27 Jul 2008
por Anaïsen Cosas de la vida

Para las personas que llevamos una vida relativamente tranquila y sin sobresaltos, hay horrores que resulta difícil incluso concebir. No los vemos por la calle, sabemos de ellos sólo por la prensa, pero existen. Escondidos en un sótano al que jamás llega la luz del día, o en una caseta abandonada en medio del campo, están ahí y nos hablan de mentes retorcidas que han asumido que son dueñas de la libertad y la vida de otras personas. Ese es un detalle que a mí me llama poderosamente la atención en estos actos: que alguien se crea que tiene derecho a decidir sobre la vida de otro y a imponerle castigos si no acepta sus decisiones.
El que un ser humano “castigue” a otro ser humano por sus actos nos indica el sentido de posesión que cree tener sobre el castigado. ¿A quién castigamos normalmente? Sólo a los animales, para cambiar sus conductas, y a los niños, por la misma razón, aunque en este caso sería preferible hablar de “corregir”. Pero, ¿qué sentido tiene castigar a un adulto? Si ha cometido un delito, es la ley la que debe intervenir. Si simplemente ha actuado de una forma que no nos gusta, se puede razonar, se puede discutir, se puede sacar a esa persona de nuestra vida: sólo castiga quien se siente dueño, superior, poseedor de la razón absoluta.
Nadie es dueño de nadie. No concibo mayor horror que dejar de ser libre.
Foto: Mentos18 (deviantart)
23 Jul 2008
por Anaïsen Cosas de la vida
Hasta hace una o dos semanas, se emitía en Telecinco un programa “concurso” llamado El juego de tu vida, del que no he visto más que los fragmentos que se incluían de vez en cuando en Sé lo que hicisteis, todos los cuales me producían una mezcla a partes iguales de incredulidad, asombro y vergüenza ajena. Dejando aparte la opinión que me merece el concursito, que daría para otro post, en su momento me llamó la atención la pregunta que le hicieron a una de las participantes; rezaba algo así como “¿Es cierto que cuando haces el amor con tu marido tienes fantasías con El Duque?”.
Ay, el Duque… el último sex symbol patrio, el objeto de deseo de miles de jovencitas y no tan jovencitas… Por si aún queda alguien que no lo conozca, el actor que lo interpreta, y que en la vida real atiende al nombre de Miguel Ángel Silvestre, es éste:

Bueno, sí, el chaval tiene buenos abdominales, y reconozco que no es feo… pero a mí se me ha atragantado sólo con ver la pose de chulito que se gasta en la serie que le ha dado la fama y cuyo título me niego a escribir porque me da más vergüenza ajena todavía.
A lo que íbamos: la agudísima pregunta que le formularon a la concursante del bodrio de Telecinco me hizo plantearme la misma cuestión (sí, a veces hasta los programas basura hacen que le des a las neuronas, aunque poquito, eh). ¿En quién pensaría yo en el hipotético caso de tener fantasías, por definición irrealizables, mientras estoy dándole al asunto? Difícil cuestión, porque la verdad es que nunca he sido aficionada a utilizar rostros famosos para mis pensamientos lúbricos, prefiero alguien más cercano… En cualquier caso, y para que se hagan ustedes una idea de mis gustos, ahí va una lista de señores más o menos famosos que seguramente me revolucionarían las hormonas si alguna vez llegara a tenerlos lo suficientemente cerca. Señoras, disfruten la vista.

Vale, ya sé que resulta casi una herejía decir que el inefable doctor House no es tu personaje favorito de la serie. Pero qué le vamos a hacer, yo más bien me derrito con el pobre Chase, que se pasa todos los capítulos aguantando las borderías de su jefe y las indecisiones de la doctora Cameron. A él si que lo iba a auscultar yo a fondo.

La muestra perfecta de que los hombres pueden ganar, y mucho, con los años. El Sean Connery de sus primeros tiempos en el cine me deja más bien fría, pero con esa barbita y esas arrugas tan bien puestas me resulta irresistible. Aunque si una no quiere que se le caiga del pedestal, mejor no verlo aquí.

Del físico de este actor se ha dicho de todo: desde que es guapísimo hasta que es más feo que pegarle a un padre. Vale que no tiene precisamente una nariz respingona, pero a mí me parece de lo más atractivo. Ah, y no menos importante: gracias a él tengo algo en común con Elsa Pataky, a las dos nos gusta Adrien. Lamentablemente es lo único.

Desde que lo viera en La comunidad del anillo se me cae la baba con este guapísimo inglés, que curiosamente suele hacer papeles de villano. Pues oigan, yo con un malo así me paso al reverso tenebroso por la vía rápida.

Este mocito ha sido el último en llegar a esta particular galería, y en realidad empezó a gustarme porque me recuerda muchísimo a cierta persona. También se ha hecho famoso interpretando a un malo malísimo en Héroes, pero por mí, que siga haciendo de las suyas y no lo pillen nunca.

Y aquí el semifinalista, un actor especialista en papeles raros y “desviados” que, sin embargo, tiene cara de no haber roto un plato en su vida. Ahora ha ganado en madurez pero aún soy capaz de tragarme una serie tan tópica como Boston Legal sólo por verle.

Por último el ganador indiscutible, mi amor platónico desde los tiempos en que perseguía a Patrick Swayze en Le llaman Bodhi: dicen que es mal actor, que no tiene expresividad y que no resulta convincente. Nunca me he podido dar cuenta de todo eso, cuando lo veo en la pantalla estoy demasiado entretenida recogiéndome la baba. Tú sí que vales, Keanu, qué Duques ni qué narices.
21 Jul 2008
por Anaïsen Sin categoría

Nunca, o al menos ya no desde hace muchos años, he creído en los horóscopos, ni en la numerología, ni en los adivinadores de futuros varios, pero tampoco tengo inconveniente en rendirme a la curiosidad y echar un vistazo cuando encuentro algún nuevo “sistema astrológico”. Viene esto a cuento de una supuesta “astrología celta” con la que me he encontrado curioseando en este blog. En realidad, según la Wikipedia, la lista que se incluye en ese supuesto calendario botánico no está basada en nada hecho por los celtas, sino en una creación poética de Robert Graves. En cualquier caso, tiene su gracia. Según la lista en cuestión, el árbol que me corresponde es el arce, y la descripción que me cuadraría la siguiente:
ARCE (la Mente Abierta). Una persona fuera de lo común, llena de imaginación y originalidad, tímida y reservada, ambiciosa, orgullosa, segura de sí misma, con sed de nuevas experiencias, algunas veces nerviosa, tiene muchas complejidades, buena memoria, aprende rápidamente, con una vida amorosa complicada, le gusta impresionar. Debes buscar tener una relación seria que te llene tu vida, eso te haría feliz.
Vale, es verdad que acierta en muchas cosas… pero me da la impresión de que buena parte de lo descrito para otros árboles me cuadraría también. En fin, yo sigo buscando la relación seria, pero qué bien se esconde la jodía…
Foto: Bonsai de arce coreano, de Rebekah B.
20 Jul 2008
por Anaïsen Esas cosas con letras, Personal

(Foto sacada de la página Corset Fan)
Como todo el mundo sabe, la época de rebajas es uno de los momentos más peligrosos del año. Conviene quedarse en casita y, si se sale a la calle, procurar no mirar los escaparates repletos de los más llamativos reclamos en letras bien grandes indicando el porcentaje de rebaja sobre los precios originales: si hacemos caso de ellos, probablemente nos encontremos que a nuestro regreso vamos cargados de bolsas llenas de artículos que no necesitamos pero, ay, “estaban tan rebajados…”
De todas formas, a veces tampoco pasa nada si te dejas llevar por la marea y te permites un capricho. En este caso, concretamente dos, y bien distintos.
El primero de ellos, algo que hace tiempo venía deseando: un corsé. Ya sé que es “anticuado” y no precisamente cómodo, pero me parece que tiene un morbo imposible de igualar por cualquier otra prenda. No es algo fácil de conseguir a menos que lo hagas en la red, pero gracias a que la única tienda Ann Summers de toda España está a un cuarto de hora a pie desde mi casa, ya tengo uno en mi poder… Ahora es cuestión de sacarle partido.
El otro capricho es una pequeña joyita a la que hace tiempo que le había echado el ojo: un libro etiquetado como “infantil” pero que es una delicia para cualquier edad. Se trata del famoso Princesas olvidadas o desconocidas, con texto de Philippe Lechermeier y unas maravillosas ilustraciones de Rebecca Dautremer. Un libro lleno de humor, y una buena muestra del talento de su ilustradora. Rebecca, te envidio. Yo de mayor quiero ser como tú.

17 Jul 2008
por Anaïsen En pantalla

Una de mis grandes debilidades -al menos de las confesables- es el cine de animación. Suelo ver, y mejor en la pantalla grande que en casa, casi todo el que se estrena, y especialmente si es de Pixar (creo que he visto todas las películas de este estudio). Su gran competidor, Dreamworks, a veces produce cosas tan originales y estimables como Shrek, y otras veces platos de segunda mesa como El espantatiburones. De todas maneras, las comparaciones son odiosas, y a cada uno lo que le corresponde: a Kung Fu Panda, que es de la que toca hablar hoy, se le pueden sacar sus defectos, pero yo me lo he pasado como una enana viéndola.
De entrada está claro que es una película dirigida a un público familiar, así que prácticamente no hay guiños adultos ni dobles sentidos, aunque sí homenajes al cine clásico de artes marciales. La trama quizá sea lo más criticable: totalmente previsible de principio a fin, con el tradicional mensaje bienintencionado y los tradicionales personajes buenos y malos (aunque en esta ocasión el malo es menos monolítico que de costumbre y hasta llega a caer simpático a veces). Los chistes están bien, pero lo verdaderamente conseguido de esta película reside en lo visual.
Los diseños, como es lógico, se basan en Oriente, y están muy logrados para mi gusto. Las escenas de lucha combinan el humor con la espectacularidad de una manera que hace que no decaiga en ningún momento, y que se vea todo el rato con una sonrisa en la boca. Destacaría especialmente el pasaje que viene a continuación:

Lástima no poder disfrutar en España del doblaje original, con la excepcional voz de Dustin Hoffman. En resumen, entretenimiento del bueno aunque para verlo tengas que usar como excusa el llevar a los niños. Muy recomendable.
11 Jul 2008
por Anaïsen Esas cosas con letras, Por amor al arte

El post de hoy ha surgido de una completa casualidad. El texto de abajo me lo he encontrado, como suele pasar, mientras buscaba otra cosa. La dama de la imagen es Dorian Leigh, a la que se ha dado en llamar la primera top model, que acaba de fallecer a los 91 años de edad, y cuyas fotografías, realizadas por artistas de la talla de Richard Avedon o Cecil Beaton, son un ejemplo de elegancia intemporal.
El DULCE SABOR DE UNA MUJER EXQUISITA
Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies,
sino aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca,
ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo,
es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida.
Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos,
es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás.
Una mujer exquisita no es la más ardiente,
sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.
Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada
al ser admirada por su belleza y elegancia,
es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.
Y un hombre, un hombre exquisito es aquel que valora a una mujer así.
Gabriel García Márquez
Me dicen…