Así a lo tonto hace ya un mes que dejé aquí el último post, prometiendo “volver mañana” a darle mis “sabios” consejos a mi querida Bibiana… y hasta el día de hoy. Y no es porque no me haya acordado de ella (aunque me he acordado más de su jefe, y no para bien) pero últimamente me ha faltado tiempo para casi todo, entre terminar un mierdicurso de la Uned que he estado haciendo, y esto:
(Si por aquí hay algún aficionado a los Final Fantasy que no lo haya jugado, no sé qué hacéis que no vais corriendo a comprarlo)
De todos modos, como diría un amigo mío especialista en ponerle a la gente los pies en el suelo, tampoco es que se haya perdido gran cosa porque no haya escrito… pero de todos modos intentaré seguir haciéndolo. Si el calor del verano me deja…
Bueno, pues ya está aquí, ya llegó, después de semanas y semanas de rumores, contrarrumores e imágenes más o menos acertadas, el último niño de la factoría Apple: el iPad, nombre que, así dicho en una enumeración de los productos de la manzanita, suena algo cómico después del iMac, el iPod, el iPhone…
No deja de tener su gracia que produzca tanto revuelo mediático (el nuevo producto salió hasta en las noticias, aunque parece que los redactores no se informaron demasiado bien de lo que estaban presentando) un gadget de una compañía que, a pesar de su prestigio (en buena parte por su aire “elitista”) sigue siendo, si de ordenadores hablamos, definitivamente minoritaria. Sin embargo, en cuestiones de diseño parece ser el estándar a seguir: los reproductores de mp3 quieren parecerse al iPod, los móviles con pantalla táctil al iPhone, los ordenadores “todo en uno” al iMac… Y no negaré que a mí misma me gustaría llegar a ser una orgullosa maquera algún día. En cambio, el iPod Touch que en su momento me compré con tanta ilusión me resultó algo decepcionante: la batería duraba un suspiro, internet y youtube resultaban casi inútiles puesto que aún es complicado encontrar sitios con wifi libre… en fin, que acabé por venderlo en Ebay, después de no mucho tiempo.
En cuanto al nuevo juguete en sí, pues la verdad… como lo llama Forges, es más bien un Cachophone que otra cosa, y ni siquiera es innovador como concepto: ya hace mucho que existían los tablet PC, sin tanto ruido ni, seguramente, tantas ventas. Eso sí, es un Apple… ¿veremos dentro de poco las ciudades llenas de gente leyendo con su iPad en el autobús?
Mira que siempre me digo que no tengo que caer en la tentación… pero es que es verlo en la tienda, tan majo con su celofán… y me lo tengo que llevar a casa, ains.
Ya sé que no tengo perdón por haber descubierto tan tarde esta magnífica serie científico-espectacular (no se me ocurre mejor forma de definirla) pero dicen que nunca es tarde si la dicha es buena, y gracias a que en televisión aprovechan los recursos y repiten las series una y otra vez, he podido empezar a ver Cazadores de Mitos recientemente, en la cadena Cuatro, los fines de semana por las mañanas. Los dos mozos de la foto, especialistas en efectos especiales para el cine, y sus tres guapos ayudantes -sí, soy una frívola, qué pasa- se dedican a desmontar mitos y leyendas urbanas utilizando para ello sus conocimientos de mecánica, electricidad, informática, etcétera; incluso, gracias a las aportaciones de los fans vía Internet, pueden revisar sus conclusiones si han llegado a éstas demasiado precipitadamente. Por la misma naturaleza de sus experimentos, no investigan ningún mito que tenga características paranormales, puesto que no hay forma científica de enfrentarse a ellos.
Es por eso mismo que me hace mucha gracia que este programa comparta cadena con otro de resultados básicamente opuestos: Cuarto Milenio. El muy misterioso espacio conducido por Iker Jiménez (que, a pesar de todo, me cae bien, vaya), intenta, a primera vista, hacer algo parecido: plantear una historia supuestamente paranormal y revisarla con la intervención de expertos en la materia para dilucidar si verdaderamente hay algo misterioso detrás de ella. Incluso algunas veces tratan asuntos no tan abiertamente paranormales, sino que entrarían más bien en la categoría de curioso, simplemente. Lo malo es que, a pesar de su pregonada asepsia, y de que suela terminar diciendo “estos son los hechos, lleguen ustedes a sus conclusiones”, todo en el programa está enfocado a condicionar y conducir la opinión del espectador, empezando por su ambientación y acabando por la forma de presentar los hechos. Lamentablemente, su supuesta neutralidad queda en entredicho al comprobar que hace oídos sordos incluso cuando le demuestran que los hechos misteriosos no tienen nada de misterioso o directamente no existen. Lástima que no lo haga así, porque en realidad el programa es divertido y ganaría mucho si intentara resultar más realista y no tan fantasioso.
Y aquí, como muestra, un video de Cazadores de Mitos que trata sobre esa leyenda tan cacareada que dice que el hombre nunca ha pisado la Luna (¡doy fe, incluso entre mis compañeros de trabajo hay quien no lo cree!):
Síii…. señoras y señores, con ustedes, el mítico post que siempre se pone cuando no se sabe de qué escribir: el post de las búsquedas de Google!
Sin que yo particularmente sea demasiado insistente en el tema, sí que me resulta curioso echarle un vistazo de vez en cuando a la procedencia de las visitas de la página. Histats ha resultado de gran ayuda en esta pequeña recopilación. La gran mayoría de los que acceden aquí desde un buscador lo hacen indagando sobre un libro, película o similar que yo haya mencionado en alguna entrada (y sobre Miguel Ángel Silvestre, claro…), lo cual es de lo más normal, y en esos casos espero que lo que pueda escribir le sea mínimamente útil a quien llega hasta este patio. En otras ocasiones las cadenas de búsqueda resultan algo más crípticas. Si no, que me expliquen qué pretendían encontrar con cosas como éstas (todas transcritas literalmente):
cuanto te quiero?
(¿Y a mí qué me preguntas?)
quees hacer las cosas bien
(Pues no hacerlas mal)
cerca lejos
(Uno que se perdió Barrio Sésamo de pequeño)
cosas
(Y personas, y animales…)
horterada
(Con esto ha llegado aquí… jo, que me deprimo…)
el trasero feo de Angelina Jolie
(Sí, tú lo que tienes es envidia)
sitios donde Miguel Angel Silvestre frecuenta los fines de semana
(Ilusa…)
como aumentar el trasero
(Y yo queriendo saber cómo reducirlo)
elsa pataky talento?
(¿Es que lo dudabas?)
Naturalmente, no pueden faltar las referencias sexuales: creo que incluso los blogs dedicados a la crianza del escarabajo pelotero reciben visitas llegadas desde alguna búsqueda subida de tono. No tiene mucho de sorprendente, dado que hace unas semanas, por ejemplo, titulé uno de mis post Sexo, sexo y más sexo (sí, lo reconozco, quería aumentar visitas). Lo curioso en este caso, nuevamente, es ver qué era lo que se pedía:
sexo en el patio – sexo porno en el patio – sexo en el patio trasero
(Para eso, pasarse por el escondite)
diputados viendo paginas pornograficas – pasar videos porno en via bluetooth – pilla porno de monjas – porno turco, acto sexual, you tube – esplendorosas jovencitas porno – porno quirurgico – videos porno de chicas en plena lactancia
(Creo que hay otras páginas donde se encuentran cosas más cercanas a todo esto… Madre mía, ¿hay un porno quirúrgico?)
Luego están las búsquedas relacionadas con el sexo, pero ligeramente absurdas:
que consecuencias existen de hacer sexo
(¿Que te lo pasas pipa? Aunque a veces son de otro tipo…)
tres años sin hacer el sexo
(Qué insistencia con que el sexo “se hace”. Ostras, tres años, no me lo quiero imaginar….)
que siente el hombre al hacer el amor
(Pregunta a uno)
consecuencias de tener sexo por el trasero
(Esto… me callo.)
como se ase el amor – como se ase tener un bebe
(Este se saltó las clases de Lengua y las de Biología)
Y luego, los que van a saco y les da igual hasta cómo se escribe:
sexo ymas exo – sexoymas sexo – sexso y mas sexso – xexo y mas – sexo-sexo y mas sexo.com – exo por el traero – sexso en autovus – www.sexo.sexo.mas.sexo.sexo.com – sexso.sexso.sexso y mucho sexso
Y mi favorita:
100 horas de sexo para hombres adictos
En fin, sigan ustedes buscando que aquí todo el mundo es bien recibido… incluso los que vienen preguntando por el porno quirúrgico.
Tarde otoñal ya, de pleno derecho, que al final me ha quedado bastante redondita. Primero, visita a la FNAC (benditas sean las librerías que abren en domingo), que es un sitio que me encanta pero de donde siempre salgo con cabreo porque no me puedo llevar media tienda, y aún más desde que tienen sección dedicada al merchandising friki (le tengo echado el ojo a una figura de Sylar, pero no me acaba de convencer, no se le parece demasiado…). Luego, un frappuccino en Starbucks. Vale que es un sitio caro -abusivamente caro- y que tiene un aire cool que tira de espaldas, pero a mí me encanta, no sé por qué me resulta acogedor. Y, por último, cine, que ya hacía tiempo que no iba y mi querido Woody Allen acaba de estrenar… pero esta vez, ay, con pinchazo.
Para mi gusto, claro. Como ya dije hace tiempo, el título de la película -Vicky Cristina Barcelona- me parece horroroso, aunque resume de maravilla lo que es el argumento: dos turistas norteamericanas pasando el verano en España, cada una con su concepción del amor contrapuesta a la de la otra, y Barcelona. La película es un enorme publirreportaje de la Ciudad Condal a la que dan ganas de irse a vivir ya mismo (y qué casas se gastan todos, y qué coches tienen, y a menudos restaurantes van), y también, en menor medida, de Oviedo. Se nota quién ha puesto los dineritos para la producción. En cuanto al resto, me ha parecido un Allen menor, muy, muy menor, que no termina ni de ser una comedia -muy poquitos puntos graciosos, y casi todos a cargo de Penélope Cruz- ni un drama porque la peripecia de las dos amigas, el pintor y su neurótica ex mujer no hay quien se la crea. Aparte de eso, una voz en off absolutamente irritante y la sensación de que la película se alaaaaaaarga sin llegar a ningún sitio. En resumen, para mí: psscht. Otra vez será, Woody.
Jesús nació en Belén de Judea cuando gobernaba el rey Herodes. Y he aquí, unos magos vinieron del oriente a Jerusalén, preguntando: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque al ver su estrella en el oriente, hemos venido para adorarle.
(…)
Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Al ver la estrella, se regocijaron con gran alegría. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.
Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.
Evangelio según San Mateo, 2, 1-12
Estas líneas del Evangelio de San Mateo son la única mención que se hace en la Biblia sobre los que ahora llamamos Reyes Magos. Y de dónde iban a imaginarse esos magos (más bien debería decirse “sabios”, según la Wikipedia) que veintiún siglos después de visitar a un recién nacido iba a montarse semejante movida cada año por estas fechas. Una fiesta para el consumismo, sí; pero mira, a mí me gusta esto de los Reyes. Igual es porque me encanta hacer regalos, casi disfruto más con el proceso de elegirlos, comprarlos, envolverlos y entregarlos que con las cosas que me regalan a mí. Y cuando hay niños en la casa, resulta algo impagable compartir la ilusión con ellos.
A mí este año los Reyes me han traído, entre otras cosas, algo que llevaba algún tiempo deseando: el videojuego The Witcher, para PC, basado en las novelas de Andrzej Sapkowski sobre el brujo Geralt de Rivia (aprovecho para recomendar encarecidamente los libros, son de lo mejorcito que he leído en literatura fantástica). La verdad es que viendo alguna imagen del juego, parece que resulta de lo más apetecible…
Ah, los Reyes Magos de la imagen de arriba son parte de una valla publicitaria de un centro comercial valenciano. Por lo menos para mi gusto, ya podían ser así los que salen en la Cabalgata…
Como todo el mundo sabe, lo único bueno de cumplir años (vale, a veces tiene otros aspectos positivos…) es que, con un poco de suerte, te regalan cosas y se acuerdan de ti… para bien. Este año, mi aniversario ha parecido más bien el Día del Orgullo Friki, pero, puesto que los regalos han valido la pena y mucho, los comparto aquí… porque si no reviento.
El primero, en realidad, no debería incluirlo como regalo, porque me lo he regalado a mí misma. Pero en fin, el cumpleaños era una excusa tan buena como otra cualquiera y la verdad es que me moría de ganas de tener uno. Aquí mi flamante Ipod Touch:
Aquí ya fuera de la caja. Nada más sacarlo ya tiene un hermoso dedazo en toda la pantalla. Por lo demás suena y se ve tan bien como dicen en la publicidad, pero casi me da pena sacarlo a la calle…
Entre los regalos “de verdad”, el que más ilusión me ha hecho es este que me ha mandado alguien a quien quiero mucho y que conoce muy bien mi pottermanía:
Lástima que no hace hechizos de verdad, con lo bien que me vendría para las tareas de la casa… Por último, los dioses han oído mis peticiones y otro de los regalos ha sido el Heavenly Sword, que promete tenerme ocupada unas cuantas horas en las próximas semanas… si no se me ve por aquí ya sabéis por qué es…
Hay algunas cosillas más, pero éstas son las que más me han gustado. Lástima que no tenga otro cumpleaños hasta dentro de doce meses; en fin, siempre me queda escribirles una carta a los Reyes Magos…
Aprendices de brujo de los que aparecen en los libros, se entiende; yo no creo en la brujería en el mundo real (al revés que algunas personas…). Y si de brujería hablamos es inevitable nombrar al niño-mago más famoso de los últimos tiempos: Harry Potter, el que vende miles de libros a la simple llamada de su nombre y ha hecho millonaria a su creadora, J.K. Rowling, que inventó a su criatura durante un viaje en tren y, como siempre ocurre en estos casos, tuvo que sudar tinta para encontrar un editor que confiara en ella. El resto más o menos lo sabemos todos…
En mi caso, descubrí a Harry bastante tarde, allá por 2002, cuando ya se habían publicado cuatro libros de la serie y ya era todo un fenómeno literario. Compré el primero más que nada por curiosidad, pero los otros tres fueron casi seguidos y los siguientes no sólo los he adquirido nada más salir al mercado (de hecho el sexto me lo dieron el día antes de su salida oficial, no se lo digáis a nadie…), sino que no he dudado en hacerme con las traducciones de fans que surgen como setas por Internet nada más publicarse la versión inglesa; igualmente he visto todas las películas y tengo la mayoría de los videojuegos, aunque la verdad es que la calidad de estos últimos, para mi gusto, ha ido cuesta abajo desde los primeros de la serie. Claro que esto no es culpa de las novelas, más bien habría que achacarlo a las ganas de sacarle dinero a la marca sea como sea…
¿Y qué le encuentro a estas novelas, que a unos les encantan y a otros les parecen la antítesis de la verdadera literatura? Pues es difícil de definir. Efectivamente no es la calidad literaria, no hay alardes de estilo ni ningún elemento nuevo que no se haya visto antes. La serie está llena de errores de continuidad, hilos argumentales que no acaban en ningún sitio y situaciones resueltas de forma cuando menos discutible. Y sin embargo, el conjunto me engancha, y de qué manera. Hay algo en la historia de este niño, al que parece que todas las desgracias del mundo le ocurren a la vez, que me ha hecho desear seguirla con avidez hasta el final y, por qué no decirlo, lamentar que se haya terminado… aunque no deja de ser un alivio, con lo que había que esperar entre un libro y el siguiente.
Desde el 21 de septiembre hasta el 21 de marzo de 2008, puede verse en Gijón la exposición Playware, que explora la conexión entre el videojuego y el arte. Por otro lado, hace unos días se presentó al público el videojuego The Legend of Zelda: Phantom Hourglass de una forma bastante original: se les ofreció a probar el juego a Rosa Regás, Espido Freire y Diana Palazón para que comentaran sus impresiones al público y la prensa.
Parece que, por fin, los videojuegos van empezando a ser mirados como un medio artístico por derecho propio. Hasta ahora, para la mayoría de la gente un videojuego no era más que algo para niños, o a lo sumo adolescentes, hecho para consumir rápido, sin pensar y por supuesto sin ninguna intención más allá del puro divertimento. No hay más que ver cuando algún crítico de cine dice que una película tiene “estética de videojuego” o “argumento de videojuego”: el tono peyorativo suele estar bastante claro en estas ocasiones. Esto, por no hablar de la percepción que desde los medios de comunicación se da muchas veces de este mundillo: que si vuelven a los jóvenes agresivos, que si les hacen encerrarse en sí mismos, que si los juegos de rol son peligrosos…
Sin embargo, y salvando casos extremos, de los que en todo caso no habría que responsabilizar a los juegos, todo lo que he mencionado en el párrafo anterior no pone de manifesto más que un enorme desconocimiento. Los videojuegos no sólo no “atontan” sino que pueden servir para desarrollar la percepción espacial y la habilidad manual; los hay agresivos, sí, pero no más de lo que puedan ser las películas que se estrenan sin mayor problema en los cines, y además hay que tener en cuenta que no van dirigidos a los niños (otra cosa es que sus padres les permitan jugarlos); y lo de pensar que el rol es peligroso ya directamente indica que no se tiene ni idea de lo que es el rol. Juéguese una partidita con unos cuantos amigos y luego me cuenta lo peligroso que es eso.
De todas formas, aún habrá quien sonría irónicamente cuando se diga que los videojuegos son arte. A mí personalmente no me cabe ninguna duda de ello. Yo no soy una juegona veterana; el gusanillo me lo metió en el cuerpo Final Fantasy X, que compré un poco de casualidad, temiendo no tener ni idea de cómo manejar aquello. Me enganché a la primera hora de juego, me metí en la historia como si fuera parte de ella, alargué el juego todo lo que pude porque no quería que se acabara y lloré al final. (Sí, qué pasa.) Escenas como ésta aún me ponen los pelos como escarpias:
Para mí está claro que eso es arte. Desde entonces me he hecho fan declarada de la saga, pero también me gustan los juegos de rol para PC, las aventuras gráficas -que se resuelven exclusivamente a base de pensar: ¿alguien dijo que no contaba la inteligencia?-, y los juegos de acción, siempre que no sean mata-matas donde no se haga otra cosa que disparar a todo lo que se mueva. Muchos de estos juegos tienen presupuestos dignos de películas de Hollywood, música de famosos compositores, doblajes realizados por grandes estrellas y argumentos que no tienen nada que envidiar al cine. Y además de todo esto pueden hacernos disfrutar de ellos “metiéndonos dentro” de la historia. ¿Se puede pedir algo más?
Y como muestra final, dejo un trailer de mi último objeto de deseo, Heavenly Sword, una de las primeras grandes superproducciones para la Playstation 3. Promete ser toda una experiencia. A ver si hay suerte y puedo contarla pronto.
Sobre El patio trasero
Este es mi patio de recreo, el sitio donde vengo cuando quiero pensar, soñar o simplemente dar un paseo. Dicen que por ahí hay un escondite en el que, si me encuentras, podemos mirar juntos la luna. Date una vuelta y, si te gusta, quédate.
Me dicen…