olvidarse del asunto, aunque en su momento tampoco le hizo ascos a una indemnización económica. Pero eso no cambia en nada los hechos.

La forma en que se ha llevado a cabo esta detención es inadmisible. Recordemos que Polanski es un ciudadano francés y que estamos en Europa.

Ah vale, el ser francés te convierte en invulnerable, por lo visto. Pero es que cuando ocurrieron los hechos Polanski vivía en Estados Unidos, allí se produjo la violación y allí vive la afectada.

De todas formas, en la encendida defensa que cineastas y hasta políticos están llevando a cabo, subyace una idea casi peligrosa. Todos los que arropan a Polanski sacan a relucir que es un artista, un cineasta, un “hombre de cultura”. ¿Los intelectuales y artistas están un escalón por encima del resto de la humanidad? Ahora se escudan en que ya han pasado treinta años desde los hechos, ¿entonces, le hubieran criticado más duramente en su momento? ¿Le podemos permitir a Polanski lo que no le consentiríamos al mozo de almacén del que hablaba más arriba? ¿O haber violado a una menor es un ligero pecadillo que se le puede perdonar a cualquiera? (Parece que hay quien piensa que sí.) Es más, ¿qué opinaría Almodóvar si el interesado fuera un sacerdote en lugar de un director de cine? Probablemente pediría para él las penas del infierno, aunque el sacerdote en cuestión fuera un virtuoso del piano o un pintor maravilloso…

Respeto profundamente la obra de Polanski y no me parece menos valiosa por lo que haya podido hacer en su vida privada; ciertamente es un hombre que ha tenido una vida desgraciada (quizá otra persona que hubiera sufrido lo que ha sufrido él se hubiera vuelto loca) y no creo que fuera el único responsable de lo que ocurrió en su momento (hay alguien de quien nadie se acuerda: ¿dónde estaban los padres de esa niña de trece años a la que dejaron, voluntariamente, irse sola a casa de un director de cine para que la hiciera famosa con fotografías “artísticas”?) pero las cosas como son: todos, absolutamente todos, tenemos nuestras obligaciones, y quien las incumple debe asumir sus responsabilidades. Polanski se ha librado durante treinta años, a la vista de todo el mundo, de esa justicia de la que tanto despotrican ahora; no creo que a estas alturas tenga ya mucho que temer de ella.