Abr 24

Ayer, día 23 de abril, fue el Día del Libro, y aunque con un poco de retraso, me sumo a la celebración con mi particular lista de libros imprescindibles. Puede que no sean los mejores que se han escrito, pero todos, por una razón o por otra (algunas extraliterarias), son importantes para mí. Sin ningún orden en particular, ahí van:

- El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez. Una de las historias de amor más bellas que he leído nunca.
- Las normas de la casa de la sidra, de John Irving. De esos pocos libros que te hacen replantearte muchas cosas.
- El Señor de los Anillos, de John R.R. Tolkien. Lo descubrí a los quince años y desde entonces vuelvo a él periódicamente.
- La historia interminable, de Michael Ende. Un placer y no sólo para niños.
- Historia de O, de Pauline Réage. El amor y la entrega desde otro punto de vista.

En realidad podría poner bastantes más, pero creo que estos se merecen los primeros puestos. ¿Y vosotros? ¿Cuáles son vuestros imprescindibles?

Abr 22

Desde el pasado día 17, se puede ver en Madrid (Galería Cámara Oscura, hasta el 31 de mayo) la primera exposición en España de una artista cuya fama ha surgido directamente de Internet, Miss Aniela, seudónimo de la británica Natalie Dybisz, cuya obra se caracteriza por estar compuesta totalmente de autorretratos, muchos de ellos con un claro componente erótico.

Como era de esperar con esos presupuestos, Natalie se ha hecho muy famosa entre los internautas, que no sabemos si buscan la calidad artística o el morbo de ver a una mujer, ciertamente agraciada, que vuelca en público su intimidad. Así, también se ha visto criticada por las feministas (¿hay algo que no critiquen las feministas?) y por cantidad de aficionados que la consideran una egocéntrica cuyas fotografías no tienen más interés que el de la carne que muestran.

Yo la verdad es que no entiendo muy bien que al hablar de esta chica se destaque precisamente el hecho de que se autorretrate, o más bien, no entiendo el que sea conocida precisamente por eso. Hay muchísimos artistas que se utilizan a sí mismos como modelos, por ahorrar, porque les sirve como ayuda (hace unos días hablé del caso de David Nebreda) o, por qué no, por egocentrismo. También hay otras mujeres que se fotografían y muestran su obra al público (yo también he puesto fotos mías en mi otro blog alguna vez…) y nadie las llama exhibicionistas, narcisistas y pornográficas; en fin, que no veo por ningún lado el motivo de crítica… y sí bastante hipocresía.

 

Abr 8

Sarima miró, y aunque su habilidad para la lectura era ínfima, quedó boquiabierta con lo que vio. Las letras flotaban y se reordenaban en la hoja, como dotadas de vida propia. Parecía como si la página cambiara de idea mientras la estaba mirando. Finalmente, las letras se aglomeraron en un gran nudo negro que recordaba un hormiguero. Después, Elphaba pasó la página.
-Mire, esta sección es un bestiario.
Había elegantes y difuminados dibujos en rojo sangre y pan de oro, que constituían el alzado frontal y trasero de lo que parecía ser un ángel, con notas en delicada escritura sobre los aspectos aerodinámicos de la santidad. Las alas se plegaban hacia arriba y hacia abajo, y el ángel sonreía en una versión descarada de la beatitud.

Esto es un fragmento del último libro que he terminado (bueno, alternándolo con Harry Potter y las Reliquias de la Muerte…), Wicked, Memorias de una bruja mala, de Gregory Maguire. La particularidad del este libro es que es una versión, digamos, desde otro punto de vista, de El Mago de Oz, el clásico de L. Frank Baum. Aquí, la Bruja mala del cuento original es “menos mala”, y es la protagonista de la historia desde el principio, y el Mago, la Bruja Buena y Dorothy tienen características bastante inesperadas. No es un libro infantil en absoluto; está situado en un mundo fantástico, con animales parlantes y magia, pero la narración es totalmente “adulta”; hay sexo, política y violencia (tampoco en exceso). Narrativamente está bien, pero al menos a mí no me ha terminado de enganchar, de hecho he tardado en leerlo bastante más de lo habitual en mí. Aún así, resulta curioso, sobre todo si conoces la historia original.

Adicionalmente y aunque parezca una tontería, la edición que yo he leído, la del Círculo de Lectores, tiene una portada bastante más fea que la de la original española, de Planeta, que es como la que he reproducido arriba. Es una manía personal, pero yo en los libros no miro sólo el contenido…

Abr 5

El otro día, leyendo una reseña sobre la película Dogville, de Lars Von Trier (la crítica está hecha medio de coña, pero tiene su miga…), me llamó la atención un párrafo de la misma que habla sobre la responsabilidad que tenemos las personas sobre nuestros actos y la costumbre de algunos de echarse encima las culpas de los demás. A veces creo que me pasa eso mismo: cuando una persona a la que quiero tiene un problema, lo asumo como propio y me llego a preocupar por solucionarlo incluso más que el afectado. Recientemente me ha pasado eso mismo, a cuenta de un pequeño lío en el que se ha metido una persona muy cercana a mí, y que creo que me ha costado más dolores de cabeza que a él mismo. Debe ser que tengo un carácter demasiado maternal, me parece. ¿Dónde estará el punto justo? ¿Dejar a los demás que hagan lo que tengan que hacer y aprendan de sus errores, o evitar que lleguen a cometerlos?

Imagen: “Madre e hijo”, Osvaldo Guayasamín
Mar 31

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Más de dos semanas ya sin escribir nada… Las Fallas y la Semana Santa por medio, con todo su cortejo de ruido, calles cortadas, avalanchas de gente por un lado, y ciudad vacía por otro; y todo el tiempo, yo, sin demasiadas ganas de escribir por más que las ideas me sigan rondando por la cabeza. En los últimos días otras cosas me han resultado más absorbentes, a veces tienes todo tu tiempo ocupado viendo pasar la vida y, de vez en cuando, participando en ella. Espero ser más constante a partir de ahora, porque esto también se echa de menos.

Mar 13

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Cuando alguien lanza una botella al mar con un mensaje, puede que la botella pase años dando vueltas a merced de las corrientes, o puede que acabe llegando a las manos de su destinatario.

Esta semana, lejos de tracas, embotellamientos y demás, he pasado dos días en una ciudad de ruinas antiguas y callejuelas recónditas propicias al beso robado. Gracias a ti por haberlo hecho posible, eso y tantas otras cosas. Y todo por aquel mensaje que un día lanzaste al mar.

Foto: Anaïs
Mar 6

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El domingo pasado, El País publicó un artículo dedicado a Henry Darger, un pintor y escritor autodidacta norteamericano, que creó una ingente obra sin que nadie en su entorno tuviera la más mínima idea de ello. Siendo muy curiosa la historia, a mí me llamó más la atención otro artista, esta vez español, al que se mencionaba en el mismo artículo: David Nebreda (ojo: las fotografías pueden herir la sensibilidad de algunas personas).

Este madrileño, enfermo de esquizofrenia, perpetuamente refugiado en su casa y sin relación alguna con el exterior, se ha convertido, según el artículo, en el artista outsider vivo más importante. En efecto: su obra ha sido expuesta en Francia, ha generado dos libros y ha merecido la atención de algunos importantes críticos de arte. ¿Y cuál es la particularidad de este artista? Como ya he dicho, Nebreda es esquizofrénico, no toma ninguna medicación y elabora sus fotografías, todas ellas autorretratos, a base de castigar su cuerpo, utilizar sus propios fluidos corporales y someterse a verdaderas torturas.

¿Y por qué he puesto lo de “arte” entre interrogantes? Bueno, si bien Nebreda utiliza su obra como una especie de terapia a través de la que liberar sus fantasmas interiores, dejando literalmente en ella buena parte de sí mismo, no estoy muy segura de encontrar ético que estas fotografías se muestren en público y se utilicen por galeristas y editores para, a fin de cuentas, obtener un beneficio, del que no sé si su autor llega a participar. ¿Es arte asomarnos, desde la comodidad de nuestra posición de espectadores, a los tormentos de un enfermo mental?

Ilustración: Henry Darger
Mar 3

 

Un clásico de los cambios de temporada en la televisión son los anuncios del Corte Inglés. El de navidades, con música de Marlango, ya me gustó mucho. Esta primavera que ya se nos echa encima el fondo musical es de un grupo barcelonés con el original nombre de Facto Delafé y las flores azules, la canción se titula Mar El Poder del Mar.

Feb 29

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Lo siento, sé que estas cosas son muy políticamente incorrectas, pero es que me pueden. Me puede cuando los políticos piensan que estableciendo más regulaciones le van a cambiar la mentalidad a la gente. Según cuenta el diario ABC, el PSOE ha incluido en su programa electoral distintas modificaciones de los libros de texto y legales para “llevar la igualdad hombre-mujer al lenguaje”. Así, «El deseo de algunos profesores y estudiantes» se convertirá en «el deseo de profesores/as y estudiantes/as», y otra serie de medidas para evitar el espantoso plural masculino.

Por supuesto, la medida en cuestión no es la única; a mí me llama especialmente la atención ésta: «reconocer en el ámbito profesional y educativo la figura del agente de igualdad e incluirla en el catálogo de profesiones». Mira qué bien, ahora necesitamos que un especialista vigile con lupa todo lo que se hace en el colegio y decida si es lo suficientemente igualitario. Y si no lo es, ¿se chivará al dire?

Y digo yo, ¿la igualdad entre las personas pasa por llenar los escritos de tonterías como la que he reproducido arriba? (dejando aparte que “estudiantes” no tiene femenino: es una palabra neutra común en cuanto al género). El lenguaje evoluciona por sí mismo: no creo que sea necesario retorcerlo para que se acomode a nuestros deseos. ¿De verdad alguien piensa que medidas como éstas sirven para algo más que para que comités y asesores varios se llenen los bolsillos redactando planes e informes?

Feb 26

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Parece que por fin el sol se va atreviendo a salir después de muchos días de lluvia y frío. Poco a poco se acerca la primavera, los días se alargan, invitan a pasar más tiempo en la calle.

La soledad no es tan fácil de remediar como el frío. Sobre todo cuando parece haberse quedado a vivir contigo.

Foto: Salih Güler
Feb 21

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No hace mucho tiempo, salieron a la luz, publicadas en un libro, unas fotografías que le fueron tomadas a Marilyn Monroe mes y medio antes de su muerte, que en principio iban destinadas a la revista Vogue pero fueron rechazadas por “demasiado espontáneas”. Y sin duda lo eran: las hizo el fotógrafo Bert Stern, a lo largo de dos días pasados en un hotel de Los Angeles, sin luz artificial, ningún vestuario aparte de alguna tela y con abundancia de alcohol por medio.

Recientemente, Lindsay Lohan, que trabaja como actriz en los ratos en que no se dedica a meterse de todo en el cuerpo, ha reproducido aquellas jornadas, posando para el mismo fotógrafo, en el mismo hotel y en parecidas poses a las de aquella sesión. Lindsay me parece una chica guapa, pero sinceramente, creo que el resultado no le llega al original ni a la suela del zapato. A pesar de que en aquellos momentos Marilyn tenía 36 años (Lohan tiene 21), había sido operada de vesícula hacía dos semanas (y la cicatriz es muy evidente en varias fotos), no iba maquillada y en alguna imagen debía estar borracha, me parece que esas fotografías traslucen una sensualidad incomparable. Marilyn no puede resultarnos más humana, más vulnerable, y aun así la cámara la adora. En cambio Lindsay (salvo en alguna foto aislada) no sugiere nada más que un intento, para mí infructuoso, de parecerse a su modelo: pero para eso no siempre basta con ponerse una peluca e imitar una postura. Juzgad vosotros mismos.

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Feb 18

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Estos días me he acordado a menudo de un chico al que conocí por medio de mi antiguo blog, hará cosa de un año. En su momento llegamos a tener una relación bastante profunda, a pesar de la relativa distancia, y a conocernos bien, o eso pensaba yo. Acabamos por quedar para conocernos, pero de pronto, y sin demasiadas explicaciones, desapareció. Al cabo de unos meses volví a saber de él brevemente, y me dijo que lo que ocurrió era que había pensado que su presencia podía influir negativamente en determinadas decisiones que yo tenía que tomar por esa época, y por tanto creía que lo mejor sería apartarse “para no hacerme daño”.

Este razonamiento, dicho sea de paso, es relativamente frecuente, y aunque bien intencionado, creo que resulta más bien perjudicial; me considero lo suficientemente madura como para saber por mí misma lo que me hace daño y que no tengan que decidirlo los demás por mí. De hecho, creo que la presencia de esta persona en su día hubiera sido mucho más beneficiosa para mí y de haber influido en aquellas decisiones hubiera sido para bien.

En cualquier caso, como digo, esta persona llegó a conocerme muy a fondo y me hizo notar un rasgo de mi carácter al que pusimos por nombre “la estrategia del erizo”. El rasgo en cuestión consiste en que cuando me siento triste, o herida, me contraigo y “pincho”, con lo cual quien está a mi lado tiene una percepción engañosa sobre mí y puede acabar alejándose… cuando precisamente lo que necesito es lo contrario.

Imagen: Jack Vettriano
Feb 14

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Sí, ya sé que estas fiestas son un reclamo comercial, una horterada y blablabla. Pero, si tienes alguien a quien decirle “te quiero”, hoy es un día tan bueno como cualquier otro para hacerlo.

Felicidades a todos los que amáis y dobles felicidades si, además, sois correspondidos.

Imagen: VladStudio
Feb 13

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Existen tres tipos de mentira: mentiras, malditas mentiras y estadísticas.

Leonard H. Courtney

Del mal uso de las estadísticas en los medios de comunicación se podrían escribir libros enteros; a poco que uno se ponga a curiosear en las noticias que se acompañan de datos numéricos, surgen fácilmente las incongruencias y los errores, eso por no hablar de cómo se retuercen los números para que demuestren lo que uno quiere demostrar.

Por eso querría comentar un artículo publicado en la edición digital de El Mundo, con un llamativo título: “El 8,5% de los alumnos de la Universidad Jaime I reconoce ser adicto al cibersexo“. La primera en la frente: a continuación se nos aclara que el titular se refiere sólo a alumnos varones, mientras que entre las féminas la adicción alcanza únicamente al 0,5%. Estos hombres, que son unos obsesos. Vamos a seguir viendo el texto.

Después se explica por qué se entiende que ese 8,5% de alumnos son adictos:

La unidad ha realizado una investigación sobre esta materia, que se presentó en 2007 en el quinto World Congress of Behavioural and Cognitive Therapies, en la que se revela que los universitarios dedican una media de 8 horas semanales a navegar por Internet, de las que 0,58 son páginas sexuales.
Ballester no sólo ha remarcado el carácter “preocupante” de este problema, que cada vez tiene una prevalencia mayor, sino que esta patología afecta más a hombres que a mujeres, porque de esas 8 horas, “los varones pasan cerca de dos horas> (1,42 horas) en páginas con contenido sexual, y las mujeres sólo 0,05 horas”.

Mmm.. o sea, que los alumnos pasan una media de 8 horas semanales navegando, y 0,58 de ellas son páginas sexuales (supongo que quiere decir que 0,58 de esas horas se dedican a páginas sexuales). ¿De verdad eso le parece a alguien una adicción? ¿No se supone que un adicto es alguien que no puede pensar en otra cosa? Vale, luego se nos aclara que esa es la media (nos fiaremos, no me he parado a calcularlo) y que en realidad los varones pasan en páginas sexuales 2 horas semanales. Pues me sigue pareciendo poco: eso sólo son 17 minutos al día. Sigamos.

Estas diferencias, ha explicado el profesor, aparecen en todos los porcentajes del estudio, como demuestra que del 26% de estudiantes que han buscado material sexual en Internet, el 45,5% son hombres y del 13,4% son mujeres.
El estudio también revela que del 21,6% de los estudiantes que ha afirmado haberse masturbado mientras estaban navegando en Internet, este porcentaje en hombres es del 45,1%, mientras que en las mujeres es tan sólo del 5,8.
También es diferente el tipo de páginas que frecuentan, ha asegurado en alusión a que del 11,7% de alumnos que participaron en chats sexuales, el 20,6% fueron hombres y 5,8 por ciento mujeres.

Aquí ya me pierdo. Veamos. En cada párrafo hay un porcentaje de alumnos, supongo que sobre el total de matriculados en la Universidad. Dentro de ese porcentaje, considerado como total, se distingue entre porcentaje de hombres y mujeres: por lógica, ambos deberían sumar 100, pero en el primer caso suman 58,9, en el segundo 50,9 y en el tercero 26,4. El resto hasta llegar a 100, ¿qué son?¿Caracoles? A ver por dónde continúa la cosa…

Ballester ha insistido en las diferencias entre hombres y mujeres adictos, ya que los hombres tienden a entrar en páginas pornográficas y las mujeres, en chats de tipo erótico donde haya una comunicación o una conversación.
“Es un problema, que no se reconoce realmente”, ha explicado, y ha añadido que “esporádicamente, una persona puede entrar en una página sexual o en un chat, y no es algo “patológico”.

Pues no sabe cómo me alivia, oiga… O sea que los chicos entran en páginas guarrillas para ver fotos o videos. Vamos, lo que han hecho toda la vida, sólo que antes usaban revistas y películas del videoclub.

Según ha dicho, el problema llega cuando esta actitud “se convierte en algo compulsivo” y que “se echa de menos”, de modo que “a pesar de las consecuencias adversas, se sigue obsesionado con ello”.

Entre los jóvenes, los adictos al cibersexo suelen ser “hombres, personas solitarias, con baja autoestima, que tienen algún tipo de disfunción sexual”, además de ser “personas con una imagen corporal distorsionada y que no se gustan, y quienes también tienen otras adicciones”.

¿Dos horas a la semana navegando es algo compulsivo? ¿Y qué consecuencias adversas tiene, dejando aparte el posible gasto telefónico, que con la llegada del ADSL ha dejado de ser un problema en la mayoría de los casos? Y para acabarlo de rematar, la descripción de los infortunados adictos: sólo le ha faltado añadir que tienen granos, el pelo grasiento y practican juegos de rol.

No sé, pero me parece que el artículo cae en el tópico más fácil. No niego que habrá personas que sufran la patología en cuestión, pero creo que en cuanto se habla de algo que se hace frente a una pantalla hay cierta tendencia a considerarlo poco digno de confianza. Creo que Internet ha supuesto un cambio en nuestras costumbres, puede que en algunos casos para mal, pero en general ha ampliado nuestros horizontes. En todos los sentidos, incluso el sexo. ¿O será que soy una adicta y no me he dado cuenta?

Feb 10

The doll by polyester

Ya sabemos que cuando uno mira el correo electrónico se puede encontrar casi de todo, pero cosas como lo que tenía hoy al abrir mi cuenta me superan. Ni más ni menos que publicidad de una página supuestamente de pornografía infantil (evidentemente, no la he abierto, así que podría ser cualquier clase de timo) en términos vomitivos: “niños muy pequeños, escenas duras”.

Si hay una cosa en el mundo que me resulta intolerable, es la gente que hace daño a los niños, sea de la manera que sea. Y si la pornografía infantil existe, es porque hay un mercado para ella. Probablemente las personas a las que les gustan estas cosas no puedan evitarlo, pero sí podrían evitar que gente sin escrúpulos mercadeara con el sufrimiento de los niños, sencillamente no pagando por ello. Y quien lo hace y contribuye a mantener esta situación, no me merece más que una palabra: asco.

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Sobre El patio trasero

Este es mi patio de recreo, el sitio donde vengo cuando quiero pensar, soñar o simplemente dar un paseo. Dicen que por ahí hay un escondite en el que, si me encuentras, podemos mirar juntos la luna. Date una vuelta y, si te gusta, quédate.