Feb 05 2010

Letras de amor

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26578_1La revista El cultural publica hoy un adelanto del libro que la próxima semana llegará a las librerías, publicado por Seix Barral y conteniendo las cartas escritas por Pablo Neruda a la que fue el más largo de sus amores y la mujer con quien vivió sus últimos años, Matilde Urrutia. En esta época de webcams y emails, ojalá algún día alguien me enviara cartas como éstas…

Yo pienso en tí día y noche, noche y día, amor mío, dulce mía, y no sé si te quiero pero te quiero.
Eres mía y te beso

Hay algo más importante que tu y que yo, somos tu y yo. Juntos somos lo que la pobre gente no alcanza jamás, el cielo en la tierra. Te aprieto a mi corazón, amor mío, con cuerpo, alma y amor.

No eran celos, amor, sino exigencia de tu plenitud, de tu totalidad.
Ahora ya te he arado entera, te he sembrado entera, te he abierto y cerrado, ahora eres mía.
Para siempre!

Textos extraídos de las cartas de Neruda. Fotografía tomada de aquí


Feb 05 2010

La realidad y los titulares

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Al final va a parecer que le he cogido manía a la prensa con tanto hablar en los últimos tiempos de sus pifias, pero es que hay cosas que claman al cielo. Ya sabíamos aquello de “no dejes que la realidad te estropee un buen titular”, pero es que a veces ya parece directamente que tomen a la gente por tonta.

Ayer, otro ejemplo más al bote.  Siguiendo la estela de noticias, declaraciones y recontradeclaraciones surgidas en torno a la actualidad económica, subidas de edad de jubilación, recálculo de pensiones y demás, aparecía este titular en la portada de la edición digital de El mundo:

Salgado: ‘Recalcular la base de las pensiones no será una propuesta’

Bien, si usted lo dice nos lo creemos. Pero el caso es que debajo de esta frase, con letra más pequeña pero formando parte del mismo “lote” de noticias sobre el tema, figura esta perla:

“Los funcionarios ganan un 40% más que en la UE”

¿Ein? Resulta algo difícil de creer que alguien en España, sea o no funcionario, gane más que la media de la Unión Europea, no digamos que en Alemania, Francia o Bélgica, ¿verdad? Bien, veamos el cuerpo de la noticia, que empieza así:

“El sueldo de los empleados del sector público en España creció entre 2000 y 2008 una media del 5,1% frente al 3,2% en el resto de países de la Unión Europea, lo que supone un 40% más.”

Ahhh, bueno, acabáramos, es que eso no es exactamente lo mismo que ganar un 40% más, me parece a mí. (Como inciso, ¿saben ustedes cuánto subió el IPC, el coste de la vida, vamos, entre 2000 y 2008? ¿Ese mismo período en el que a los empleados públicos les creció el sueldo un 5,1%? Pues un 32%.)

Obviemos igualmente que el titular caiga en la frecuente confusión entre empleado público y funcionario, obviemos que hay una nada despreciable cantidad de empleados públicos que rondan el mileurismo, obviemos que también en el sector público existen contratos temporales y precariedad, que pagan impuestos y consumen como todo quisque… total, esos *[%&$# funcionarios son fijos… vamos a por ellos que tienen la culpa de todo lo que le pasa al país…

En todo caso, la noticia ha tenido un amplio eco, hoy mismo figura como la más leída de la edición digital. Así se crea opinión. Muy bien, señores.

(Viñetas, por supuesto, del genial Forges)


Feb 02 2010

i-Empacho

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Bueno, pues ya está aquí, ya llegó, después de semanas y semanas de rumores, contrarrumores e imágenes más o menos acertadas, el último niño de la factoría Apple: el iPad, nombre que, así dicho en una enumeración de los productos de la manzanita, suena algo cómico después del iMac, el iPod, el iPhone…

No deja de tener su gracia que produzca tanto revuelo mediático (el nuevo producto salió hasta en las noticias, aunque parece que los redactores no se informaron demasiado bien de lo que estaban presentando) un gadget de una compañía que, a pesar de su prestigio (en buena parte por su aire “elitista”) sigue siendo, si de ordenadores hablamos, definitivamente minoritaria. Sin embargo, en cuestiones de diseño parece ser el estándar a seguir: los reproductores de mp3 quieren parecerse al iPod, los móviles con pantalla táctil al iPhone, los ordenadores “todo en uno” al iMac… Y no negaré que a mí misma me gustaría llegar a ser una orgullosa maquera algún día. En cambio, el iPod Touch que en su momento me compré con tanta ilusión me resultó algo decepcionante: la batería duraba un suspiro, internet y youtube resultaban casi inútiles puesto que aún es complicado encontrar sitios con wifi libre… en fin, que acabé por venderlo en Ebay, después de no mucho tiempo.

En cuanto al nuevo juguete en sí, pues la verdad… como lo llama Forges, es más bien un Cachophone que otra cosa, y ni siquiera es innovador como concepto: ya hace mucho que existían los tablet PC, sin tanto ruido ni, seguramente, tantas ventas. Eso sí, es un Apple… ¿veremos dentro de poco las ciudades llenas de gente leyendo con su iPad en el autobús?

Imagen: caricatura de Dale Stephanos


Ene 11 2010

Errores y horrores

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Noticia publicada hoy en la edición digital de El País: Absuelto en Abu Dabi un jeque que torturó a un comerciante afgano.

Aunque la noticia en sí es “fuerte” -por lo visto en los Emiratos Árabes Unidos no te pasa nada si torturas casi hasta la muerte a una persona, siempre que lo hayas hecho bajo los efectos de las drogas- a mí lo que me ha llamado más la atención es que un medio serio como El País haya publicado un texto -en la cabecera se indica que remitido por la agencia EFE- con un par de fallos garrafales, tales como “infringió” (por “infligió”) y “ha confirmado de que”, aparte de algún otro error de concordancia.

Desde luego, el verbo infligir debe de ser uno de los que se lleva la palma en cuanto al mal uso que se hace de él, y es un buen ejemplo de que a veces es peor querer usar un registro más culto (otro caso frecuente es el de quien dice “el afecto que se procesan” en lugar de “profesan”). Nadie está libre de cometer errores, yo la primera, pero creo que un periódico (o cualquier medio escrito, sea impreso o por internet) debería cuidar al máximo estos detalles. Lástima que a veces a los que nos preocupamos por estas cosas nos tachen de pedantes y rebuscados…


Ene 08 2010

Mañana blanca

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Esta mañana temprano, al levantarme, he visto algo que no es nada frecuente por aquí… la nieve cayendo sobre las calles.

Lástima que al tocar al suelo se deshacía y no hemos llegado a ver la ciudad blanca… pero quizá haya sido un buen presagio.


Ene 01 2010

Primer día

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Hoy es el primer día del año, y nunca se sabe si puede ser el primero de una nueva vida. Como mínimo, os deseo a todos que sea tan bueno como queráis y, como siempre se dice, que se os cumplan vuestros deseos.

Y como nunca me han gustado las típicas músicas navideñas, acompaño mi felicitación con un video que no tiene nada de festivo, pero es una canción maravillosa y sin duda la que más me ha gustado del año que ayer dejamos.

Un abrazo a todos.

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Dic 02 2009

Manifiesto

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libertad

Ya lo han hecho muchos antes que yo, y me adhiero sin dudarlo.

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.


Nov 17 2009

Gente con suerte

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A veces en la vida nos cae un inesperado golpe de suerte que lo cambia todo: nos toca la lotería, se nos cruza un famoso que nos deja colocados para siempre, hacemos un gran negocio de algo que parecía no tener aplicaciones prácticas… Una mezcla de esas tres cosas debieron pensar en Umbriel, una pequeña editorial propiedad de la más grande Urano (especializada en libros esotéricos y de autoayuda) el día que decidieron publicar a un autor previamente rechazado por otras editoriales, con una novela de un género mil veces visto ya (Grandes Enigmas Que Cambiarán El Mundo) pero que, por una serie de carambolas, consiguió una enorme e inesperada popularidad mundial. Hablo, cómo no, de Dan Brown.

600full-dan-brownDe Brown he leído tres de sus novelas, precisamente aquellas protagonizadas por Robert Langdon; El código da Vinci la compré, Angeles y demonios la leí sin pagar (dejo a la imaginación de qué forma la conseguí, pero me negué a añadirle un solo centavo más a la cuenta de Brown, a pesar de mi malsana curiosidad…); de La fortaleza digital y La conspiración prescindí directamente; El símbolo perdido (ya editada en España por Planeta, con gran despliegue publicitario, incluso críticas en la sección cultural de El País)  la he leído por otros motivos, y no ha hecho más que reafirmarme en mi opinión sobre el amigo Dan.

En su momento,  cuando se puso de moda El código da Vinci, lo devoré en pocos días, porque, eso hay que reconocerlo, la trama engancha y te hace desear seguir leyendo para ver de qué manera conseguirán los protagonistas salir del embrollo en que están metidos; además ayuda la narración, ágil, estructurada en capítulos muy cortos -muchos de ellos prescindibles, también-  y totalmente carente de florituras literarias (bueno, en realidad carente de literatura alguna). Sin embargo, la sensación que me dejó al terminarlo fue doblemente mala: en primer lugar, condené el libro a la sección de mi biblioteca llamada Este no lo vuelvo a leer (es figurado, no tengo una biblioteca tan grande…) y, en segundo, me quedé con la impresión de que Brown se cree que los lectores somos tontos. Así de claro.

Y esto por varios motivos. Está bien que un autor utilice hechos reales, mezclados con una trama inventada, para ambientar mejor la historia y que nos metamos más de lleno en ésta; pero lo que no tiene ningún sentido es presumir de la exactitud de los lugares, hechos históricos y objetos que describes cuando se los distorsiona o directamente inventa, puesto que lo que consigue con ello Brown es engañar a un público que no tiene que ser necesariamente experto en los temas sobre los que lee, haciéndole creer que las cosas son de una determinada manera cuando no es así.

Esas distorsiones se han tratado en docenas de páginas bien documentadas, así que no abundaré en ello. Baste decir que Brown, lejos de reconocer sus errores, insiste en todas las novelas siguientes en la veracidad de lugares, objetos y situaciones (que se lo digan a los sevillanos), por no hablar de los plagios y “préstamos”…

Foto: Reuters

Foto: Reuters

Otro motivo para pensar que Brown nos toma por tontos son algunos de los recursos que utiliza para resolver sus argumentos. Tanto en El código como en El símbolo hay sendos pasajes en los que Robert Langdon, supuestamente un experto en simbología, arte e historia, no reconoce un escrito que el lector, asombrado por la ineptitud del protagonista, ha descifrado varias páginas antes, pero Langdon se pasa esas mismas páginas devanándose los sesos y haciéndose cruces sobre la dificultad del código empleado… que es obvio y transparente para cualquiera que no sea él.

Además, no duda en, directamente, confundir al lector de la forma más burda, mintiendo con todas las letras para que el final de la novela no sea tan evidente; no tiene nada de malo que un escritor, metido en la piel de un narrador omnisciente, omita datos importantes, o lleve al que lee por un sitio que resulta no ser el indicado; incluso es normal que los personajes mientan; pero que lo haga el narrador no tiene excusa.

Y aun con todo ello, Brown sigue arrastrando legiones de lectores fieles, que alaban “sus documentadas novelas”, y cuando se les hace notar que dicha documentación flaquea por todos lados, te salen con lo distraídas que son; cuando no, directamente, las elevan a los altares (laicos, por supuesto) por haber descubierto a la humanidad las terribles conspiraciones y hechos ocultos  por la maquiavélica iglesia. Si él lo dice…

De lo que no parecen darse cuenta sus fieles lectores es de que este buen señor, que alardea de la inmensa responsabilidad que recae sobre sus hombros por desvelarnos secretos tan comprometidos, en realidad no hace más que escribir la misma novela una y otra vez. Supongo que pensará que si la primera le resultó bien, por qué no repetir la fórmula. ¿La prueba? Por ejemplo, las sinopsis de las tres obras protagonizadas por Langdon, extraídas de las webs de sus respectivas editoriales:

Antes de morir asesinado, Jacques Saunière, el último Gran Maestre de una sociedad secreta que se remonta a la fundación de los Templarios, transmite a su nieta Sofía una misteriosa clave. Saunière y sus predecesores, entre los que se encontraban hombres como Isaac Newton o Leonardo Da Vinci, han conservado durante siglos un conocimiento que puede cambiar completamente la historia de la humanidad. Ahora Sophie, con la ayuda del experto en simbología Robert Langdon, comienza la búsqueda de ese secreto, en una trepidante carrera que les lleva de una clave a otra, descifrando mensajes ocultos en los más famosos cuadros del genial pintor y en las paredes de antiguas catedrales. Un rompecabezas que deberán resolver pronto, ya que no están solos en el juego: una poderosa e influyente organización católica está dispuesta a emplear todos los medios para evitar que el secreto salga a la luz.  (El Código da Vinci)

En un laboratorio de máxima seguridad, aparece asesinado un científico con un extraño símbolo grabado a fuego en su pecho. Para el profesor Robert Langdon no hay duda: los Illuminati, los hombres enfrentados a la Iglesia desde los tiempos de Galileo, han regresado. Y esta vez disponen de la más mortífera arma que ha creado la humanidad, un artefacto con el que pueden ganar la batalla final contra su eterno enemigo. Acompañado de una joven científica y un audaz capitán de la Guardia Suiza, Langdon comienza una carrera contra reloj, en una búsqueda desesperada por los rincones más secretos de El Vaticano. Necesitará todo su conocimiento para descifrar las claves ocultas que los Illuminati han dejado a través de los siglos en manuscritos y templos, y todo su coraje para vencer al despiadado asesino que siempre parece llevarle la delantera. (…) Nos arrastra a una espiral de acción sin pausa, un impactante thriller donde se suceden las sorpresas y se revelan algunos de los más oscuros enigmas de la historia. Fuerzas que han permanecido ocultas durante siglos y que ahora planean destruir la Iglesia… literalmente. (Ángeles y demonios)

Washington. El experto en simbología Robert Langdon es convocado inesperadamente por Peter Solomon, masón, filántropo y su antiguo mentor, para dar una conferencia en el Capitolio. Pero el secuestro de Peter y el hallazgo de una mano tatuada con cinco enigmáticos símbolos cambian drásticamente el curso de los acontecimientos. Atrapado entre las exigencias de una mente perturbada y la investigación oficial, Langdon se ve inmerso en un mundo clandestino de secretos masónicos, historia oculta y escenarios nunca antes vistos, que parecen arrastrarlo hacia una sencilla pero inconcebible verdad.

Con la ayuda de Katherine Solomon, hermana de Peter y experta en ciencias noéticas, Robert Langdon tiene doce horas para salvar a su amigo y, al mismo tiempo, evitar que uno de los secretos mejor guardados de nuestra historia caiga en las manos equivocadas… (El simbolo perdido)

En resumen: Robert Langdon se ve metido en un lío con una organización secreta (o conocedora de profundos secretos) y tiene un período muy corto de tiempo para evitar que ocurra una gran catástrofe, con la ayuda de una bella mujer que trabaja en algo interesante… Es decir, el mismo argumento que docenas y docenas de novelas de la sección de misterio de cualquier librería, llenas a rebosar de templarios, conspiraciones, sectas y secretos místicos. Sólo que a Brown le ha ido especialmente bien con las suyas,  gracias a  la “veracidad” de sus historias y la “revelación” de las supuestas interioridades de la Iglesia Católica… pero, a la postre, no creo que sea más que otro vendedor de misterios.  En fin, gente con suerte…


Oct 15 2009

Una de tiros

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Tiros y sangre a mansalva, desde luego, es lo que hay en las películas de Tarantino: de hecho hasta el día de hoy no había visto, al menos completa, ninguna película suya; me daba miedo no tener suficiente estómago, yo soy de las que se desmaya cuando les sacan sangre… Pero había oído tan buenas críticas de esta película que hice acopio de valor y fui a verla, y no me arrepiento: me ha encantado.

Sí, desde luego que hay violencia (de hecho en alguna escena tuve que desviar los ojos de la pantalla) pero hay mucho más que eso: un manejo magistral de la tensión, una excelente fotografía, algunas escenas inolvidables (como la primera, que es una pieza completa en sí misma) y algunos actores increíbles como Christopher Waltz, que interpreta maravillosamente a ese cabrón encantador llamado Hans Landa, el cual debería figurar desde ya en la lista de los mejores malvados del cine, o el “alemán antinazi” al que da vida Til Schweiger (con poco diálogo, pero ciertos momentos impagables).

En contra, quizá algunas veces se pase de “gráfica” en cuanto a la sangre (pero claro, estamos hablando de Tarantino…) y en general puede dar la sensación de que en vez de una película sea varios cortos aislados entre sí. Pero el resultado final es original y atrevido, incluso siendo explícitamente un homenaje a otras películas anteriores… otra marca de la casa Tarantino.

Muy recomendable.


Oct 05 2009

Hipocresía

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Imagen de El pianista, de Roman Polanski

Imagen de El pianista, de Roman Polanski

Resulta conmovedor ver cómo buena parte del gremio del cine, que no debe de ser el más solidario del mundo, ha cerrado filas en torno a Roman Polanski con motivo de su detención en Suiza (no deja de resultar chocante que hayan tardado treinta años en detener a alguien que no estaba precisamente escondido bajo tierra). Especialmente nuestro Almodóvar, con su tan característica locuacidad, nos ha iluminado a todos respecto a por qué “el pobrecito Roman” no debería haber sido vilmente arrestado como si fuera un vulgar mozo de almacén (con todos los respetos a los mozos de almacén…):

No acepto que la justicia utilice atajos, mucho menos cuando esa misma justicia defiende la pena de muerte y hace posible el infierno de Guantánamo… Deploro, denuncio y me aterra este modo de hacer justicia a la americana.

¿Qué es la “justicia a la americana”? ¿El sistema judicial español puede dar lecciones al americano, quizá?

Y eso no tiene nada que ver con los cargos de los que se le acusa a Polanski. No confundamos la velocidad con el tocino.

Hombre, algo que ver sí que tiene. Precisamente si lo han podido detener es porque el delito en cuestión no ha prescrito. Además, Polanski se fugó en lugar de comparecer ante el juez que le reclamaba, si no a estas alturas ya habría saldado sus cuentas con la justicia. ¿Seguro que son los demás los que confunden la velocidad con el tocino?

Polanski ha vivido los últimos 31 años en Francia y eso no significa que los franceses estén a favor del abuso de menores. También hay que destacar que la víctima de tales abusos pidió hace años que se le retiraran los cargos.

¿Cuando una mujer maltratada “perdona” a su agresor, el señor Almodóvar también es partidario de que a éste le den una palmadita en la espalda y lo manden a casa? ¿Sabe Pedro lo que son los delitos públicos? Es comprensible que la afectada quiera olvidarse del asunto, aunque en su momento tampoco le hizo ascos a una indemnización económica. Pero eso no cambia en nada los hechos.

La forma en que se ha llevado a cabo esta detención es inadmisible. Recordemos que Polanski es un ciudadano francés y que estamos en Europa.

Ah vale, el ser francés te convierte en invulnerable, por lo visto. Pero es que cuando ocurrieron los hechos Polanski vivía en Estados Unidos, allí se produjo la violación y allí vive la afectada.

De todas formas, en la encendida defensa que cineastas y hasta políticos están llevando a cabo, subyace una idea casi peligrosa. Todos los que arropan a Polanski sacan a relucir que es un artista, un cineasta, un “hombre de cultura”. ¿Los intelectuales y artistas están un escalón por encima del resto de la humanidad? Ahora se escudan en que ya han pasado treinta años desde los hechos, ¿entonces, le hubieran criticado más duramente en su momento? ¿Le podemos permitir a Polanski lo que no le consentiríamos al mozo de almacén del que hablaba más arriba? ¿O haber violado a una menor es un ligero pecadillo que se le puede perdonar a cualquiera? (Parece que hay quien piensa que sí.) Es más, ¿qué opinaría Almodóvar si el interesado fuera un sacerdote en lugar de un director de cine? Probablemente pediría para él las penas del infierno, aunque el sacerdote en cuestión fuera un virtuoso del piano o un pintor maravilloso…

Respeto profundamente la obra de Polanski y no me parece menos valiosa por lo que haya podido hacer en su vida privada; ciertamente es un hombre que ha tenido una vida desgraciada (quizá otra persona que hubiera sufrido lo que ha sufrido él se hubiera vuelto loca) y no creo que fuera el único responsable de lo que ocurrió en su momento (hay alguien de quien nadie se acuerda: ¿dónde estaban los padres de esa niña de trece años a la que dejaron, voluntariamente, irse sola a casa de un director de cine para que la hiciera famosa con fotografías “artísticas”?) pero las cosas como son: todos, absolutamente todos, tenemos nuestras obligaciones, y quien las incumple debe asumir sus responsabilidades. Polanski se ha librado durante treinta años, a la vista de todo el mundo, de esa justicia de la que tanto despotrican ahora; no creo que a estas alturas tenga ya mucho que temer de ella.


Sep 07 2009

Si es que no puede ser…

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Mira que siempre me digo que no tengo que caer en la tentación… pero es que es verlo en la tienda, tan majo con su celofán… y me lo tengo que llevar a casa, ains.

Mi última adquisición:

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Sep 04 2009

Post-vacaciones

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Qué largo parece siempre agosto antes de que empiece y qué pronto parece terminarse cuando llega septiembre. Este año, como hago con frecuencia, he pasado mi semana de viaje en el Pirineo… aunque no puedo decir que lo haya notado mucho en la temperatura ambiente: hacía un calor digno del Mediterráneo. He descansado y también he hecho muchas cosas, sin mayores incidentes que una torcedura de tobillo por un “mal paso” en Huesca y la rabia de no haber podido fotografiar uno de los sitios más espectaculares en los que estuve, el collado de Astún… por haberme quedado sin batería en la cámara. Muy propio de mí…

Por lo demás, el lunes vuelvo al trabajo, sin la más mínima gana y temiendo encontrar sobre la mesa kilos y kilos de papeles esperándome con una mirada maligna… Ay, septiembre.

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Ago 22 2009

Tardes de cine

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Sigue el calor y la pereza estival (estos días, por si fuera poco, amenizados por el ruido de la Fórmula 1; hasta en mi casa, que no está precisamente cerca del circuito, se oye casi perfectamente). Se afronta como se puede hasta que llegue septiembre, pero una de las cosas que ayuda a sobrellevar la canícula son las tardes de cine: independientemente de lo que se vea, al menos se está fresco. Algunas de las películas que he visto en las últimas semanas, aparte de unas cuantas infantiles vistas por obligación familiar, son, como no podía ser menos, Harry Potter y el misterio del príncipe y Up.

En cuanto a la primera de ellas, me pareció bien como película, pero como suele pasar, después de haber leído la novela surgen los defectos: situaciones inventadas o desaparecidas y un trato desigual de los diferentes hilos argumentales, como por ejemplo el que da título a la película, que se trata al principio de la misma y del cual parecen olvidarse durante todo el resto para dar una explicación atropellada al final. Pero bueno, no está mal.

Up, como no podía ser menos viniendo de Pixar, es una maravillosa película, una delicia cuyos primeros minutos son sencillamente prodigiosos y que mantiene el tipo durante el resto, aunque, para mi gusto, sin llegar al nivel de Wall-e (era difícil de superar). El anciano cascarrabias y el ingenuo boy scout que la protagonizan son una de las parejas más divertidas que he visto últimamente. Por supuesto, recomendable sin reservas.

Precisamente esta última, Up, la vi en 3D, sin fiarme mucho de la experiencia (era la primera película que veía así) y quedé encantada, aunque lo cierto es que las gafas son bastante incómodas. A propósito de éstas, fui testigo de una anécdota en el cine que me dejó un poco perpleja: las gafas en cuestión las daban los acomodadores a la entrada de la sala y había que devolverlas a la salida; pues bien, justo delante de mí iba una chica con una niña, y la acomodadora le preguntó “¿Me ha dado usted las gafas?” y ella le contestó que sí de malos modos, en plan “¿Por quién me has tomado?”. Pues bien, en la misma puerta de salida había uno de esos arcos que hay a la entrada de las tiendas y que suenan cuando intentas sacar algo que lleve alarma, y al pasar la chica sonó. Así que no tuvo más remedio que sacar las gafas del bolso, donde se las había guardado, y devolvérselas a la acomodadora, con peores modos aún, y diciéndole “Ya te las he dado, ¿contenta?”. Yo me hubiera muerto de la vergüenza, pero hay gente pa tó…

Y no es la única anécdota que he presenciado últimamente en un cine, que es un sitio que da para mucho en cuanto a comportamientos “poco cívicos”, pero suelen ser todos del mismo estilo: el que hace mucho ruido comiendo o sorbiendo cocacola, el que habla por el móvil en plena proyección, el que le cuenta la película entera al de al lado, el que se pasa todo el rato riendo por chorradas… Pero ésta era de otro estilo: llego al cine y me siento en una butaca a mi gusto (sesión no numerada), más o menos centrada en la fila; a mi lado hay un hombre con su hija, y el resto de la fila vacía. Pues bien, llega una pareja con un niño y se sientan en los tres asientos al otro lado del hombre y la niña. Éste les dice que esos asientos eran para su mujer y su otra hija, que estaban comprando palomitas, y la mujer recién llegada se niega a levantarse. El incidente va creciendo en intensidad, uno que les dice que se levanten y los otros que de ahí no se mueven, y al final la familia con dos hijas se cambian de fila mientras llaman a voz en grito a los otros “gentuza” y “malas personas”. Pero el remate fue cuando la mujer que contumaz se negaba a levantarse llamó al otro matrimonio “racistas”… porque ella, de aspecto perfectamente europeo, tenía un marcado acento argentino. Yo, mientras, procuraba hacerme invisible en mi asiento, no olvidemos que estaban a mi lado…

No sé, me parece que hay gente con la piel muy fina por ahí… En fin, en el cine también se aprende, y no sólo en la pantalla.


Ago 05 2009

Desgana estival

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Que creo que se me nota bastante… aunque con estos calores (hasta cuarenta y dos grados en días pasados) como que es normal que no apetezca casi nada, y sumándole que estoy de vacaciones, duermo hasta las tantas… Al menos la pereza se hace más llevadera con la compañía de Spotify: hacer publicidad no es algo especialmente de mi agrado, pero reconozco que esta aplicación merece de sobra que se la elogie y propague…

Aun con la desgana, no por eso he abandonado mis lecturas pendientes. Entre ellas, cómo no, la esperadísima tercera parte de esa trilogía sueca de títulos imposibles (imposibles por culpa de la editorial, por lo visto) que lleva por nombre genérico Millennium, y cuyos dos primeros tomos ya he comentado aquí, así que no podía dejar de hablar del tercero.

Para ser sincera, La reina en el palacio de las corrientes de aire me lo he leído ya casi por una cuestión de amor propio. Larsson sigue acumulando párrafos y párrafos inútiles, sin estilo literario alguno, que la mayoría de ocasiones se limita a describir punto por punto lo que hacen los personajes, tenga relevancia o no, con toda clase de explicaciones de  los sitios por los que pasan, las cosas que hacen o los objetos que utilizan, con  sus correspondientes marcas comerciales. Un buen montón de páginas se dedica a explicar con todo lujo de detalles, aburridísimos por cierto, el funcionamiento de la policía secreta sueca; está bien que nos pongan en antecedentes de una parte importante del argumento, pero sin duda hay maneras mucho más amenas de hacerlo. Hay además una trama paralela totalmente irrelevante, salvo para reforzar, de nuevo y por si hiciera alguna falta, las ideas “feministas” del autor (luego volveré sobre ello). Vamos, que las ochocientas y pico páginas se podrían haber quedado en la mitad y no pasaría nada. El interés por la suerte de Lisbeth Salander, viendo su comportamiento, se me ha ido diluyendo hasta acabar cayéndome mal; y el protagonista masculino sigue siendo esa especie de superperiodista capaz de llegar a todas partes y enterarse de todo mucho antes que la policía, sin por ello dejar de acostarse con casi toda fémina que se le ponga por delante…

En todo caso, después de haberme leído la trilogía, con un interés que ha ido descendiendo cuesta abajo con cada libro, creo que estos tan publicitados libros contienen una segunda lectura que resulta como mínimo preocupante: la de que tomarse la justicia por propia mano resulta legítimo a la vista de la incompetencia del Estado para resolver las injusticias. Así, vemos que determinados personajes no dudan en colarse en casas ajenas, retener por la fuerza y hasta torturar a otros personajes de los que sabemos que han actuado ilegalmente, pero como la policía no es eficaz para resolver los crímenes de éstos (cuando no participa directamente de ellos) los justicieros salen inmunes y triunfantes.

Otro aspecto curioso es el “feminismo” mal entendido, a mi parecer, de Larsson: no sólo es que buena parte de la trama de la trilogía está basada en maltratos, vejaciones y otros delitos contra las mujeres y la forma en que sus autores acaban siendo ajusticiados, legalmente o a espaldas de la ley: es que en ninguno de los tres libros sale ni un solo personaje femenino que pueda ser llamado “de los malos”, todas las mujeres son, o afectadas por la maldad masculina, o vengadoras de estas afectadas. En cambio, entre los hombres hay sitio para toda clase de desviaciones y delitos: pederastas, violadores, maltratadores, explotadores infantiles, asesinos, traficantes, tratantes de blancas… Incluso el protagonista demuestra poca madurez emocional, saltando de una aventura a otra sin querer compromisos, tiene una hija de la que prácticamente no se acuerda, descuida su trabajo cuando tiene otros asuntos más importantes de los que ocuparse…

En fin, para mi gusto, un colofón irrelevante para una serie que comenzó bien y ha perdido puntos a la carrera. No creo que pase a la historia de la literatura.

(La imagen de la cabecera es un cuadro de Gino Rubert, quien ha elaborado las portadas de los tres libros de la serie. Recomiendo echarle un vistazo a su obra, entre surrealista e inquietante).


Jul 08 2009

Adiós, MJ

Guardado en Cosas de la vida ~

Probablemente este sea uno de los temas de los que más se ha hablado en los últimos días, si no el que más, y no creo que yo pueda añadir nada nuevo a lo que ya se ha contado en miles de webs en todo el mundo. La televisión nos ha mostrado sus momentos buenos y malos y nos ha recordado hasta la saciedad a este hombre que a mí me parecía un genio en sus buenos tiempos, de hecho de jovencita fui una fan declarada, pero hace años que ya no era sino una caricatura de sí mismo. Descansa en paz, Michael, y he aquí mi pequeño homenaje.

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