27 Nov 2007
por Anaisen En pantalla

Así reza una de las frases de la película Beowulf, una de las últimas superproducciones que se han estrenado en España y que presenta la originalidad de estar realizada íntegramente en animación 3D, habiendo utilizado a famosos actores para las capturas de movimiento. Lástima que el cine de animación parece no haberse quitado de encima el sambenito de “cine para niños”, o al menos lo debían pensar así los muchos padres que llevaron a sus hijos a la proyección a la que yo asistí. No es una película infantil en absoluto; más bien es bastante violenta, aunque aligerada por muchos toques de humor, algunos de índole sexual, si bien los animadores se las han arreglado para que no se vea nada que pueda ofender a los castos norteamericanos incluso habiendo desnudos integrales.
La animación me pareció en general muy buena, aunque ciertos personajes dejaban bastante que desear, sobre todo algunos secundarios y la reina “interpretada” por Robin Wright, a la que han querido rejuvenecer tanto que la han convertido en un maniquí inexpresivo. La historia, basada en un cantar anglosajón medieval, resulta entretenida, especialmente en los momentos de lucha y el increíble duelo final, y presenta a un protagonista que resulta atractivo precisamente por ser muy “humano” e imperfecto pese a ser un héroe.
También, si vives en una ciudad donde haya cines IMAX, puede verse en tres dimensiones, lo cual debe ser toda una experiencia en los abundantes momentos en los que se lanzan flechas, lanzas o similares hacia los espectadores… En conclusión, entretenida. Vale la pena.
25 Nov 2007
por Anaisen Cosas de la vida

En los comentarios de mi último post, que hablaba sobre un libro supuestamente de terror, Natalia nos recordaba otro horror del que en los últimos días hemos sido todos un poco testigos por su repercusión mediática: el asesinato de una joven rusa, supuestamente a manos del hombre que poco antes había sido rechazado por ella ante las pantallas de televisión. Sin que se haya hablado tanto de ello en los periódicos, se ha conocido otra noticia que a mí me parece aún más terrorífica, porque nos habla de una violencia y una injusticia que están provocadas por la propia ley: una joven árabe ha sido condenada a 200 latigazos y seis meses de prisión después de haber sido víctima de una violación colectiva (más información aquí). Los violadores han sido condenados a diversas penas de cárcel y latigazos.
Es algo tan flagrantemente injusto que creo que sobran todos los comentarios al respecto, se mire como se mire, y lo peor es que nadie en la comunidad internacional parece ir a hacer nada al respecto, ya que Arabia Saudí, al ser un aliado occidental, debe de estar por encima del bien y del mal.
Y si las cosas andan así por los países islámicos, aquí, que ya nos hemos librado de la influencia religiosa en la vida pública, nos encontramos con otras censuras que con el tiempo parecen ir a más. Así podemos ver una noticia que cualquiera pensaría que va de broma: Barrio Sésamo se considera ahora una serie peligrosa para los niños. ¿Y por qué pongo esta noticia, que parece una frivolidad, al lado del caso de la joven árabe? Pues porque creo que, siendo un asunto aparentemente sin importancia, es otro ejemplo más de que en Occidente estamos sustituyendo la hipocresía religiosa por la hipocresía de la corrección política, que convierte las cosas más inocentes en peligrosas. Acabaremos por no poder decir lo que pensamos…
Actualización del 18-12-2007: pues parece que por fin la presión internacional contra esta salvajada ha dado sus frutos. A ver si de ahora en adelante los jueces árabes se lo piensan dos veces antes de cometer semejantes sandeces, aunque algo me dice que no…
21 Nov 2007
por Anaisen Esas cosas con letras
O por lo menos así nos venden desde la editorial la última novela de Stephen King, La historia de Lisey: “terror psicológico”. No sé, o yo estoy curada de espantos o los de marketing han pensado que si una novela de King no da miedo no la va a leer ni Dios. Pero vamos por partes.
Hasta hoy la verdad es que no había leído mucho de King, sólo El resplandor, Las cuatro estaciones (que contiene una novela corta excelente, Rita Hayworth y la redención de Shawshank, la cual dio lugar a la no menos excelente película Cadena perpetua) y La zona muerta. El género de terror no es que me entusiasme, pero creo que King, a pesar de que siempre lleva detrás la coletilla de “escritor de best-sellers” conoce bien lo que se lleva entre manos y suele salir airoso. Esta novela en concreto me la leí un poco por curiosidad, porque se salía de la temática habitual en él; y la verdad es que no he salido defraudada. Contiene algo de tensión, sí -yo no la llamaría terror- y algunas escenas desasosegantes, pero, por encima de todo, es una historia de amor (según dicen, un homenaje a su propia esposa) y de cómo las personas son capaces de superar las adversidades de la vida por medio de la fantasía.
En el lado malo, creo que la historia, que va constantemente hacia delante y hacia atrás, resulta en algunos momentos confusa y en ciertos puntos se hace un poco larga, pero en general mantiene el interés. Por mi parte, la recomiendo.
18 Nov 2007
por Anaisen Personal

Hace varios días que parece que después de un otoño algo titubeante el frío se ha decidido a quedarse. Y como cada año, ya toca la habitual cantinela de iluminaciones, anuncios de navidad y demás. En días como los que se avecinan (se echan encima, más bien) es cuando más se notan las cosas que te faltan. Yo echo de menos mis raíces.
Llamo raíces a la familia, la gente con la que has crecido, los que te empiezan a enseñar la vida. Mi familia nunca fue muy grande, mis padres eran mayores, no tengo hermanos, no llegué a conocer a mis abuelos. En mi ciudad aún quedan algunos tíos y primos, pero no teníamos demasiada relación y la verdad es que no me parecía tener nada en común con ellos. Mis padres murieron con un año de diferencia, no hace mucho tiempo, y en su momento lo sentí como si alguien me hubiera quitado el suelo bajo los pies. Es una sensación rara, después de haber vivido con unos padres que se preocupan de ti casi hasta el agobio, que no haya a quién llamar para felicitar el Año Nuevo, o cuando vas de viaje y llegas a un sitio, para decir “ya estoy aquí, estoy bien”.
No, no me faltan amigos ni gente a la que querer. Pero siempre me quedará ese huequecito. Por irritante que sea a veces, la familia es la familia.
Foto: madmozele(deviantart)
13 Nov 2007
por Anaisen Cosas de la vida

A veces, cuando una mira las cosas que ocurren alrededor, le entra la duda de si realmente vivimos en el Primer Mundo y en el siglo XXI. Parecería lógico que, a medida que la educación básica se hace más general y la cultura puede llegar a más gente, ciertas actitudes fueran desapareciendo, sobre todo entre los más jóvenes; pero, la verdad, no parece que sea así. Los tópicos siguen campando por sus respetos entre nosotros (Eva dedicó hace poco un post a este tema con mucho más detalle) y aún persisten, férreamente instaladas, actitudes que no creo que le hagan bien a nadie.
Me refiero con esto a que, pese a que se supone que a día de hoy hay una igualdad legal entre hombres y mujeres, la realidad es bien distinta, y no creo que por culpa de los hombres. No; a pesar de que ya nos hemos incorporado al mercado de trabajo casi plenamente (hipoteca obliga), se sigue suponiendo que cuidar de los hijos es asunto de mujeres, porque nosotras estamos más dotadas para ello por naturaleza; los hombres, pues ya tienen bastante con traer el sueldo a casa y ver el fútbol, pobrecitos.
O al menos eso deben de pensar la inmensa mayoría de los jueces de este país, que siguen concediendo la custodia de los hijos de padres separados, en más de un noventa por ciento de ocasiones, a la madre. Y me da la sensación de que esto se toma como una especie de triunfo para casi todas ellas. ¿Pero lo es realmente? Para una mujer que trabaja, no debería serlo. Trabajar y tener consigo a los hijos, sin ayuda paterna, supone un plus de ocupaciones que no todas pueden asumir.
Y eso por no hablar de la obvia injusticia que suponen los regímenes de visitas que suelen imponerse en la mayoría de sentencias. ¿Por qué un padre que antes podía ver a sus hijos a diario ahora tiene que conformarse con cuatro días al mes? ¿De verdad así se puede esperar que pueda cumplir su papel de padre como es debido? Y si a la mujer le da por no permitirle ver a los niños, ya se puede despedir de ellos; eso sí, la pensión que no deje de pasarla que la demanda llega por la vía rápida.
(Obviamente, también hay hombres que se desentienden por completo de sus hijos; por supuesto, tanto peor para ellos, y, lamentablemente, mucho peor para los niños).
Pues yo lo siento, pero no estoy de acuerdo con esta manera de ver las cosas. Pienso que cualquier hombre con un mínimo de sensatez y de amor por sus hijos es perfectamente capaz de cuidarlos igual de bien que una mujer, incluso a los muy pequeños: de hecho, creo que lo único que no pueden hacer es parirlos y darles el pecho. Igualmente, creo que, si llega a producirse la tesitura de una separación, en lugar de ir exigiendo “quedarse la casa y la custodia” y luego andar quejándonos del mucho trabajo que dan las criaturas y el poco apoyo que tenemos, deberíamos exigir que el padre compartiera el trabajo con nosotras; y si eso requiere tragarse unos cuantos sapos, pues se hace, que para eso lo más importante, como siempre se dice, son los niños; y se evitan situaciones como la vivida recientemente por este hombre, que ha visto negada su solicitud de custodia compartida debido a su minusvalía: ¿la juez habría medido igual las circunstancias si la minusválida hubiera sido la madre? ¿El que los padres no se lleven bien conlleva que sólo pueda vivir con los niños uno de ellos? ¿No es eso injusto?
En fin, cosas que me cabrean, y porque no me extiendo más. Chicas, menos quejarnos y más actuar: ¿Queremos igualdad?, seamos iguales, sí, pero para todo.
11 Nov 2007
por Anaisen En pantalla

Si hay un director de cine que llega puntual a los cines todos los años ese es Woody Allen, y si hay alguien que va a ver todo lo que estrena esa soy yo, así que ayer me fui a ver Cassandra’s Dream, su última obra antes de la publicitadísima Vicky Cristina Barcelona (Dios, que le cambie el título antes de estrenarla, por favor). Cassandra’s Dream es la última de las películas que ha rodado Allen en Londres y no es arriesgado decir que forma una especie de trilogía junto a Match Point y Scoop, aunque ésta sea una comedia, ya que el crimen y sus consecuencias también jugaba un importante papel en su argumento.
El título hace referencia a un barco que compran los dos hermanos protagonistas al principio de la película, pero la elección del mismo no es casual ni mucho menos. Casandra era una sacerdotisa, hija de los reyes de Troya; al rechazar el amor de Apolo, éste la maldijo a que nadie creyera los vaticinios que soñaba. Igualmente, a lo largo de la película se hacen referencias a la tragedia griega, y todo el argumento en general gira en torno al crimen, la culpa y el arrepentimiento.
Personalmente, me ha gustado bastante menos que Match Point, con la que tiene más de un punto de contacto. En algunos momentos se hace aburrida. Sin embargo los actores están muy bien, en especial Colin Farrell, que hace su personaje totalmente creíble. En conclusión: se puede ver, Allen es mucho Allen, pero mejor no esperar algo a la altura de sus grandes obras.
04 Nov 2007
por Anaisen Personal

La fotografía está sacada de la página ElCuerpoDeCristo, que, pese a su nombre, va de cocina.
La vida de hoy está llena de mensajes contradictorios. Por un lado, te dicen que te aceptes a ti misma, que si te obsesionas con la delgadez llegas a la anorexia, todos los hombres juran y perjuran que a ellos sólo les interesan las mujeres que tengan algo más que una cara bonita. Por otro, resulta que cuando vas a comprarte ropa a Zara corres el riesgo de salir con las manos vacías a poco que tengas una talla de pecho mayor de la 95, cuando las estrellas de cine tienen un hijo las critican diciendo que se han quedado gordísimas después del parto y los cirujanos plásticos amasan año a año millones de euros corrigiendo autoestimas estropeadas.
En fin, una tiene que vivir con estas contradicciones; la sociedad es así. Lo malo es cuando te relajas demasiado durante una temporada, los helados y las paellas se quedan haciendo campamento en tus caderas y la ropa ya no queda como antes. Entonces tienes dos alternativas: o cambias todo el fondo de armario o haces dieta. Lo del fondo de armario no estaría mal, pero cuesta una pasta; así que me he puesto a dieta.
Lo malo vino ayer, que decidí pasar la tarde visitando una de esas ferias que comenzaron poniendo en pueblos medievales y ahora están por todas partes, y que más que medievales deberían llamarse de artesanía. Pues bien, después de ver las paradas del ruedo (la feria estaba instalada en la plaza de toros) y salir al exterior… me llegó una verdadera orgía de olores, colores y estímulos: quesos artesanos, embutidos, panes, bollería, pastelería y cocina árabe, pizzas… todo lo que uno pudiera desear comerse, y todo, por supuesto, lo que yo no podía ni tocar.
A veces la vida es muy cruel…
Me dicen…