Pesadilla en casa

coraline

Hay que ver lo vaga que ando últimamente, que tengo el pobre patio abandonado y acumulando hojarasca… y el escondite más vacío que nunca por culpa de la última actualización de WordPress, que me lo ha dejado virtualmente inutilizable. No es que no tenga ideas o me apetezca hablar de cosas, y de hecho tengo en mente algunas entradas bastante largas, pero lo cierto es que entre la pereza y mi estado anímico actual (que se podría definir como “estoy en una nube”) no actualizo todo lo que me gustaría. En todo caso, por lo menos voy a dejar constancia de lo mucho que me ha gustado una de mis últimas películas vistas, Coraline -como suele pasar, no le veo necesidad ninguna al alargado título español-, dirigida por Henry Selick, un perfecto conocedor de la animación en stop motion como ya demostró en Pesadilla antes de Navidad. A muchos supongo que les frenará el aspecto “infantil” de la película, pero pueden ir a verla con la seguridad de encontrarse un cuento mucho más oscuro y adulto de lo que pueda parecer, con una realización admirable, una maravillosa dirección artística y una música perfectamente adaptada a las imágenes. Muy recomendable.

Palabras…

gerbera_0035

Sólo son letras, símbolos y signos que durante siglos de paciente trabajo los seres humanos hemos inventado para poder comunicarnos. Guardan dentro de sí un poder inconmensurable; no seríamos lo que somos sin ellas. Desde el primer balbuceo inconsciente hasta el último suspiro, las palabras nos acompañan toda la vida, nos abren nuevos mundos, nos empujan al amor o a la infelicidad, nos conmueven, erotizan o nos hacen soñar.

A veces las palabras son el único hilo que te une a quien más amas, o destruyen la confianza trabajosamente conseguida. Por suerte, cuando las cosas se rompen, a veces bastan las palabras para poder arreglarlas.