Sana, sana…

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Durante mucho tiempo pensé, inocente de mí, que los programas informativos, así como la prensa, servían para informar al público; al cabo de los años, como todos, me acabé dando cuenta de que unos y otros, además de informar -mejor o peor- sirven para muchos otros fines, no siempre confesables o inocentes. Viendo cosas como la emisión de ayer de La tarde en 24 horas, me tengo que reafirmar en esa idea.

En principio, la pieza -no me permite enlazar la emisión aquí, pero puede verse completa en la web de TVE (a partir del minuto 7:14)- es un mini reportaje sobre el auge de los tratamientos homeopáticos. Nada que objetar, aunque sea el típico tema de relleno del que se puede hablar cualquier día.

Cómo no, la pieza comienza con el testimonio de una paciente que habla maravillas del tratamiento seguido. Nada nuevo. Luego, una doctora (nos enseñan su diploma, para que no dudemos de su profesionalidad) que cuenta brevemente de la aplicación de la homeopatía en enfermedades de larga duración, tales como asma, migraña, psoriasis… A continuación, un farmacéutico atestigua el aumento de la venta de preparados, que él no sabe “si funcionan o no funcionan”, durante la reciente “crisis” de la gripe A. Bueno, dado que la incidencia de la famosa gripe no fue ni mucho menos tan espectacular, nunca sabremos si agradecérselo a las pastillitas…

A renglón seguido la voz en off nos dice:

“Los detractores de la homeopatía dicen que no es eficaz y que los tratamientos son demasiado largos”.

¿Ein? Desde luego que los detractores -ninguno de ellos habla en el reportaje- niegan la eficacia de la homeopatía -si no, serían admiradores- pero lo de la longitud de los tratamientos no es ni mucho menos el principal factor de crítica. La diabetes, la esclerosis múltiple o la antes mencionada psoriasis, por ejemplo, son, entre otras muchísimas, enfermedades crónicas, y como tales tienen tratamientos de por vida. Si la homeopatía las tratara adecuadamente, nada habría que oponer a eso.

(Incidentalmente, lo de la longitud de los tratamientos me recuerda al psicoanálisis, otra disciplina seguida con fervor por mucha gente y que tiene en común con la homeopatía unas bases científicas como mínimo difusas).

La paciente del primer testimonio nos vuelve a contar lo contenta que está, nos dice que los dolores le han disminuido (por cierto, no sabemos qué es lo que tiene) pero el remate viene con la siguiente declaración de la voz en off:

“Eso sí, los medicamentos no pasan por la Seguridad social, así que en ocasiones toca preparar el bolsillo”

Esto, verá usted, es que los preparados homeopáticos DE MEDICAMENTO SÓLO TIENEN EL NOMBRE. Por tres motivos principales:

- Una preparación de este tipo consiste en agua a la que se le ha disuelto un determinado principio activo, se ha agitado y se ha vuelto a diluir en agua y agitar. El proceso continúa hasta que se obtiene… agua limpia. El punto, según los homeópatas, es que esa agua conserva la memoria de las sustancias con las que ha estado en contacto, y en eso basan su funcionamiento. Lo cual se da de bofetadas con todo lo que a día de hoy sabe la biología y la física. (Si alguien llega a poder mostrar experimentalmente la existencia de esa memoria, tranquilos que nos enteraremos: será un descubrimiento digno del Nobel).

- Por si esto no fuera poco, los “principios activos” son… bueno, pondré un ejemplo que salió en un reportaje de El País hace unas semanas: el catarro común causa lagrimeo e irritación de los ojos, así que la cebolla, que causa efectos parecidos, y siguiendo el lema homeopático de “lo similar cura lo similar”, debe ser buena para el catarro. Así, con un par. Claro, resulta que si no tomáramos nada nos acabaríamos curando igual, pero oye, mola y queda de un natural que lo flipas.

- Y el tercer motivo, consecuencia directa de los otros dos, es que en España un preparado homeopático no puede venderse en pie de igualdad con los medicamentos “alopáticos” porque éstos han de pasar por un riguroso control antes de ser puestos a la venta, y han de demostrar que sirven para lo que dicen que sirven. Puesto que las pildoritas de azúcar con agua no contienen principios activos, y no pueden demostrar que curan (según los homeópatas, porque es imposible reproducir en laboratorio sus tratamientos, ya que son completamente personalizados para cada paciente), no pueden pasar esos controles. Como contrapartida, y ya que son inocuos, pueden venderse libremente en farmacias, como los chicles, las cremas para el cutis…

Eso sí, sin olvidarse de criticar “la medicina alopática”, “la ciencia oficial”, “las multinacionales farmacéuticas” (como si los fabricantes de pildoritas de azúcar con agua las regalaran) y demás lugares comunes. Pero a mí me parece perfecto que la Seguridad Social no las cubra. Tal como están las cosas, sólo faltaba.

Mucho cuento

Monica Bellucci, víctima de la alienación machista.

Monica Bellucci, víctima de la alienación machista.

 

Te lo digo de verdad, Bibiana: mira que es difícil ser chica hoy en día. Como bien se encargó de remarcar el otro día en su blog José María Izquierdo, basta con que una mujer abra la boca para que se le eche encima toda la caverna racista, machista, fascista y alcohólica (le faltó decir que del Atleti, como Torrente) que no soporta que una miembra del bello débil sexo femenino haya llegado a un puesto tan alto por sus propios méritos y la critica, por no tener más motivos, por haber nacido con cromosoma XX.

 

Y yo, que creo muy en serio que eres una mujer inteligente (porque si no no habrías llegado a ministra, ¿no es cierto?) pienso que lo que ocurre es que te tienen muy mal aconsejada. Es lo que trae dedicarse a la política: con tanto asistir a inauguraciones, congresos, almuerzos de trabajo y actividades de diverso pelaje, queda poco tiempo para ver las cosas que pasan en la calle, y tiene una que fiarse de lo que le dicen sus asesores. Afortunadamente, éstos trabajan con estadísticas totalmente fiables y para nada manipuladas, pero de una manera o de otra, no sé por qué, cada vez que dices algo sube el pan, Bibiana.

 

En cualquier caso, yo te ofrezco mi apoyo desinteresadamente, Bibiana. No puede ser que la caverna racista, machista, etc. siga campando a sus anchas y difundiendo por ahí noticias manipuladas que luego tu ministerio tiene que ir aclarando porque los muy reaccionarios no te comprenden y se burlan de ti por ser chica. Incluso se atreven a decir que tu ministerio es inútil: con todo el esfuerzo que haces en temas relacionados con la educación (huy, si ya hay un ministerio que se dedica a eso), la sanidad (anda, hay otro) y la justicia (ups)… Bueno, pues eso, que haces muchísimo esfuerzo.

 

Tomemos por ejemplo el asuntillo ese de los cuentos infantiles: una buena muestra de que la gente no te comprende. Con muy buen criterio, hace poco tu departamento ha presentado una campaña sobre “Educar en igualdad”. Hacía muchísima falta, ya que en los colegios jamás se habla sobre ese tema, ni sobre la solidaridad, la amistad, etc. Por supuesto, hoy por hoy, desgraciadamente, en las aulas las niñas han de ceder el paso a sus compañeros, esperar a que ellos hablen para poder decir algo y además deben limpiar lo que ensucien los chicos mientras éstos juegan al fútbol y hacen sus cosas de hombres. Entre los recursos de la campaña, hay un cuaderno de actividades en el que se remarca que los cuentos tradicionales aumentan las diferencias de género, ya que todas sus protagonistas son jovencitas que esperan, totalmente pasivas y bordando pañuelos (o durmiendo a pierna suelta, como la Bella Durmiente) a que llegue el príncipe azul y les saque las castañas del fuego.

 

Pues bien, los muy cavernarios se han atrevido a decir que quieres vetar los cuentos de toda la vida, tendrán valor. Pero por suerte, no estás sola en tu objetivo: hace unos años, un visionario autor llamado James Finn Garner, afrontando la incomprensión del mundo por atreverse a darle la vuelta al tabú, publicó un libro titulado “Cuentos infantiles políticamente correctos” que a partir de ahora debería ser de lectura obligatoria en los colegios. Y en tu ministerio, añadiría yo.

 

Érase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representa un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era. 

Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana. De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta.

-Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es -respondió.

-No sé si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques.

Respondió Caperucita:

-Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino.

Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela.

Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro.

A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho.

Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo:

-Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.

-Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho.

-¡Oh! -repuso Caperucita-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo.

-Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!

-Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.

-Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!… relativamente hablando, claro está, y su modo indudablemente atractiva.

-Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida.

-Y… ¡abuela, qué dientes tan grandes tienes!

Respondió el lobo:

-Soy feliz de ser quien soy y lo que soy -y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla.

Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal.

Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnicos en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí.

Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente.

-¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita.

El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios.

-¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo! -prosiguió Caperucita-. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre?

Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza.

Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.

 Ves, Bibiana, te apoyamos. Pero no sólo en este tema. Mañana más.

 

No lo entiendo

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Hay cosas en el mundo (muchas) que no entiendo. Una de ellas es el interés que parece mostrar la prensa en hacer noticia de portada asuntos que no deberían ir más allá que, en el mejor de los casos, un hueco en la sección de sociedad: que si fulanita se opera la nariz, que si menganita se divorcia, que si perenganito se ha liado con la mujer de su mejor amigo… Hoy mismo figura en la primera página del diario Levante-EMV la siguiente noticia:

 

 Una mujer vende su virginidad por 70.000 euros

 

No sé si el punto está en el “artículo” vendido o en el precio puesto, pero el caso es que la noticia en cuestión no sólo está en portada sino que figura en segundo lugar de las más leídas de la edición digital, supongo que, como suele ocurrir, por el morbo que nos produce fisgar en los reductos más íntimos de la vida ajena.

 

En cuanto a la noticia en sí, pues bueno, no tengo nada que objetar a la actuación de la muchacha: no hace daño a nadie y es más honrado que robar, y aunque puede decirse que vender la propia virginidad es lo mismo que prostituirse –que lo es- tampoco tengo nada en contra de la prostitución, así que si encuentra quien le pague el precio pedido, que lo disfruten y santas pascuas. A fin de cuentas el mundo está lleno de mujeres que buscan “caballeros solventes” con fines matrimoniales, cosa que tampoco creo que sea muy distinta del oficio más viejo del mundo.

 

Ahora bien, lo que sí escapa por completo a mi comprensión es qué motivos puede tener un hombre para estar dispuesto a pagar, no ya setenta mil euros –el precio inicial, para más inri, era de ciento veinte mil- sino ni un solo céntimo a cambio de ser el primero en “atravesar el umbral” de la virginidad de una mujer. Puesto que la virginidad es un concepto moral y no físico, ningún profesional sanitario puede, como dice la noticia, expedir “el certificado médico que acredite su supuesta virginidad”. Una mujer puede haber practicado sexo de mil formas distintas y seguir teniendo el himen en su sitio, cosa que parecen no entender los que ven las relaciones sexuales como “algo donde se mete un órgano dentro de otro órgano” y punto final. Así que si lo que les compensa en esta transacción es “ser el primero”, sintiéndolo mucho les comunico que eso no se lo puede certificar nadie.

 

Por otra parte, aunque pueda parecer que a día de hoy el sexo es algo que ya está asumido y las adolescentes son poco menos que doctoras en la materia, la realidad que se puede ver sólo buceando un poco por Internet es otra muy distinta: el mito de la “primera vez dolorosa y sangrienta” sigue campando a sus anchas y muchas chicas viven su estreno como algo que les produce más nervios y ansiedad que placer, a lo cual hay que sumar la inexperiencia y la falta de cultura sexual (no es raro encontrarse por los foros a chicas que preguntan “qué se hace la primera vez y dónde tienen que tocar a sus novios”) así que por ese lado tampoco comprendo qué esperan encontrar los pujadores en esta particular subasta: ¿su único trofeo va a ser decir “yo fui el primero”? Pues, francamente, me parece un premio ínfimo y, además, que les pone en un lugar más ínfimo aún como personas.  

La realidad y los titulares

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Al final va a parecer que le he cogido manía a la prensa con tanto hablar en los últimos tiempos de sus pifias, pero es que hay cosas que claman al cielo. Ya sabíamos aquello de “no dejes que la realidad te estropee un buen titular”, pero es que a veces ya parece directamente que tomen a la gente por tonta.

Ayer, otro ejemplo más al bote.  Siguiendo la estela de noticias, declaraciones y recontradeclaraciones surgidas en torno a la actualidad económica, subidas de edad de jubilación, recálculo de pensiones y demás, aparecía este titular en la portada de la edición digital de El mundo:

Salgado: ‘Recalcular la base de las pensiones no será una propuesta’

Bien, si usted lo dice nos lo creemos. Pero el caso es que debajo de esta frase, con letra más pequeña pero formando parte del mismo “lote” de noticias sobre el tema, figura esta perla:

“Los funcionarios ganan un 40% más que en la UE”

¿Ein? Resulta algo difícil de creer que alguien en España, sea o no funcionario, gane más que la media de la Unión Europea, no digamos que en Alemania, Francia o Bélgica, ¿verdad? Bien, veamos el cuerpo de la noticia, que empieza así:

“El sueldo de los empleados del sector público en España creció entre 2000 y 2008 una media del 5,1% frente al 3,2% en el resto de países de la Unión Europea, lo que supone un 40% más.”

Ahhh, bueno, acabáramos, es que eso no es exactamente lo mismo que ganar un 40% más, me parece a mí. (Como inciso, ¿saben ustedes cuánto subió el IPC, el coste de la vida, vamos, entre 2000 y 2008? ¿Ese mismo período en el que a los empleados públicos les creció el sueldo un 5,1%? Pues un 32%.)

Obviemos igualmente que el titular caiga en la frecuente confusión entre empleado público y funcionario, obviemos que hay una nada despreciable cantidad de empleados públicos que rondan el mileurismo, obviemos que también en el sector público existen contratos temporales y precariedad, que pagan impuestos y consumen como todo quisque… total, esos *[%&$# funcionarios son fijos… vamos a por ellos que tienen la culpa de todo lo que le pasa al país…

En todo caso, la noticia ha tenido un amplio eco, hoy mismo figura como la más leída de la edición digital. Así se crea opinión. Muy bien, señores.

(Viñetas, por supuesto, del genial Forges)

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Bueno, pues ya está aquí, ya llegó, después de semanas y semanas de rumores, contrarrumores e imágenes más o menos acertadas, el último niño de la factoría Apple: el iPad, nombre que, así dicho en una enumeración de los productos de la manzanita, suena algo cómico después del iMac, el iPod, el iPhone…

No deja de tener su gracia que produzca tanto revuelo mediático (el nuevo producto salió hasta en las noticias, aunque parece que los redactores no se informaron demasiado bien de lo que estaban presentando) un gadget de una compañía que, a pesar de su prestigio (en buena parte por su aire “elitista”) sigue siendo, si de ordenadores hablamos, definitivamente minoritaria. Sin embargo, en cuestiones de diseño parece ser el estándar a seguir: los reproductores de mp3 quieren parecerse al iPod, los móviles con pantalla táctil al iPhone, los ordenadores “todo en uno” al iMac… Y no negaré que a mí misma me gustaría llegar a ser una orgullosa maquera algún día. En cambio, el iPod Touch que en su momento me compré con tanta ilusión me resultó algo decepcionante: la batería duraba un suspiro, internet y youtube resultaban casi inútiles puesto que aún es complicado encontrar sitios con wifi libre… en fin, que acabé por venderlo en Ebay, después de no mucho tiempo.

En cuanto al nuevo juguete en sí, pues la verdad… como lo llama Forges, es más bien un Cachophone que otra cosa, y ni siquiera es innovador como concepto: ya hace mucho que existían los tablet PC, sin tanto ruido ni, seguramente, tantas ventas. Eso sí, es un Apple… ¿veremos dentro de poco las ciudades llenas de gente leyendo con su iPad en el autobús?

Imagen: caricatura de Dale Stephanos

Errores y horrores

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Noticia publicada hoy en la edición digital de El País: Absuelto en Abu Dabi un jeque que torturó a un comerciante afgano.

Aunque la noticia en sí es “fuerte” -por lo visto en los Emiratos Árabes Unidos no te pasa nada si torturas casi hasta la muerte a una persona, siempre que lo hayas hecho bajo los efectos de las drogas- a mí lo que me ha llamado más la atención es que un medio serio como El País haya publicado un texto -en la cabecera se indica que remitido por la agencia EFE- con un par de fallos garrafales, tales como “infringió” (por “infligió”) y “ha confirmado de que”, aparte de algún otro error de concordancia.

Desde luego, el verbo infligir debe de ser uno de los que se lleva la palma en cuanto al mal uso que se hace de él, y es un buen ejemplo de que a veces es peor querer usar un registro más culto (otro caso frecuente es el de quien dice “el afecto que se procesan” en lugar de “profesan”). Nadie está libre de cometer errores, yo la primera, pero creo que un periódico (o cualquier medio escrito, sea impreso o por internet) debería cuidar al máximo estos detalles. Lástima que a veces a los que nos preocupamos por estas cosas nos tachen de pedantes y rebuscados…

Manifiesto

libertad

Ya lo han hecho muchos antes que yo, y me adhiero sin dudarlo.

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Hipocresía

Imagen de El pianista, de Roman Polanski

Imagen de El pianista, de Roman Polanski

Resulta conmovedor ver cómo buena parte del gremio del cine, que no debe de ser el más solidario del mundo, ha cerrado filas en torno a Roman Polanski con motivo de su detención en Suiza (no deja de resultar chocante que hayan tardado treinta años en detener a alguien que no estaba precisamente escondido bajo tierra). Especialmente nuestro Almodóvar, con su tan característica locuacidad, nos ha iluminado a todos respecto a por qué “el pobrecito Roman” no debería haber sido vilmente arrestado como si fuera un vulgar mozo de almacén (con todos los respetos a los mozos de almacén…):

No acepto que la justicia utilice atajos, mucho menos cuando esa misma justicia defiende la pena de muerte y hace posible el infierno de Guantánamo… Deploro, denuncio y me aterra este modo de hacer justicia a la americana.

¿Qué es la “justicia a la americana”? ¿El sistema judicial español puede dar lecciones al americano, quizá?

Y eso no tiene nada que ver con los cargos de los que se le acusa a Polanski. No confundamos la velocidad con el tocino.

Hombre, algo que ver sí que tiene. Precisamente si lo han podido detener es porque el delito en cuestión no ha prescrito. Además, Polanski se fugó en lugar de comparecer ante el juez que le reclamaba, si no a estas alturas ya habría saldado sus cuentas con la justicia. ¿Seguro que son los demás los que confunden la velocidad con el tocino?

Polanski ha vivido los últimos 31 años en Francia y eso no significa que los franceses estén a favor del abuso de menores. También hay que destacar que la víctima de tales abusos pidió hace años que se le retiraran los cargos.

¿Cuando una mujer maltratada “perdona” a su agresor, el señor Almodóvar también es partidario de que a éste le den una palmadita en la espalda y lo manden a casa? ¿Sabe Pedro lo que son los delitos públicos? Es comprensible que la afectada quiera olvidarse del asunto, aunque en su momento tampoco le hizo ascos a una indemnización económica. Pero eso no cambia en nada los hechos.

La forma en que se ha llevado a cabo esta detención es inadmisible. Recordemos que Polanski es un ciudadano francés y que estamos en Europa.

Ah vale, el ser francés te convierte en invulnerable, por lo visto. Pero es que cuando ocurrieron los hechos Polanski vivía en Estados Unidos, allí se produjo la violación y allí vive la afectada.

De todas formas, en la encendida defensa que cineastas y hasta políticos están llevando a cabo, subyace una idea casi peligrosa. Todos los que arropan a Polanski sacan a relucir que es un artista, un cineasta, un “hombre de cultura”. ¿Los intelectuales y artistas están un escalón por encima del resto de la humanidad? Ahora se escudan en que ya han pasado treinta años desde los hechos, ¿entonces, le hubieran criticado más duramente en su momento? ¿Le podemos permitir a Polanski lo que no le consentiríamos al mozo de almacén del que hablaba más arriba? ¿O haber violado a una menor es un ligero pecadillo que se le puede perdonar a cualquiera? (Parece que hay quien piensa que sí.) Es más, ¿qué opinaría Almodóvar si el interesado fuera un sacerdote en lugar de un director de cine? Probablemente pediría para él las penas del infierno, aunque el sacerdote en cuestión fuera un virtuoso del piano o un pintor maravilloso…

Respeto profundamente la obra de Polanski y no me parece menos valiosa por lo que haya podido hacer en su vida privada; ciertamente es un hombre que ha tenido una vida desgraciada (quizá otra persona que hubiera sufrido lo que ha sufrido él se hubiera vuelto loca) y no creo que fuera el único responsable de lo que ocurrió en su momento (hay alguien de quien nadie se acuerda: ¿dónde estaban los padres de esa niña de trece años a la que dejaron, voluntariamente, irse sola a casa de un director de cine para que la hiciera famosa con fotografías “artísticas”?) pero las cosas como son: todos, absolutamente todos, tenemos nuestras obligaciones, y quien las incumple debe asumir sus responsabilidades. Polanski se ha librado durante treinta años, a la vista de todo el mundo, de esa justicia de la que tanto despotrican ahora; no creo que a estas alturas tenga ya mucho que temer de ella.

Adiós, MJ

Probablemente este sea uno de los temas de los que más se ha hablado en los últimos días, si no el que más, y no creo que yo pueda añadir nada nuevo a lo que ya se ha contado en miles de webs en todo el mundo. La televisión nos ha mostrado sus momentos buenos y malos y nos ha recordado hasta la saciedad a este hombre que a mí me parecía un genio en sus buenos tiempos, de hecho de jovencita fui una fan declarada, pero hace años que ya no era sino una caricatura de sí mismo. Descansa en paz, Michael, y he aquí mi pequeño homenaje.

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¿Proteger?

Protection, de Mywineinsilence (deviantart)

Protection, de Mywineinsilence (deviantart)

Si hay algo que tengo claro y creo que cualquiera debería tenerlo es que los niños son personas necesitadas de especial protección y cuidado, pero como todo en esta vida, y más en estos asuntos en que a veces nos puede la corrección política, es fácil pasarse al extremo opuesto. No hace mucho tuvimos un ejemplo con el caso de la madre a la que se condenó a más de un año de alejamiento de su hijo por haberle dado un golpe a éste; es obvio que la familia en cuestión tenía problemas educativos, y que tanto la madre como el niño necesitaban ayuda pedagógica, pero dudo muy mucho que el remedio para esos problemas fuera que pasaran un año sin verse: y el primer perjudicado, el hijo, que probablemente después de un año apartado a la fuerza de su madre hubiera acabado peor que antes. Ahora, a rebufo de la marea mediática del “caso Marta”, y como efecto colateral, nos enteramos de que la Fiscalía de Sevilla ha pedido que Telecinco indemnice con ciento treinta mil euros a la novia del presunto asesino y a una amiga de aquélla, por haber acudido, voluntariamente y con la autorización y compañía de sus respectivas madres, a varios programas de televisión donde se trataba del polémico asunto.

La verdad es que la decisión de la Fiscalía me deja un tanto perpleja. Veamos, la muchacha en cuestión fue a los programas, como he dicho, voluntariamente y acompañada de su madre y responsable legal. Obviamente, porque ya sabemos cómo funcionan las cadenas privadas, debieron de cobrar por ello. Ahora, la Fiscalía no actúa contra los padres de la chica, imponiéndoles una multa por haber expuesto a su hija al morbo y la curiosidad pública, sino que, encima, propone pagarles una bonita cantidad por ello. ¿Me he perdido algo? Curiosamente, hace unas semanas, al plantear la reforma legislativa que permitirá que las menores de dieciocho años y mayores de dieciséis puedan abortar, se daba como razonamiento que “si son lo suficientemente mayores como para tener relaciones sexuales, también lo son para abortar”. Bien, esta chica ha sido lo suficientemente mayor como para tener relaciones sexuales, para quedarse embarazada, para declarar ante todas las cámaras que le pusieran por delante en los días en que se conoció el crimen y para acudir voluntariamente a un programa de televisión (donde al parecer no dijo la verdad). No digo que las cadenas de televisión no hayan aprovechado los hechos para aumentar la audiencia, llevan años haciendo lo mismo y supongo que les produce beneficios; pero esa “pobrecita” menor y su familia también han sacado provecho de ello, consciente y voluntariamente, y encima ahora van a cobrar por ello… En fin, kafkiano.

El poder de un sufijo

A todos (con un poco de suerte) nos pasará alguna vez en la vida: te acuestas un buen día siendo un treintañero, y a la mañana siguiente te levantas convertido en un CUARENTÓN. O, peor aún, en una CUARENTONA. ¿Y qué ha cambiado de un día para otro? ¿De pronto tienes más arrugas, más canas o más dolores en las articulaciones? No necesariamente, pero de alguna mágica forma, parece que has entrado en una categoría distinta. No sé muy bien a qué se debe que a quienes están en los veinte y los treinta se les llame respectivamente veinte y treintañeros, pero no se puede negar que el aumentativo que se aplica a partir de los cuarenta transmite una nada sutil idea de exceso, de gordura, es como si repentinamente te hubieras transformado en una matrona vestida con bata de boatiné y rulos en el pelo. El mundo es así de cruel con los (sobre todo las) que traspasan la frontera: se las considera demasiado mayores para ser modelos, ya no interpretan a la protagonista de la película sino a su madre, si van a la universidad se piensa que lo hacen para pasar el rato… Y la puntilla definitiva te llega cuando un chico te dice que le gustan las “mujeres mayores” o “maduritas”… y resulta que el chico en cuestión tiene cinco años menos que tú. Y tú de pronto te sientes como si fueras Anne Bancroft interpretando a la señora Robinson en El graduado.

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Al menos, consuela un poco ver que hay mujeres que, ya pasada la barrera de los cuarenta, nos regalan la vista posando en fotografías como las que pongo aquí. Vale que Cindy Crawford y Helena Christensen pueden permitirse unos cuidados corporales con los que el resto de las mortales no podemos ni soñar, y que algo tienen que agradecerle al Photoshop, pero al menos son una buena muestra de que no todo se termina cuando cumples los cuarenta.  Incluso, a veces, se puede empezar de nuevo en muchas cosas, con el añadido de que a estas alturas lo que piensen los demás cada vez importa menos.

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Fotografías tomadas de Poprosa.

Un tema difícil

Doubt, de Morgan-n (deviantart)

Doubt, de Morgan-n (deviantart)

Algo me dice que con esta entrada me voy a meter en un jardín del que a saber cómo salgo, pero me apetece hablar de ello y ahí va. Hay un par de asuntos que cada poco tiempo vuelven a la actualidad y siempre despiertan encendidos debates entre partidarios y detractores; me refiero al aborto y a la eutanasia. De la eutanasia ya hablaré otro día. En cuanto al aborto, es notorio que, a pesar de que existen medios anticonceptivos de sobra e información asequible para evitar males mayores, no sólo no disminuye sino que aumenta, aunque, gracias a lo “relajado” de la actual legislación española, es de esperar que los abortos ilegales o hechos en condiciones insalubres sean mínimos. A día de hoy está en discusión un cambio en esa ley, por un sistema de plazos, pero ya se ha comunicado que una de las modificaciones previstas es la de autorizar a las menores de 18 años y mayores de 16 a que puedan abortar sin el conocimiento de sus padres. Se alega que si son lo suficientemente adultas como para tener relaciones sexuales (en España son legales desde los 13 años) también lo son para decidir si abortan o no. ¿Mi opinión al respecto? Vamos por partes.

Cuando se habla de aborto se suele centrar la discusión en si “lo abortado” es o no un ser vivo. No es tema baladí: la comunidad científica dista mucho de estar de acuerdo al respecto (incluso una voz tan autorizada como Carl Sagan tiene dudas; véase su libro Miles de Millones) y entre los legos las posturas suelen estar polarizadas en “sólo es una masa de células” o “es un ser vivo desde la concepción”. Puesto que yo no tengo conocimientos científicos suficientes como para dar una opinión autorizada, la mía es exclusivamente visceral y basada en mi experiencia (tampoco hay influencia religiosa en ella, yo no creo en ningún dios): para mí el embrión sí es un ser con identidad propia desde que es concebido. ¿Significa eso que estoy contra el aborto y lo considero un asesinato? No necesariamente.

Ante todo, creo que, hoy por hoy, muchísimos embarazos no deseados se deben pura y simplemente a irresponsabilidad por parte de quien los padece. A pesar de que, como decía antes, hay información disponible de sobra y medios asequibles, entre los jóvenes sigue existiendo esa sensación del “no pasa nada”, del “hago esto porque me lo han dicho mis amigos”, del “bueno, lo hacemos sin nada que el condón no mola, ya me tomaré luego la pastilla del día después”. Basta entrar en cualquier foro frecuentado por jóvenes (y no tan jóvenes también) para darse cuenta de la brutal desinformación sobre temas sexuales en general y anticonceptivos en particular. Estoy convencida de que si no fuera así, los abortos motivados por “daños psíquicos para la madre” y los embarazos adolescentes disminuirían en picado. Por desgracia, ya puede el Gobierno hacer campañas para favorecer el uso del preservativo, que si quien tiene que usarlo no se conciencia de ello, no hay nada que hacer.

Ahora bien, y aunque he dicho antes que yo sí creo que un embrión es un ser vivo diferente de la madre (que no autónomo) me parece mucho peor traer al mundo un niño al que sus padres no van a querer, o que va a vivir sumido en la pobreza. De hecho, mi idea es incluso más extrema que esa: creo firmemente que no debería nacer ningún niño si no están de acuerdo en ello el padre y la madre, y tienen medios suficientes como para criarlo. Cuando hablamos de aborto se nos suele olvidar el tercer término de la ecuación, el padre, como si un aborto o un nacimiento sólo afectara a la madre: sí, es su cuerpo, pero, igual que no habría concepción sin un hombre, éste debería tener algo que decir en el proceso que sigue; cuando se trata de abortar no se le da ni voz ni voto, aunque él quiera ese hijo; pero, peor aún, la madre puede decidir tener el hijo incluso contra la voluntad del padre, y él, cuando exista ese niño, se verá obligado a mantenerlo sin poder negarse, puesto que esa negativa le puede acarrear incluso la cárcel.

Entonces, ¿cuál es la conclusión? Creo que lo “ideal” es un sistema de plazos. Por más que el embrión sea un ser vivo (siempre en mi opinión) es obvio que no es igual un embarazo de una semana que uno de siete meses. A los siete meses el feto ya tiene todos sus sistemas formados y sería capaz de vivir en el exterior, y deshacerse de él a esas alturas sí me parece un crimen, simplemente. ¿Cuándo fijamos el límite, entonces? Sorprendentemente, y según nos cuenta Sagan, la propia Iglesia Católica aplicaba un criterio de plazos hace siglos:

Ni San Agustín ni Santo Tomás de Aquino consideraban homicidio el aborto en fase temprana (el último basándose en que el embrión no “parece” humano). Esta idea fue adoptada por la iglesia en el Concilio de Vienne (Francia) en 1312 y nunca ha sido repudiada. La primera recopilación de derecho canónico de la Iglesia Católica, vigente durante mucho tiempo (de acuerdo con el notable historiador de las enseñanzas eclesiásticas sobre el aborto, John Connery, S.J.) sostenía que el aborto era homicidio sólo después de que el feto estuviese ya “formado”, aproximadamente hacia el final del primer trimestre.

Sin embargo, cuando en el siglo XVII se examinaron los espermatozoides a través de los primeros microscopios, parecían mostrar un ser humano plenamente formado.

Se resucitó así la vieja idea del homúnculo, según la cual cada espermatozoide era un minúsculo ser humano plenamente formado, dentro de cuyos testículos había otros innumerables homúnculos, y así ad infinitum.

En parte por obra de esta mala interpretación de datos científicos, el aborto, en cualquier momento y por cualquier razón, se convirtió en motivo de excomunión a partir de 1869. Para la mayoría de los católicos resulta sorprendente que la fecha no sea más remota.

¿Cúando sería un asesinato? ¿Cuando tiene aspecto humano? ¿Cuando su cerebro genera ondas? ¿Cuando fuera capaz de respirar en el exterior? Es evidente que ahí la comunidad científica sí tiene mucho que decir, pero el mismo Sagan nos da un criterio que resulta plausible, a simple vista:

Es más, ¿por qué han de ser la respiración, el funcionamiento de los riñones o la capacidad de resistir las enfermedades, por ejemplo, justificativos de la protección legal? ¿Sería admisible matar un feto que revelase pensamientos y sentimientos pero que no fuera capaz de respirar? A nuestro juicio, el argumento de la viabilidad no puede determinar de manera coherente cuándo son admisibles los abortos. Se requiere otro criterio. Una vez más, ofrecemos la consideración del primer atisbo de pensamiento humano.

Puesto que, por término medio, el pensamiento fetal comienza a manifestarse incluso después del desarrollo fetal de los pulmones, creemos que la sentencia del caso Roe contra Wade fue una decisión buena y prudente respecto de una cuestión compleja y difícil. Con la prohibición del aborto en el último trimestre (excepto en los casos de grave necesidad médica ) se alcanza un equilibrio justo entre las reivindicaciones enfrentadas de la libertad y de la vida.

¿Y en cuanto a lo de permitir el aborto a las mayores de 16 años sin permiso paterno? Pues creo que va a estropear las cosas más de lo que va a arreglarlas. Hoy por hoy el hecho de poder verse implicadas en un aborto con el conocimiento paterno puede ser un argumento disuasorio para las jóvenes, pero, igual que aún muchas creen que la existencia de la “píldora del día después” las protege de todo mal y ya no pasa nada por no cuidarse, la posibilidad de llegar a un aborto sin que los padres se enteren va a aumentar aún más el número de embarazos adolescentes. El tiempo lo dirá, si la modificación legislativa se aprueba.

En resumen, es un tema muy complicado y con muchas ramificaciones y no sé si he sabido transmitir aquí mi criterio. A grandes rasgos, sería: aborto sí, pero como opción menos mala ante un hijo no deseado, y en modo alguno como sustitutivo de una información sexual completa y un uso amplio de anticonceptivos.

Crímenes y castigos

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Hay algunos temas de actualidad de los que uno no puede dejar de enterarse por más que no siga la prensa o las noticias, porque están por todas partes: uno de los que últimamente se han mostrado más insistentes es la presunta muerte, lamentable como todas las muertes y especialmente las que llegan antes de lo que por ley de vida deberían, de Marta del Castillo. Y otra vez, como ya pasó en el caso de la pequeña Mariluz, nos vemos invadidos a todas horas por cada detalle de la investigación; por los pormenores, reales o no, de la vida de la muchacha, su familia y sus posibles asesinos; por reivindicaciones más o menos chillonas de endurecimiento de castigos, cadenas perpetuas y hasta de la pena de muerte.

Soy la primera en pensar que la administración de justicia en España es francamente mejorable, pero tampoco acabo de entender esta “barra libre” que se da a las víctimas en los medios de comunicación. Haber sufrido un crimen en tus propias carnes, o en las de tu familia, da derecho -o debería darlo- a ser resarcido en lo que se pueda, asistido en lo que haga falta y ayudado tanto como se quiera, pero no da más razón de por sí, ni más conocimiento; ni la experiencia de cada uno puede hacerse inmediatamente extensible a todo el género humano. Si algún día alguien asesinara a uno de mis hijos, probablemente yo querría, no ya que el asesino se pudriera en la cárcel, sino matarlo con mis propias manos. ¿Comprensible? Sí. ¿Justo? Difícilmente.

Sin embargo, hoy por hoy ciertas víctimas -las que se prestan a ello- gozan de una especie de estatus mediático que las coloca por encima del bien y el mal. Poco importa que los padres de Mariluz permitieran que una niña de cinco años fuera sola por la calle, o que el padre de una de las niñas de Alcácer haya difamado a medio mundo y no haya aclarado el destino del dinero que en su día donó la gente para la investigación: haber sufrido lo que sufrieron se lo perdona todo y además les otorga el derecho de exigir y opinar sobre leyes y penas.

Las cosas no son tan fáciles y no todo se arregla encerrando a los criminales tras las rejas y echando la llave al mar. No es “buenismo”: también creo que hay algunos que tendrían que pasarse la vida fuera del alcance de la sociedad. Pero yo no soy quién para decidirlo y aún menos podría serlo si fuera parte interesada en el crimen. Porque eso no sería justicia sino venganza. ¿No hemos superado ya la fase del ojo por ojo?

Ese post que nunca falta…

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Síii…. señoras y señores, con ustedes, el mítico post que siempre se pone cuando no se sabe de qué escribir: el post de las búsquedas de Google!

Sin que yo particularmente sea demasiado insistente en el tema, sí que me resulta curioso echarle un vistazo de vez en cuando a la procedencia de las visitas de la página. Histats ha resultado de gran ayuda en esta pequeña recopilación. La gran mayoría de los que acceden aquí desde un buscador lo hacen indagando sobre un libro, película o similar que yo haya mencionado en alguna entrada (y sobre Miguel Ángel Silvestre, claro…), lo cual es de lo más normal, y en esos casos espero que lo que pueda escribir le sea mínimamente útil a quien llega hasta este patio. En otras ocasiones las cadenas de búsqueda resultan algo más crípticas. Si no, que me expliquen qué pretendían encontrar con cosas como éstas (todas transcritas literalmente):

cuanto te quiero?

(¿Y a mí qué me preguntas?)

quees hacer las cosas bien

(Pues no hacerlas mal)

cerca lejos

(Uno que se perdió Barrio Sésamo de pequeño)

cosas

(Y personas, y animales…)

horterada

(Con esto ha llegado aquí… jo, que me deprimo…)

el trasero feo de Angelina Jolie

(Sí, tú lo que tienes es envidia)

sitios donde Miguel Angel Silvestre frecuenta los fines de semana

(Ilusa…)

como aumentar el trasero

(Y yo queriendo saber cómo reducirlo)

elsa pataky talento?

(¿Es que lo dudabas?)

Naturalmente, no pueden faltar las referencias sexuales: creo que incluso los blogs dedicados a la crianza del escarabajo pelotero reciben visitas llegadas desde alguna búsqueda subida de tono. No tiene mucho de sorprendente, dado que hace unas semanas, por ejemplo, titulé uno de mis post Sexo, sexo y más sexo (sí, lo reconozco, quería aumentar visitas). Lo curioso en este caso, nuevamente, es ver qué era lo que se pedía:

sexo en el patio – sexo porno en el patio – sexo en el patio trasero

(Para eso, pasarse por el escondite)

diputados viendo paginas pornograficas – pasar videos porno en via bluetooth – pilla porno de monjas – porno turco, acto sexual, you tube – esplendorosas jovencitas porno – porno quirurgico – videos porno de chicas en plena lactancia

(Creo que hay otras páginas donde se encuentran cosas más cercanas a todo esto… Madre mía, ¿hay un porno quirúrgico?)

Luego están las búsquedas relacionadas con el sexo, pero ligeramente absurdas:

que consecuencias existen de hacer sexo

(¿Que te lo pasas pipa? Aunque a veces son de otro tipo…)

tres años sin hacer el sexo

(Qué insistencia con que el sexo “se hace”. Ostras, tres años, no me lo quiero imaginar….)

que siente el hombre al hacer el amor

(Pregunta a uno)

consecuencias de tener sexo por el trasero

(Esto… me callo.)

como se ase el amor – como se ase tener un bebe

(Este se saltó las clases de Lengua y las de Biología)

Y luego, los que van a saco y les da igual hasta cómo se escribe:

sexo ymas exo – sexoymas sexo – sexso y mas sexso – xexo y mas – sexo-sexo y mas sexo.com – exo por el traero – sexso en autovus – www.sexo.sexo.mas.sexo.sexo.com – sexso.sexso.sexso y mucho sexso

Y mi favorita:

100 horas de sexo para hombres adictos

En fin, sigan ustedes buscando que aquí todo el mundo es bien recibido… incluso los que vienen preguntando por el porno quirúrgico.


Sostenella y no enmendalla

almudenagrandesEs una categoría curiosa esa de articulista de prensa. En todo periódico que se precie tienen cuatro o cinco habituales; la mayoría escribe su columna a diario, o casi, aunque también los hay que lo hacen semanalmente. Algunas son pequeñas joyas de la literatura concentrada, en ciertos casos despiertan incluso encendidas polémicas, y en otros varios dejan una sensación de ¿vaya, y a este tipo le pagan por hablar sobre el olor de las nubes? Por supuesto, muchos de los más famosos escritores son a su vez articulistas en prensa. Lo malo es que alguien que deja lo mejor de su arte en una novela puede que no obtenga tan buenos resultados en un medio más concentrado y frecuente; no es fácil inspirarse todos los días en algo, aunque sin duda el que te paguen por ello debe ser un buen acicate, sin ir más lejos si yo cobrara por escribir este blog seguramente no vaguearía tanto como lo hago. Claro que yo no soy Almudena Grandes.

Toda esta parrafada viene a colación de la última anécdota de esta señora, que después de haber mantenido un divertido ping-pong articular con su colega Antonio Muñoz Molina a cuenta de un chiste de mal gusto sobre monjas y milicianos en la Guerra Civil (imagino que Almudena debe encontrar detestable la violencia contra la mujer, aunque si es contra las monjas la cosa ya tiene un pase), y después de haber mostrado que la literatura del Siglo de Oro no es lo suyo, y tampoco es lo suyo corregir los errores cuando se los muestran, ha sido poco menos que la risión de la blogosfera con su particular modo de entender la aritmética.

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La anécdota se ha contado en muchos sitios y por ello no voy a reproducir el artículo entero. Por si alguien no lo conoce, a grandes rasgos lo que ha hecho Almudena ha sido tomar una de esas frases que circulan por Internet, que en su momento se basaron en una afirmación real pero han perdido toda conexión con ella y aun así se toman como artículo de fe (al estilo de la clásica el ser humano sólo utiliza el 10% de su cerebro), ha escrito un artículo basándose en dicha frase para demostrar lo malo que es el capitalismo… y se ha visto obligada a corregir el fallo con una fe de erratas al estilo perdonad, jo, pero es que yo soy de letras y siempre he suspendido las matemáticas. A fin de cuentas, ¿a quién no le pasaría? Si divides millones entre millones… pues tiene que dar como resultado millones, ¿no? Menos mal que en su escrito Almudena recomendaba hacer su pequeño experimento tomando lápiz, papel y calculadora… es obvio que ella no tomó nada de todo eso.

Curiosamente, en este tipo de polémicas siempre surgen defensores del “culpable” con los más variados argumentos; supongo que en este caso dirán que no hay para tanto, que a fin de cuentas el sentido de lo que Almudena contaba queda intacto… Vale que un fallo aritmético lo puede cometer cualquiera, incluso uno tan básico, pero es que en el mismo periódico se había hablado del tema, y parece que ni Grandes lo leyó, ni ningún corrector se dio cuenta antes de mandarlo a imprenta. Pero bueno, no pasa nada, sus lectores seguirán al pie del cañón cada día leyendo su columna incluso sabiendo de lo frágil de sus fuentes. A fin de cuentas, Ana Rosa Quintana, a la que se le tendría que haber caído la cara de vergüenza cuando se descubrió que las novelas se le escribían solas, tiene un público amplio y fiel y hasta una revista con su nombre donde desplegar todo su ego. ¿Es que usted no se equivoca nunca, hombre?

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