11 Dic 2008
por Anaïsen Cosas de la vida
Si ayer mismo me quejaba de la última campaña del Ministerio de Sanidad y ponía verdes a sus creadores, hoy no me duelen prendas en hacer lo contrario: este anuncio del Ministerio de Educación en colaboración con el Consejo de Europa es una pequeña maravilla de creatividad y buen gusto. A ver si se prodigan más con cosas como ésta.
11 Dic 2008
por Anaïsen Cosas de la vida, En pantalla

Mira tú por dónde nos han salido los muy apasionados italianos: no contentos con condenar a un horario más tardío de lo habitual la emisión de Brokeback Mountain, la emiten con cortes en las escenas “más explícitas”. Pues que me digan qué hay de explícito en esta película, porque que yo recuerde a los muchachos no se les veía absolutamente nada por debajo de la cintura, ni se lo montaban con ovejas ni nada parecido… Con el agravante, además, de que las escenas cortadas son necesarias para la comprensión de la cinta. Tendrían que pasarse éstos por España y ver las cosas que se emiten en horario infantil…
Por cierto, la página de donde he sacado la foto es una web dedicada a los cristianos canadienses y hablan elogiosamente de la película. Se ve que por allí son más tolerantes…
El Ministro de Sanidad presentó ayer a bombo y platillo, y con evidente satisfacción por estar en la onda de las necesidades y costumbres de la juventud, una campaña para la prevención de embarazos en adolescentes (que pese a toda la información disponible por múltiples medios no dejan de aumentar) centrada en una cancioncilla a ritmo de rap, ésta:
Aparte de que por sí misma es horrorosa, resulta que no es más que una mala copia de la que sigue, Efectos vocales de Nach:
Me da la impresión de que en el Ministerio de Sanidad, y en general en todos los organismos oficiales donde se dirigen a la gente joven, se creen que éstos deben ser tontos (será por la LOGSE) y no son capaces de pillar el mensaje si se formula en un idioma comprensible. ¿Qué es eso de “yo no corono rollos”? ¿Quién habla así? Al menos, la web creada para la ocasión es bastante correcta, pero no parece que la solución del problema pase por campañas oficiales dirigidas a unos jóvenes que siempre piensan que “a mí no me va a pasar”, “con la goma se me corta el rollo”, “los condones son muy caros” y excusas por el estilo. Creo que la primera responsabilidad parte de los padres, que deberían afrontar el tema desde bien pronto y no fiarlo todo a “ya lo aprenderá cuando toque”, y a la escuela, donde tendrían que facilitar información clara, completa y no sesgada: porque a veces parece que se trate de empujar a los jóvenes a tener sexo cuanto antes y porque sí, porque da mucho gustito, y entonces ya pondremos los medios para remediar las posibles consecuencias. Resulta un poco penoso pasearse por foros dedicados a gente muy joven y ver cómo chicos de catorce o dieciséis años ya andan diciendo que a ver si se estrenan, que todos sus amigos ya lo han hecho. Sí, el sexo da mucho gustito… pero el órgano sexual por excelencia es el cerebro. Mientras no se utilice como es debido, la experiencia resultará más bien frustrante.
En cualquier caso, si el Ministerio quiere promover el uso de anticonceptivos a ritmo de rap, les propongo una alternativa que a mí me parece mucho mejor:

(Me encanta este chaval. Qué gusto de voz, debería ser locutor de radio o algo así).
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Sexo aburridozzzzzzzzzzzz.
Hoy en El Mundo se publicaba una entrevista con una mujer, Erika Lust (seudónimo, supongo), con una curiosa profesión: directora de cine erótico. Específicamente, cine erótico para mujeres. Es una etiqueta que me resulta curiosa; se suele decir que a las mujeres no les gusta el porno, y es cierto que la mayoría dice que no ven nunca “esas guarradas”, o al menos no lo reconocen en público, parece que aún esté mal visto. Debido a eso, algunas cineastas como Lust han decidido crear porno “con guión”, donde las mujeres no se limiten a ser una especie de muñecas hinchables siempre dispuestas y deseando practicar larguísimas felaciones “con premio” y ser percutidas durante horas (cosa aburridísima, reconozcámoslo). Lust dice que las mujeres somos “visuales”. Bueno, ya empezamos a clasificar. Supongo que algunas seremos visuales y otras no. ¿Pero eso supone que los hombres no lo son? ¿Qué es lo que les excita del porno, si no es verlo?
En cualquier caso, el porno es lo que es, y tampoco le podemos pedir más de lo que ofrece. Lust se queja de que “Nos presenta como personas de una sola dimensión, ni siquiera nos permite conocer a los personajes.” Es que no se trata de conocer a los personajes, para eso ya está el cine “normal”; se trata de excitarse, simple y llanamente, y para eso basta con colocar un número variable de personas de ambos sexos en una situación más o menos inverosímil y ponerlos a hacer una serie de proezas que en la vida real serían bastante improbables, a fin de que el respetable público se ponga en situación, se salte las escenas con diálogo y a lo sumo en media hora remate la faena solo o en pareja. Una película porno completa debe de ser algo soporífero, por no hablar de la afición de los directores de colocarnos unos primeros planos que resultan más quirúrgicos que excitantes. Pero el porno “para mujeres” acaba pecando, al menos el poco que he visto yo, de lo mismo: se recrea tanto en la situación, en la seducción, en miradas, roces y demás, que termina siendo igual de aburrido que el otro, para mi gusto, y mucho menos excitante.
¿Alguien ha visto películas de esta clase? ¿Son de verdad así de aburridas, o soy yo la que no sabe apreciarlo?
10 Dic 2008
por Anaïsen Personal

Ya tenemos las calles, las tiendas y muchas casas pobladas de luces y guirnaldas, que conmemoran algo que se ha ido quedando diluido entre el ruido y el papel de regalo. Siempre me da la sensación de que cada vez los adornos se sacan más pronto del almacén. Este año puede que mis Navidades no sean todo lo felices que deberían, por muchas cosas que se han ido gestando a lo largo del año. La verdad es que nunca entenderé por qué hay personas que prefieren rechazar antes que preguntar, juzgar sin conocer e imponer en vez de hallar el punto medio.
A pesar de todo eso, intentaré que esos días sean, si me dejan, relajados.
Foto: LeTatou (deviantart)
04 Dic 2008
por Anaïsen Esas cosas con letras

No me suelo fiar mucho de las listas de los libros más vendidos, ni siquiera de los que se hacen famosos casi desde la nada gracias al boca a boca: entre éstos se pueden encontrar libros muy estimables en su género, como La sombra del viento, o verdaderos truños como El código da Vinci. Así que había oído hablar del último boom editorial en Europa, Los hombres que no amaban a las mujeres, del sueco Stieg Larsson (que falleció sin llegar a conocer su fulminante éxito) pero no le había hincado el diente hasta que, hace unos días, El País publicó el primer capítulo de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, segunda parte de la trilogía Millennium y continuación de Los hombres… (luego hablaremos de los titulitos de los libros, que se las traen…). El caso es que el capítulo en cuestión me enganchó sin remedio y me entró la imperiosa necesidad de saber de dónde había salido esa diminuta y tatuada mujercita llamada Lisbeth Salander, extremadamente inteligente e increíblemente asocial. Me compré el libro y me he bebido sus 665 páginas en unos días. ¿El resultado? Veamos…
A Los hombres que no amaban a las mujeres, curiosamente, se le ha cambiado el título en España para suavizarlo ligeramente, no sé si porque resultaba políticamente incorrecto: el original se traduciría como Los hombres que odiaban a las mujeres. En cambio, el título de la versión inglesa es The girl with the dragon tattoo, que resulta más “misterioso” pero la verdad es que despista. El original no está puesto por casualidad: una de las mayores preocupaciones del autor era el maltrato a las mujeres y ese es el verdadero tema que recorre de principio a fin la novela, aparte de la trama policiaca o el tema financiero, que también toca de forma secundaria. En cuanto a lo puramente literario: el libro es emocionante, se lee de corrido una vez empezado y no deja cabos sueltos. Está claro que el escritor creía en lo que escribía, y lo conocía bien; de hecho no es difícil imaginarse como un alter ego del autor al protagonista, un aguerrido periodista económico, conquistador irresistible y director de una revista en la cuerda floja por ser demasiado poco complaciente con los poderosos. Mucho más interesante y menos típica resulta, sin embargo, la antes mencionada Lisbeth, uno de esos personajes a priori imposibles pero que acaban provocando cierta ternura. Si la novela deja algún recuerdo una vez leída es en buena parte gracias a ella.
Cosas negativas a destacar: sobre todo una. Igual que cuando ves una de las últimas películas de Bond, a veces tienes la impresión de estar asistiendo a un publirreportaje. Véanse si no los siguientes pasajes, que la verdad, a mí me dejaron un pelín estupefacta:
(…) necesitaba un aparato rápido y moderno.
Como era de esperar, se fijó en la mejor opción imaginable: el recién lanzado Apple PowerBook G4/1.0GHz, CPU de aluminio, provisto de un procesador PowerPC 7451 con AltiVec Velocity Engine, 960 Mb RAM y un disco duro de 60 Gb. Disponía de BlueTooth y de un grabador de cedés y deuvedés incorporado.
Lo mejor de todo era que tenía la primera pantalla de 17 pulgadas del mundo de los portátiles, además de una tarjeta gráfica NVIDIA y una resolución de 1440×900 píxeles que dejaba atónitos a los defensores de los PC, y que desbancaba a todo lo existente en el mercado hasta ese momento.
Por lo que respectaba al hardware se trataba del Rolls Royce de los portátiles; pero lo que realmente provocó su deseo de hacerse con él fue un exquisito detalle: el teclado estaba provisto de iluminación de fondo, de manera que las letras se podían ver aunque se hallara en la más absoluta oscuridad. ¡Un detalle de lo más simple! ¿Por qué nadie había pensado antes en eso?
La familia Vanger estaba compuesta -incluyendo a los hijos de los primos y a los primos segundos- por un centenar de personas. La familia era tan amplia que Mikael tuvo que crear una base de datos en su iBook. Usó el programa NotePad (www.ibrium.se), uno de esos geniales productos diseñado por dos chavales de la universidad KTH de Estocolmo que lo distribuían por dos duros en Internet como shareware. Al parecer de Mikael, pocos programas resultaban tan imprescindibles para un periodista de investigación.
Semejantes pasajes publicitarios rompen la fluidez del relato y no sirven absolutamente para nada, a no ser, claro, que Apple y los creadores de NotePad pagaran al autor por nombrarles…
En resumidas cuentas, una lectura interesante aunque no inolvidable; de todas formas no me perderé la segunda parte ni, supongo, la anunciada tercera, La reina en el palacio de las corrientes de aire. Es una buena forma de pasar estos días tan fríos.
Imagen: Olivier Vinet
02 Dic 2008
por Anaïsen Cosas de la vida, Por amor al arte

Ayer murió a los cincuenta y ocho años, víctima del cáncer, el cantautor valenciano Joan Baptista Humet. Ya hacía bastante tiempo que no se le oía en los medios -su último disco es de 2004, aunque no tuvo demasiada repercusión- pero hoy, buscando en Youtube una canción que le sirviera de homenaje, me he puesto a recordar sus viejos éxitos y me ha costado encontrar uno que me gustara sobre los demás. Sin grandes alharacas, con canciones sencillas y poéticas sacadas de la vida diaria, formó durante años parte del paisaje de mi adolescencia, y le puso fondo musical desde las tardes de la radio. Gracias por los buenos momentos y esos trocitos de poesía, Joan Baptista, allá donde estés.
Me dicen…