Ídolos de barro

Por más que queramos, y por más que nos gustaría que el mundo fuera sencillo y fácilmente clasificable, la realidad es tozuda, y se empeña en demostrarnos lo que muchos no quieren ver: que las personas somos infinitamente más variables que una simple distinción entre “buenos” y “malos”. Al igual que haber sido víctima de un delito no te convierte automáticamente en juez ni en experto en leyes, tampoco el haber ayudado a alguien que supuestamente lo necesitaba (aunque no lo quería ni lo ha agradecido después)  te sitúa por encima del bien y del mal. Pero lo que me choca es que encontrarse con esa certeza le sorprenda a alguien.

Y es que lo de Jesús Neira ha sido un perfecto ejemplo de cómo fabricar un héroe de la nada y de cómo los héroes de barro suelen acabar hundidos en él. No fue el primer agredido por defender a una persona que estaba siendo atacada, pero una acumulación de circunstancias -la gravedad de su estado provocada al parecer por una deficiente atención médica, su condición de docente- le llevaron a la primera página de los informativos y le otorgaron un estatus casi semidivino: en aquella época se decía “profesor Neira” para hablar de él y de todos lados le llovían parabienes y alabanzas, excepto de la propia agredida, quien no tuvo inconveniente en pasearse por los platós de televisión para criticar a su defensor, levantando con ello las iras del público que olvidó su condición de “pobre maltratada” para ponerla de vuelta y media al mismo tiempo que ella se llenaba los bolsillos a cambio de recibir las críticas sin moverse un ápice de su postura; cosa que no hizo sino elevar aún más a los altares a Neira.

Y como no podía ser menos, aprovechando el tirón mediático del convaleciente profesor, los políticos arrimaron el ascua a su sardina, y no tardó en caerle el primer nombramiento: la presidencia (en concreto, la presidencia del Consejo Asesor) del Observatorio contra la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid, otro de esos organismos de dudosa utilidad pero pródigos en subvenciones, poltronas y dietas. Pero no fue por su cargo político por lo que se empezó a hablar de él en unos términos algo menos elogiosos: primero la publicación de un libro en el que vertía algunas opiniones políticamente incorrectas, después su petición de un permiso de armas, y ahora, por último, su “no dimisión” tras haber sido juzgado por sobrepasar cumplidamente la cantidad permitida de alcohol en sangre mientras conducía, al parecer de forma peligrosa, por una carretera madrileña. El alabado profesor de ayer es mirado hoy como un hombre prepotente y chulesco, convencido además de la levedad de sus actos y buscándoles disculpas chuscas (incidentalmente, me sigue sorprendiendo la tolerancia social que se tiene hacia la conducción alcohólica: dice Neira que no “ha robado”, y hay gente que le excusa con parecidos argumentos, como si ir borracho con un volante en la mano no fuera potencialmente muchísimo más peligroso que robar en una tienda).

Todo esto ha ido haciéndole perder el favor de la opinión pública y de la clase política que hoy, después de haberle encumbrado, al parecer ya no quiere saber nada del que ayer trataban como un héroe. Y vuelvo yo a decir, ¿de qué se asombran? ¿Defender a un (presunto) débil mientras está siendo agredido ya te convierte en el epítome de la bondad humana, y de paso en un experto contra el maltrato? ¿No se puede hacer el bien en un aspecto mientras se sostienen opiniones cuestionables en otro? Pues no, las cosas no son tan simples, un machista recalcitrante también puede ser el primer paladín de las mujeres precisamente por considerarlas inferiores e incapaces de defenderse solas; las personas, como he dicho al principio, no nos dividimos en buenos y malos, todos tenemos zonas de sombra, y por eso es tan peligroso glorificar a alguien por uno solo de sus actos: primero porque puede que te encuentres con que has encumbrado a la persona equivocada y segundo porque quizá la cumbre, como parece haberle pasado a Neira, se te suba a la cabeza y acabe nublándote el juicio.

Adiós, maestro

Manos de Delibes, por Chema Conesa

Manos de Delibes, por Chema Conesa


In memoriam Miguel Delibes, escritor español, 1920-2010

Amaba el libro, pero el libro espontáneamente elegido. Ella entendía que el vicio o la virtud de leer dependían del primer libro. Aquel que llegaba a interesarse por un libro se convertía inevitablemente en esclavo de la lectura. Un libro te remitía a otro libro, un autor a otro autor, porque, en contra de lo que solía decirse, los libros nunca te resolvían problemas sino que te los creaban, de modo que la curiosidad del lector siempre quedaba insatisfecha. Y, al apelar a otros títulos, iniciabas una cadena que ya no podía concluir sino con la muerte. Sentía avidez por la letra impresa. Y me la contagió. Fue ella la que me aproximó a los libros, a ciertos libros y a ciertos autores. En realidad, me abrió las puertas de ese mundo.

(Fragmento de Señora de rojo sobre fondo gris)

Mañana blanca

snow_flake_by_kayaksailor

Esta mañana temprano, al levantarme, he visto algo que no es nada frecuente por aquí… la nieve cayendo sobre las calles.

Lástima que al tocar al suelo se deshacía y no hemos llegado a ver la ciudad blanca… pero quizá haya sido un buen presagio.

Primer día

Hoy es el primer día del año, y nunca se sabe si puede ser el primero de una nueva vida. Como mínimo, os deseo a todos que sea tan bueno como queráis y, como siempre se dice, que se os cumplan vuestros deseos.

Y como nunca me han gustado las típicas músicas navideñas, acompaño mi felicitación con un video que no tiene nada de festivo, pero es una canción maravillosa y sin duda la que más me ha gustado del año que ayer dejamos.

Un abrazo a todos.

Imagen de previsualización de YouTube

Vuelta al cole

Qué le vamos a hacer, pasó el mes de agosto y se acabaron las vacaciones, aunque con el calor que está haciendo esta noche nadie lo diría. Eso sí, los amaneceres son más fresquitos, lo que siempre se agradece cuando hay que salir de casa para ir al duro trabajo. Ya de vuelta de mis escapadas, retomo mis paseos por el patio y el escondite, que aquí donde los veis cumplen ya un añito; siempre prometiéndome ser buena y actualizar más a menudo, pero siempre más vaga de lo que debería.

Por cierto que al volver al patio me he encontrado con que he tenido que barrer bien la hojarasca… en forma de ataque virulento y desmedido de spam (con la ilusión que me había hecho encontrarme cincuenta comentarios nuevos…). Eso sí, la verdad es que mirando la basurilla en cuestión puede uno encontrarse auténticas joyas. Digo yo que si los spammers se molestan en incluir en sus retahílas frases como “parche genérico para la libido femenina”, “condones de intensidad kamasutra” o “modelador barato para el pecho” será porque hay gente que las busca, ¿no? Por cierto que otro día escribiré sobre algunas búsquedas de Google que han terminado en esta página… hay gente que está muy mal, definitivamente.

En fin, quedáis invitados a un trocito de tarta. El champán lo dejamos para mi cumpleaños.

Ponga un árbol en su vida

Nunca, o al menos ya no desde hace muchos años, he creído en los horóscopos, ni en la numerología, ni en los adivinadores de futuros varios, pero tampoco tengo inconveniente en rendirme a la curiosidad y echar un vistazo cuando encuentro algún nuevo “sistema astrológico”. Viene esto a cuento de una supuesta “astrología celta” con la que me he encontrado curioseando en este blog. En realidad, según la Wikipedia, la lista que se incluye en ese supuesto calendario botánico no está basada en nada hecho por los celtas, sino en una creación poética de Robert Graves. En cualquier caso, tiene su gracia. Según la lista en cuestión, el árbol que me corresponde es el arce, y la descripción que me cuadraría la siguiente:

ARCE (la Mente Abierta). Una persona fuera de lo común, llena de imaginación y originalidad, tímida y reservada, ambiciosa, orgullosa, segura de sí misma, con sed de nuevas experiencias, algunas veces nerviosa, tiene muchas complejidades, buena memoria, aprende rápidamente, con una vida amorosa complicada, le gusta impresionar. Debes buscar tener una relación seria que te llene tu vida, eso te haría feliz.

Vale, es verdad que acierta en muchas cosas… pero me da la impresión de que buena parte de lo descrito para otros árboles me cuadraría también. En fin, yo sigo buscando la relación seria, pero qué bien se esconde la jodía…

Foto: Bonsai de arce coreano, de Rebekah B.

Flores y bicicletas

 

Un clásico de los cambios de temporada en la televisión son los anuncios del Corte Inglés. El de navidades, con música de Marlango, ya me gustó mucho. Esta primavera que ya se nos echa encima el fondo musical es de un grupo barcelonés con el original nombre de Facto Delafé y las flores azules, la canción se titula Mar El Poder del Mar.

Imagen de previsualización de YouTube

Cómo llevarse 110 millones por la patilla

humor2.gif

El chiste es de Idígoras y Pachi.

No es cosa fácil, no vayan a creerse, pero con un poco de paciencia cualquiera puede llegar a embolsarse la bonita cifra mencionada en el título, y sólo en un añito. Vea usted cómo lo han hecho otros:

Primero, se inscribe uno en una asociación de músicos, autores de teatro y similares; no importa demasiado que sus únicos méritos hayan sido escribir unas cuantas canciones cuando hacía la mili o que nadie asista a sus conciertos, que como es usted artista, está por encima de esas menudencias. Después, tendrá usted que convencer a los políticos de turno de las siguientes cosas: internet es muy malo, la gente usa internet para robar todo lo que pueda de mi trabajo y yo, que soy un Intelectual, así en mayúsculas, me voy a morir de hambre si usted no hace algo para remediarlo.

Por supuesto, el político de turno le dirá a todo que sí, puesto que internet es muy malo, eso lo sabe todo el mundo, y los programas p2p son todavía peores, tanto que ni se los puede mencionar en los lugares decentes. Además usted forma parte del Mundo de la Cultura, es un Intelectual, así que su opinión tiene mucho más peso que la del resto de los mortales. Naturalmente, ni siquiera se pare usted a pensar en que a lo mejor tendría que cambiar el modelo de negocio, volcándose más en las necesidades de los usuarios; eso es cosa de nenazas, hombre.

Una vez hecho todo esto, ya empezará a estar en el camino correcto: gracias a sus peticiones, no sólo podrá empezar a embolsarse eso tan chulo de los derechos de autor por la venta de sus obras o sus actuaciones, como podría pensarse que es lo normal, ¿verdad? No: además tendrá derecho a un piquito cada vez que, pongamos, suene su música en el hilo musical de una tienda. O “ejecutada” por los cantantes que amenizan (a veces más bien amenazan) una boda. O cuando una asociación de niños discapacitados use los títulos de alguna de sus obras de teatro en un festival benéfico. Claro, como usted no puede vigilar que todos y cada uno de los comercios, salones de bodas y eventos benéficos del país usen o no usen sus preciadas obras, pues lo que procede es cargar un importe a todos y cada uno de ellos, aunque sólo se dediquen a poner los grandes éxitos de Mozart y Salieri. Y si hace falta colar en una boda a detectives disfrazados como si fueran los tíos de Cuenca de quien nadie se acuerda, pues se hace, todo sea por el Arte.

Claro, que como ya queda un poco ridículo llamar a todo esto derechos de autor, porque no cuela… pues lo llamaremos CANON. Queda mejor que impuesto, ¿verdad? ¿Ha visto usted qué facil ha resultado empezar a embolsarse un dinerito del que no se da cuentas a nadie, y encima con el beneplácito del Estado? Ah, y si alguien se queja, no se olvide de decirle que total, si son unos céntimos miserables…

Bien, aquí ya vamos muy bien encaminados; no olvidemos que forma usted parte de una asociación PRIVADA y SIN ÁNIMO DE LUCRO que reparte los beneficios obtenidos entre todos sus socios… huy… aunque nadie sabe cómo lo hace, vaya. Lo siguiente es algo más arriesgado, pero comportará ganancias aún mayores. Puesto que hoy la técnica avanza que es una barbaridad, y como todos sabemos la gente sólo usa los ordenadores, teléfonos móviles, DVDs, fotocopiadoras, discos duros y demás para copiar las cosas que ustedes, abnegados artistas, han hecho con todo el amor (nadie, absolutamente nadie, usa un disco duro para guardar sus tesis, o sus documentos de trabajo, o los videos rodados por uno mismo, o sus propias fotos) pidamos al político de turno que incluya los soportes digitales en el tan nombrado canon, y voilà: deseo concedido. A partir de enero de 2008, a cobrar un tanto por cada aparatito que se venda en suelo patrio.

Así que ya lo veis: el buen hombre de nuestro ejemplo se ha acabado embolsando, junto a sus compañeros de asociación, 110 millones de euros en un año (previsión para 2008) sin hacer prácticamente nada más que poner el bolsillo. De acuerdo, internet y las redes p2p han hecho posible que se haya generalizado la costumbre de conseguir gratis lo que antes era de pago, eso nadie puede negarlo. Pero tengamos en cuenta también otras cosas:

-La copia privada, sin ánimo de lucro, es un derecho y no se puede denunciar a nadie por ejercerlo.

-El canon va dirigido a compensar las pérdidas, reales o no, que sufre un autor cuando alguien no compra su trabajo porque lo ha conseguido por una vía gratuita. Así que de todas formas no sería legal multar a nadie por descargarse un disco: se le estaría cobrando dos veces por lo mismo.

-Independientemente de ello, cargar a toda la sociedad una tasa para compensar el “delito” que pueda cometer una parte de ella en un futuro parece cuando menos surrealista.

Pero bueno, sólo es mi opinión. En fin, os dejo con otros cánones mucho más relajantes, y sin impuestos, que el autor hace mucho que murió. El primero, un divertido video que descubrí por casualidad hace tiempo en Youtube, es una particular y, diríamos, paranoica interpretación hecha por el cómico Rob Paravonian del Canon de Pachelbel, que me parece una de las más bellas músicas de la historia. Hace algún tiempo, en una de mis páginas favoritas, Curioso pero inútil, pusieron este mismo video, y gracias a los comentarios descubrí el que va después, que es una excelente versión para guitarra eléctrica obra de Jerry C.

A disfrutar.

Imagen de previsualización de YouTube Imagen de previsualización de YouTube