Jun 25 2009

Pesadilla en casa

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coraline

Hay que ver lo vaga que ando últimamente, que tengo el pobre patio abandonado y acumulando hojarasca… y el escondite más vacío que nunca por culpa de la última actualización de Wordpress, que me lo ha dejado virtualmente inutilizable. No es que no tenga ideas o me apetezca hablar de cosas, y de hecho tengo en mente algunas entradas bastante largas, pero lo cierto es que entre la pereza y mi estado anímico actual (que se podría definir como “estoy en una nube”) no actualizo todo lo que me gustaría. En todo caso, por lo menos voy a dejar constancia de lo mucho que me ha gustado una de mis últimas películas vistas, Coraline -como suele pasar, no le veo necesidad ninguna al alargado título español-, dirigida por Henry Selick, un perfecto conocedor de la animación en stop motion como ya demostró en Pesadilla antes de Navidad. A muchos supongo que les frenará el aspecto “infantil” de la película, pero pueden ir a verla con la seguridad de encontrarse un cuento mucho más oscuro y adulto de lo que pueda parecer, con una realización admirable, una maravillosa dirección artística y una música perfectamente adaptada a las imágenes. Muy recomendable.


Jun 10 2009

Palabras…

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Sólo son letras, símbolos y signos que durante siglos de paciente trabajo los seres humanos hemos inventado para poder comunicarnos. Guardan dentro de sí un poder inconmensurable; no seríamos lo que somos sin ellas. Desde el primer balbuceo inconsciente hasta el último suspiro, las palabras nos acompañan toda la vida, nos abren nuevos mundos, nos empujan al amor o a la infelicidad, nos conmueven, erotizan o nos hacen soñar.

A veces las palabras son el único hilo que te une a quien más amas, o destruyen la confianza trabajosamente conseguida. Por suerte, cuando las cosas se rompen, a veces bastan las palabras para poder arreglarlas.


May 17 2009

Currículum

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In memoriam Mario Benedetti, escritor uruguayo, 1920-2009.

CURRICULUM

El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente

usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica

usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros

usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío

entonces
usted muere.


May 03 2009

Arte moderno

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Pero no del que se contempla en los museos, sino del que personas con mucho ingenio, talento y tiempo libre crean en su propia casa, o en la calle, y ponen al alcance de todos gracias a la red. En primer lugar, un “graffiti”, por llamarlo de alguna manera, de Blu, un artista -o grupo, no he encontrado suficiente información como para aclararlo- que se dedica al street art, cuya única posteridad es la que le otorga la imagen grabada y sólo el azar decide su duración física.

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En segundo lugar, un video hecho en stop motion, con un trabajo impresionante y un resultado francamente mágico. Vía Xatakafoto.

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Quizá estas cosas nunca acaben en un museo, pero la verdad es que las prefiero, con mucho, a otras muchas obras de arte pretendidamente “serio” que algunos pretenden venderme como la octava maravilla


Abr 28 2009

Pequeña vanidad

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Vale, no es que sea una cosa como para echar las campanas al vuelo -y perdón por el chiste fácil- pero oye, que me ha hecho ilusión: la web de guías urbanas Schmap ha tomado una foto de mi Flickr -además de otras muchas de otros autores, claro- para ilustrar su guía de Valencia, en concreto, como se ve arriba, una fotografía del Miguelete desde la calle Corretgería, un punto de vista poco habitual que se me ocurrió al pasar un domingo por esa retorcida callejuela donde hace tantos años compraba los materiales para mis clases de Bellas Artes.

La foto se puede ver en su contexto aquí, e incluso hay una guía especial para Iphone, así que ya sabéis, si alguna vez venís por Valencia y se os ocurre usar esta guía, acordaos de la fotógrafa…


Abr 20 2009

¿Proteger?

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Protection, de Mywineinsilence (deviantart)

Protection, de Mywineinsilence (deviantart)

Si hay algo que tengo claro y creo que cualquiera debería tenerlo es que los niños son personas necesitadas de especial protección y cuidado, pero como todo en esta vida, y más en estos asuntos en que a veces nos puede la corrección política, es fácil pasarse al extremo opuesto. No hace mucho tuvimos un ejemplo con el caso de la madre a la que se condenó a más de un año de alejamiento de su hijo por haberle dado un golpe a éste; es obvio que la familia en cuestión tenía problemas educativos, y que tanto la madre como el niño necesitaban ayuda pedagógica, pero dudo muy mucho que el remedio para esos problemas fuera que pasaran un año sin verse: y el primer perjudicado, el hijo, que probablemente después de un año apartado a la fuerza de su madre hubiera acabado peor que antes. Ahora, a rebufo de la marea mediática del “caso Marta”, y como efecto colateral, nos enteramos de que la Fiscalía de Sevilla ha pedido que Telecinco indemnice con ciento treinta mil euros a la novia del presunto asesino y a una amiga de aquélla, por haber acudido, voluntariamente y con la autorización y compañía de sus respectivas madres, a varios programas de televisión donde se trataba del polémico asunto.

La verdad es que la decisión de la Fiscalía me deja un tanto perpleja. Veamos, la muchacha en cuestión fue a los programas, como he dicho, voluntariamente y acompañada de su madre y responsable legal. Obviamente, porque ya sabemos cómo funcionan las cadenas privadas, debieron de cobrar por ello. Ahora, la Fiscalía no actúa contra los padres de la chica, imponiéndoles una multa por haber expuesto a su hija al morbo y la curiosidad pública, sino que, encima, propone pagarles una bonita cantidad por ello. ¿Me he perdido algo? Curiosamente, hace unas semanas, al plantear la reforma legislativa que permitirá que las menores de dieciocho años y mayores de dieciséis puedan abortar, se daba como razonamiento que “si son lo suficientemente mayores como para tener relaciones sexuales, también lo son para abortar”. Bien, esta chica ha sido lo suficientemente mayor como para tener relaciones sexuales, para quedarse embarazada, para declarar ante todas las cámaras que le pusieran por delante en los días en que se conoció el crimen y para acudir voluntariamente a un programa de televisión (donde al parecer no dijo la verdad). No digo que las cadenas de televisión no hayan aprovechado los hechos para aumentar la audiencia, llevan años haciendo lo mismo y supongo que les produce beneficios; pero esa “pobrecita” menor y su familia también han sacado provecho de ello, consciente y voluntariamente, y encima ahora van a cobrar por ello… En fin, kafkiano.


Abr 07 2009

El poder de un sufijo

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A todos (con un poco de suerte) nos pasará alguna vez en la vida: te acuestas un buen día siendo un treintañero, y a la mañana siguiente te levantas convertido en un CUARENTÓN. O, peor aún, en una CUARENTONA. ¿Y qué ha cambiado de un día para otro? ¿De pronto tienes más arrugas, más canas o más dolores en las articulaciones? No necesariamente, pero de alguna mágica forma, parece que has entrado en una categoría distinta. No sé muy bien a qué se debe que a quienes están en los veinte y los treinta se les llame respectivamente veinte y treintañeros, pero no se puede negar que el aumentativo que se aplica a partir de los cuarenta transmite una nada sutil idea de exceso, de gordura, es como si repentinamente te hubieras transformado en una matrona vestida con bata de boatiné y rulos en el pelo. El mundo es así de cruel con los (sobre todo las) que traspasan la frontera: se las considera demasiado mayores para ser modelos, ya no interpretan a la protagonista de la película sino a su madre, si van a la universidad se piensa que lo hacen para pasar el rato… Y la puntilla definitiva te llega cuando un chico te dice que le gustan las “mujeres mayores” o “maduritas”… y resulta que el chico en cuestión tiene cinco años menos que tú. Y tú de pronto te sientes como si fueras Anne Bancroft interpretando a la señora Robinson en El graduado.

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Al menos, consuela un poco ver que hay mujeres que, ya pasada la barrera de los cuarenta, nos regalan la vista posando en fotografías como las que pongo aquí. Vale que Cindy Crawford y Helena Christensen pueden permitirse unos cuidados corporales con los que el resto de las mortales no podemos ni soñar, y que algo tienen que agradecerle al Photoshop, pero al menos son una buena muestra de que no todo se termina cuando cumples los cuarenta.  Incluso, a veces, se puede empezar de nuevo en muchas cosas, con el añadido de que a estas alturas lo que piensen los demás cada vez importa menos.

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Fotografías tomadas de Poprosa.


Abr 01 2009

Chicas malas… o no tanto

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Noomi Rapace, quien interpreta a Lisbeth Salander en la película Girl with the dragon tatoo

Como ya me propuse en su momento, ha llegado a mi “pila de libros” la segunda parte de la trilogía Millennium de Stieg Larsson, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (larguísimo título para una no menos larga novela) y me puse a ella de inmediato con la intención de enterarme cómo continuaban las peripecias de Lisbeth Salander (a la que acabé cogiendo cariño después de la primera parte) y, no tanto, Mikael Blomkvist. No he salido defraudada: baste decir que me enfrasqué tanto en la lectura que el sábado por la noche no pude soltar el libro hasta terminarlo, a altas horas de la madrugada. En cuanto al argumento, me pareció mucho mejor llevado que el anterior, sin ninguna trama paralela que distraiga del hilo principal, y algunas sorpresas bien dosificadas. El estilo, igual que en la anterior, es muy sencillo, sin alardes literarios, aunque con detalles irritantes: Larsson sigue con su manía de sacar  continuamente las marcas a relucir -muy llamativo es el caso de Apple: todos los “buenos” tienen portátiles MacBook o similares, los “malos” tienen PCs del año de Maricastaña y no saben ni configurar un antivirus- y nos facilita la marca de muebles, comidas, ropa, programas informáticos y hasta de los botellines de agua que se bebe el protagonista. El siguiente pasaje habla por sí mismo:

Condujo hasta el Ikea de Kungens Kurva, donde pasó tres horas recorriendo la tienda de punta a punta y apuntando las referencias de todo lo que necesitaba. Con algunas cosas, se decidió muy rápidamente.
Compró dos sofás del modelo Karlanda, en tela de color arena, cinco sillones Poäng, de estructura flexible, dos mesitas redondas lacadas de color abedul claro, una mesa baja de centro Svansbo y unas cuantas mesas auxiliares Lack. En el departamento de estanterías y almacenaje encargó dos juegos Ivar -combinación de almacenaje- y dos librerías Bonde, un mueble para el televisor y unas estanterías de almacenaje Magiker con puertas. Lo completó todo con un armario Pax Nexus, de tres puertas, y dos pequeñas cómodas Malm.

Cama Hemnes

Cama Hemnes

Tardó un buen rato en elegir la cama, pero finalmente se decantó por el modelo Hemnes, una estructura de cama con colchón y accesorios. Como precaución, también compró una cama Lillehammer para la habitación de invitados. No contaba con recibir visitas, pero ya que tenía un cuarto de invitados, ¿por qué no amueblarlo? Total…

El cuarto de baño de su nueva casa ya estaba completamente equipado con un armario, un mueble para las toallas y una lavadora que los anteriores propietarios habían dejado. Sólo compró una cesta barata para la ropa sucia.

Lo que sí necesitaba, en cambio, eran muebles de cocina. Tras una ligera duda, se decidió por una mesa de cocina Rosfors en haya maciza y vidrio templado, así como por cuatro sillas de vivos colores.

Necesitaba muebles para su despacho y contempló asombrada algunos inverosímiles «espacios de trabajo» con ingeniosos armarios para guardar ordenadores y teclados. Al final, negó con la cabeza y encargó un escritorio Galant, de lo más normal, chapado en haya y con tabla abatible y esquinas redondeadas, así como un armario grande de almacenaje. Le costó un buen rato elegir una silla de trabajo -en la cual, sin duda, pasaría no pocas horas- y finalmente optó por una de las alternativas más caras, una del modelo Verksam.

Bueno, nadie podrá decir que no puede uno hacerse idea del resultado. En fin. Otra costumbre del autor es la de llenar la novela con párrafos enteros de información irrelevante que no hace más que engordar el libro sin aportar nada; véase el siguiente pasaje:

… durmió hasta bien entrada la tarde. Cuando se despertó olisqueó pensativamente las sábanas y constató que ya iba siendo hora de cambiarlas. Dedicó la tarde del sábado a limpiar el piso. Sacó la basura y metió los periódicos viejos en dos grandes bolsas que guardó en un trastero del vestíbulo. Puso una lavadora de ropa interior y camisetas y luego otra con vaqueros. Recogió los platos sucios, puso el lavavajillas y terminó pasando la aspiradora y fregando el suelo.

Eran las nueve de la noche y estaba empapada en sudor. Llenó la bañera y echó sales de baño a discreción. Se acomodó dentro, cerró los ojos y se puso a pensar. Cuando se despertó, ya era medianoche y el agua estaba helada. Irritada, se levantó, se secó y se fue a la cama. Volvió a dormirse casi en el acto.

Aun con esos defectos -o al menos a mí me lo parecen-, como he dicho antes, la novela se lee a gusto; engancha sin remedio y remata a la perfección la historia empezada en la primera parte sin dejar cabos sueltos demasiado evidentes, aunque también es verdad que algunas soluciones, como suele ocurrir en este tipo de literatura, quedan algo cogidas por los pelos. Mi resumen: aunque tampoco es la revolución literaria que nos han vendido, vale la pena leerla.


Mar 26 2009

francesca

No hace mucho, conocí, gracias a un pequeño reportaje televisivo sobre su obra con ocasión de una exposición en Murcia, a la fotógrafa norteamericana Francesca Woodman, que se suicidó en 1981, a sus 23 años, dejando una obra  de gran fuerza y expresividad pero que, desgraciadamente, no tuvo éxito en vida de su autora, cosa que posiblemente precipitó su muerte.

35fwdmn

Sus fotos están cargadas de misterio, resultan evocadoras y poéticas. Es una habitual del autorretrato y de los escenarios decadentes y ruinosos. No se me ocurre mejor forma de acompañar sus fotografías que un poema de Sylvia Plath, otra mujer que en su día supo de la angustia de vivir y cuyo hijo, según se ha sabido estos días, ha seguido los pasos de su madre.

Canción de amor de la joven loca

Cierro los ojos y el mundo muere;l
evanto los párpados y nace todo nuevamente.
(Creo que te inventé en mi mente).

Las estrellas salen valseando en azul y rojo,
Sin sentir galopa la negrura:
Cierro los ojos y el mundo muere.
Soñé que me hechizabas en la cama
Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.
(Creo que te inventé en mi mente).

Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:
Escapan serafines y soldados de Satán:
Cierro los ojos y el mundo muere.
Imaginé que volverías como dijiste,
Pero crecí y olvidé tu nombre.
(Creo que te inventé en mi mente).

Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti;
Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente.
Cierro los ojos y el mundo muere.
(Creo que te inventé en mi mente).


Mar 19 2009

Un tema difícil

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Doubt, de Morgan-n (deviantart)

Doubt, de Morgan-n (deviantart)

Algo me dice que con esta entrada me voy a meter en un jardín del que a saber cómo salgo, pero me apetece hablar de ello y ahí va. Hay un par de asuntos que cada poco tiempo vuelven a la actualidad y siempre despiertan encendidos debates entre partidarios y detractores; me refiero al aborto y a la eutanasia. De la eutanasia ya hablaré otro día. En cuanto al aborto, es notorio que, a pesar de que existen medios anticonceptivos de sobra e información asequible para evitar males mayores, no sólo no disminuye sino que aumenta, aunque, gracias a lo “relajado” de la actual legislación española, es de esperar que los abortos ilegales o hechos en condiciones insalubres sean mínimos. A día de hoy está en discusión un cambio en esa ley, por un sistema de plazos, pero ya se ha comunicado que una de las modificaciones previstas es la de autorizar a las menores de 18 años y mayores de 16 a que puedan abortar sin el conocimiento de sus padres. Se alega que si son lo suficientemente adultas como para tener relaciones sexuales (en España son legales desde los 13 años) también lo son para decidir si abortan o no. ¿Mi opinión al respecto? Vamos por partes.

Cuando se habla de aborto se suele centrar la discusión en si “lo abortado” es o no un ser vivo. No es tema baladí: la comunidad científica dista mucho de estar de acuerdo al respecto (incluso una voz tan autorizada como Carl Sagan tiene dudas; véase su libro Miles de Millones) y entre los legos las posturas suelen estar polarizadas en “sólo es una masa de células” o “es un ser vivo desde la concepción”. Puesto que yo no tengo conocimientos científicos suficientes como para dar una opinión autorizada, la mía es exclusivamente visceral y basada en mi experiencia (tampoco hay influencia religiosa en ella, yo no creo en ningún dios): para mí el embrión sí es un ser con identidad propia desde que es concebido. ¿Significa eso que estoy contra el aborto y lo considero un asesinato? No necesariamente.

Ante todo, creo que, hoy por hoy, muchísimos embarazos no deseados se deben pura y simplemente a irresponsabilidad por parte de quien los padece. A pesar de que, como decía antes, hay información disponible de sobra y medios asequibles, entre los jóvenes sigue existiendo esa sensación del “no pasa nada”, del “hago esto porque me lo han dicho mis amigos”, del “bueno, lo hacemos sin nada que el condón no mola, ya me tomaré luego la pastilla del día después”. Basta entrar en cualquier foro frecuentado por jóvenes (y no tan jóvenes también) para darse cuenta de la brutal desinformación sobre temas sexuales en general y anticonceptivos en particular. Estoy convencida de que si no fuera así, los abortos motivados por “daños psíquicos para la madre” y los embarazos adolescentes disminuirían en picado. Por desgracia, ya puede el Gobierno hacer campañas para favorecer el uso del preservativo, que si quien tiene que usarlo no se conciencia de ello, no hay nada que hacer.

Ahora bien, y aunque he dicho antes que yo sí creo que un embrión es un ser vivo diferente de la madre (que no autónomo) me parece mucho peor traer al mundo un niño al que sus padres no van a querer, o que va a vivir sumido en la pobreza. De hecho, mi idea es incluso más extrema que esa: creo firmemente que no debería nacer ningún niño si no están de acuerdo en ello el padre y la madre, y tienen medios suficientes como para criarlo. Cuando hablamos de aborto se nos suele olvidar el tercer término de la ecuación, el padre, como si un aborto o un nacimiento sólo afectara a la madre: sí, es su cuerpo, pero, igual que no habría concepción sin un hombre, éste debería tener algo que decir en el proceso que sigue; cuando se trata de abortar no se le da ni voz ni voto, aunque él quiera ese hijo; pero, peor aún, la madre puede decidir tener el hijo incluso contra la voluntad del padre, y él, cuando exista ese niño, se verá obligado a mantenerlo sin poder negarse, puesto que esa negativa le puede acarrear incluso la cárcel.

Entonces, ¿cuál es la conclusión? Creo que lo “ideal” es un sistema de plazos. Por más que el embrión sea un ser vivo (siempre en mi opinión) es obvio que no es igual un embarazo de una semana que uno de siete meses. A los siete meses el feto ya tiene todos sus sistemas formados y sería capaz de vivir en el exterior, y deshacerse de él a esas alturas sí me parece un crimen, simplemente. ¿Cuándo fijamos el límite, entonces? Sorprendentemente, y según nos cuenta Sagan, la propia Iglesia Católica aplicaba un criterio de plazos hace siglos:

Ni San Agustín ni Santo Tomás de Aquino consideraban homicidio el aborto en fase temprana (el último basándose en que el embrión no “parece” humano). Esta idea fue adoptada por la iglesia en el Concilio de Vienne (Francia) en 1312 y nunca ha sido repudiada. La primera recopilación de derecho canónico de la Iglesia Católica, vigente durante mucho tiempo (de acuerdo con el notable historiador de las enseñanzas eclesiásticas sobre el aborto, John Connery, S.J.) sostenía que el aborto era homicidio sólo después de que el feto estuviese ya “formado”, aproximadamente hacia el final del primer trimestre.

Sin embargo, cuando en el siglo XVII se examinaron los espermatozoides a través de los primeros microscopios, parecían mostrar un ser humano plenamente formado.

Se resucitó así la vieja idea del homúnculo, según la cual cada espermatozoide era un minúsculo ser humano plenamente formado, dentro de cuyos testículos había otros innumerables homúnculos, y así ad infinitum.

En parte por obra de esta mala interpretación de datos científicos, el aborto, en cualquier momento y por cualquier razón, se convirtió en motivo de excomunión a partir de 1869. Para la mayoría de los católicos resulta sorprendente que la fecha no sea más remota.

¿Cúando sería un asesinato? ¿Cuando tiene aspecto humano? ¿Cuando su cerebro genera ondas? ¿Cuando fuera capaz de respirar en el exterior? Es evidente que ahí la comunidad científica sí tiene mucho que decir, pero el mismo Sagan nos da un criterio que resulta plausible, a simple vista:

Es más, ¿por qué han de ser la respiración, el funcionamiento de los riñones o la capacidad de resistir las enfermedades, por ejemplo, justificativos de la protección legal? ¿Sería admisible matar un feto que revelase pensamientos y sentimientos pero que no fuera capaz de respirar? A nuestro juicio, el argumento de la viabilidad no puede determinar de manera coherente cuándo son admisibles los abortos. Se requiere otro criterio. Una vez más, ofrecemos la consideración del primer atisbo de pensamiento humano.

Puesto que, por término medio, el pensamiento fetal comienza a manifestarse incluso después del desarrollo fetal de los pulmones, creemos que la sentencia del caso Roe contra Wade fue una decisión buena y prudente respecto de una cuestión compleja y difícil. Con la prohibición del aborto en el último trimestre (excepto en los casos de grave necesidad médica ) se alcanza un equilibrio justo entre las reivindicaciones enfrentadas de la libertad y de la vida.

¿Y en cuanto a lo de permitir el aborto a las mayores de 16 años sin permiso paterno? Pues creo que va a estropear las cosas más de lo que va a arreglarlas. Hoy por hoy el hecho de poder verse implicadas en un aborto con el conocimiento paterno puede ser un argumento disuasorio para las jóvenes, pero, igual que aún muchas creen que la existencia de la “píldora del día después” las protege de todo mal y ya no pasa nada por no cuidarse, la posibilidad de llegar a un aborto sin que los padres se enteren va a aumentar aún más el número de embarazos adolescentes. El tiempo lo dirá, si la modificación legislativa se aprueba.

En resumen, es un tema muy complicado y con muchas ramificaciones y no sé si he sabido transmitir aquí mi criterio. A grandes rasgos, sería: aborto sí, pero como opción menos mala ante un hijo no deseado, y en modo alguno como sustitutivo de una información sexual completa y un uso amplio de anticonceptivos.


Mar 03 2009

A la caza del mito

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Ya sé que no tengo perdón por haber descubierto tan tarde esta magnífica serie científico-espectacular (no se me ocurre mejor forma de definirla) pero dicen que nunca es tarde si la dicha es buena, y gracias a que en televisión aprovechan los recursos y repiten las series una y otra vez, he podido empezar a ver Cazadores de Mitos recientemente, en la cadena Cuatro, los fines de semana por las mañanas. Los dos mozos de la foto, especialistas en efectos especiales para el cine, y sus tres guapos ayudantes -sí, soy una frívola, qué pasa- se dedican a desmontar mitos y leyendas urbanas utilizando para ello sus conocimientos de mecánica, electricidad, informática, etcétera; incluso, gracias a las aportaciones de los fans vía Internet, pueden revisar sus conclusiones si han llegado a éstas demasiado precipitadamente. Por la misma naturaleza de sus experimentos, no investigan ningún mito que tenga características paranormales, puesto que no hay forma científica de enfrentarse a ellos.

Es por eso mismo que me hace mucha gracia que este programa comparta cadena con otro de resultados básicamente opuestos: Cuarto Milenio. El muy misterioso espacio conducido por Iker Jiménez (que, a pesar de todo, me cae bien, vaya), intenta, a primera vista, hacer algo parecido: plantear una historia supuestamente paranormal y revisarla con la intervención de expertos en la materia para dilucidar si verdaderamente hay algo misterioso detrás de ella. Incluso algunas veces tratan asuntos no tan abiertamente paranormales, sino que entrarían más bien en la categoría de curioso, simplemente. Lo malo es que, a pesar de su pregonada asepsia, y de que suela terminar diciendo “estos son los hechos, lleguen ustedes a sus conclusiones”, todo en el programa está enfocado a condicionar y conducir la opinión del espectador, empezando por su ambientación y acabando por la forma de presentar los hechos. Lamentablemente, su supuesta neutralidad queda en entredicho al comprobar que hace oídos sordos incluso cuando le demuestran que los hechos misteriosos no tienen nada de misterioso o directamente no existen. Lástima que no lo haga así, porque en realidad el programa es divertido y ganaría mucho si intentara resultar más realista y no tan fantasioso.

Y aquí, como muestra, un video de Cazadores de Mitos que trata sobre esa leyenda tan cacareada que dice que el hombre nunca ha pisado la Luna (¡doy fe, incluso entre mis compañeros de trabajo hay quien no lo cree!):

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Feb 24 2009

Crímenes y castigos

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Hay algunos temas de actualidad de los que uno no puede dejar de enterarse por más que no siga la prensa o las noticias, porque están por todas partes: uno de los que últimamente se han mostrado más insistentes es la presunta muerte, lamentable como todas las muertes y especialmente las que llegan antes de lo que por ley de vida deberían, de Marta del Castillo. Y otra vez, como ya pasó en el caso de la pequeña Mariluz, nos vemos invadidos a todas horas por cada detalle de la investigación; por los pormenores, reales o no, de la vida de la muchacha, su familia y sus posibles asesinos; por reivindicaciones más o menos chillonas de endurecimiento de castigos, cadenas perpetuas y hasta de la pena de muerte.

Soy la primera en pensar que la administración de justicia en España es francamente mejorable, pero tampoco acabo de entender esta “barra libre” que se da a las víctimas en los medios de comunicación. Haber sufrido un crimen en tus propias carnes, o en las de tu familia, da derecho -o debería darlo- a ser resarcido en lo que se pueda, asistido en lo que haga falta y ayudado tanto como se quiera, pero no da más razón de por sí, ni más conocimiento; ni la experiencia de cada uno puede hacerse inmediatamente extensible a todo el género humano. Si algún día alguien asesinara a uno de mis hijos, probablemente yo querría, no ya que el asesino se pudriera en la cárcel, sino matarlo con mis propias manos. ¿Comprensible? Sí. ¿Justo? Difícilmente.

Sin embargo, hoy por hoy ciertas víctimas -las que se prestan a ello- gozan de una especie de estatus mediático que las coloca por encima del bien y el mal. Poco importa que los padres de Mariluz permitieran que una niña de cinco años fuera sola por la calle, o que el padre de una de las niñas de Alcácer haya difamado a medio mundo y no haya aclarado el destino del dinero que en su día donó la gente para la investigación: haber sufrido lo que sufrieron se lo perdona todo y además les otorga el derecho de exigir y opinar sobre leyes y penas.

Las cosas no son tan fáciles y no todo se arregla encerrando a los criminales tras las rejas y echando la llave al mar. No es “buenismo”: también creo que hay algunos que tendrían que pasarse la vida fuera del alcance de la sociedad. Pero yo no soy quién para decidirlo y aún menos podría serlo si fuera parte interesada en el crimen. Porque eso no sería justicia sino venganza. ¿No hemos superado ya la fase del ojo por ojo?


Feb 17 2009

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Tiempo ya sin ir al cine, y me saqué la espinita el sábado con la “oscarizable” El curioso caso de Benjamin Button (lástima no haber podido verla en versión original, el doblaje no me pareció demasiado bueno).  Se trata de la última película de David Fincher, director de títulos como Seven o El club de la lucha, pero no tiene temáticamente mucho que ver con ellas. La película parte de una premisa, verdaderamente, curiosa, y se basa en un relato corto de F. Scott Fitzgerald. Más curiosamente aún, allá por mis diecisiete o dieciocho años yo misma escribí un cuentecillo de dos páginas con el mismo argumento; no lo conservo, pero no me cabe ninguna duda de que no habría resistido la comparación…

La historia plantea no pocos problemas para ser llevada a la pantalla, pero creo que en general se han solventado bien y la película me pareció emocionante sin ser lacrimógena, de esas que te hace plantearte muchas cosas sobre la vida, al mismo tiempo que estéticamente muy bella, con fragmentos de auténtica poesía visual y cinematográfica (la secuencia del taxi, por ejemplo). Brad Pitt, para mi gusto, lo hace muy bien y demuestra que no es sólo una cara bonita sino que puede llevar sin problemas el peso de una película él solo, y Cate Blanchett derrocha como siempre elegancia por todos los poros. En resumen, que me gustó mucho y la recomiendo sin reservas.


Ene 27 2009

Ese post que nunca falta…

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Síii…. señoras y señores, con ustedes, el mítico post que siempre se pone cuando no se sabe de qué escribir: el post de las búsquedas de Google!

Sin que yo particularmente sea demasiado insistente en el tema, sí que me resulta curioso echarle un vistazo de vez en cuando a la procedencia de las visitas de la página. Histats ha resultado de gran ayuda en esta pequeña recopilación. La gran mayoría de los que acceden aquí desde un buscador lo hacen indagando sobre un libro, película o similar que yo haya mencionado en alguna entrada (y sobre Miguel Ángel Silvestre, claro…), lo cual es de lo más normal, y en esos casos espero que lo que pueda escribir le sea mínimamente útil a quien llega hasta este patio. En otras ocasiones las cadenas de búsqueda resultan algo más crípticas. Si no, que me expliquen qué pretendían encontrar con cosas como éstas (todas transcritas literalmente):

cuanto te quiero?

(¿Y a mí qué me preguntas?)

quees hacer las cosas bien

(Pues no hacerlas mal)

cerca lejos

(Uno que se perdió Barrio Sésamo de pequeño)

cosas

(Y personas, y animales…)

horterada

(Con esto ha llegado aquí… jo, que me deprimo…)

el trasero feo de Angelina Jolie

(Sí, tú lo que tienes es envidia)

sitios donde Miguel Angel Silvestre frecuenta los fines de semana

(Ilusa…)

como aumentar el trasero

(Y yo queriendo saber cómo reducirlo)

elsa pataky talento?

(¿Es que lo dudabas?)

Naturalmente, no pueden faltar las referencias sexuales: creo que incluso los blogs dedicados a la crianza del escarabajo pelotero reciben visitas llegadas desde alguna búsqueda subida de tono. No tiene mucho de sorprendente, dado que hace unas semanas, por ejemplo, titulé uno de mis post Sexo, sexo y más sexo (sí, lo reconozco, quería aumentar visitas). Lo curioso en este caso, nuevamente, es ver qué era lo que se pedía:

sexo en el patio - sexo porno en el patio - sexo en el patio trasero

(Para eso, pasarse por el escondite)

diputados viendo paginas pornograficas - pasar videos porno en via bluetooth - pilla porno de monjas - porno turco, acto sexual, you tube - esplendorosas jovencitas porno - porno quirurgico - videos porno de chicas en plena lactancia

(Creo que hay otras páginas donde se encuentran cosas más cercanas a todo esto… Madre mía, ¿hay un porno quirúrgico?)

Luego están las búsquedas relacionadas con el sexo, pero ligeramente absurdas:

que consecuencias existen de hacer sexo

(¿Que te lo pasas pipa? Aunque a veces son de otro tipo…)

tres años sin hacer el sexo

(Qué insistencia con que el sexo “se hace”. Ostras, tres años, no me lo quiero imaginar….)

que siente el hombre al hacer el amor

(Pregunta a uno)

consecuencias de tener sexo por el trasero

(Esto… me callo.)

como se ase el amor - como se ase tener un bebe

(Este se saltó las clases de Lengua y las de Biología)

Y luego, los que van a saco y les da igual hasta cómo se escribe:

sexo ymas exo - sexoymas sexo - sexso y mas sexso - xexo y mas - sexo-sexo y mas sexo.com - exo por el traero - sexso en autovus - www.sexo.sexo.mas.sexo.sexo.com - sexso.sexso.sexso y mucho sexso

Y mi favorita:

100 horas de sexo para hombres adictos

En fin, sigan ustedes buscando que aquí todo el mundo es bien recibido… incluso los que vienen preguntando por el porno quirúrgico.



Ene 14 2009

Sostenella y no enmendalla

Guardado en Cosas de la vida ~

almudenagrandesEs una categoría curiosa esa de articulista de prensa. En todo periódico que se precie tienen cuatro o cinco habituales; la mayoría escribe su columna a diario, o casi, aunque también los hay que lo hacen semanalmente. Algunas son pequeñas joyas de la literatura concentrada, en ciertos casos despiertan incluso encendidas polémicas, y en otros varios dejan una sensación de ¿vaya, y a este tipo le pagan por hablar sobre el olor de las nubes? Por supuesto, muchos de los más famosos escritores son a su vez articulistas en prensa. Lo malo es que alguien que deja lo mejor de su arte en una novela puede que no obtenga tan buenos resultados en un medio más concentrado y frecuente; no es fácil inspirarse todos los días en algo, aunque sin duda el que te paguen por ello debe ser un buen acicate, sin ir más lejos si yo cobrara por escribir este blog seguramente no vaguearía tanto como lo hago. Claro que yo no soy Almudena Grandes.

Toda esta parrafada viene a colación de la última anécdota de esta señora, que después de haber mantenido un divertido ping-pong articular con su colega Antonio Muñoz Molina a cuenta de un chiste de mal gusto sobre monjas y milicianos en la Guerra Civil (imagino que Almudena debe encontrar detestable la violencia contra la mujer, aunque si es contra las monjas la cosa ya tiene un pase), y después de haber mostrado que la literatura del Siglo de Oro no es lo suyo, y tampoco es lo suyo corregir los errores cuando se los muestran, ha sido poco menos que la risión de la blogosfera con su particular modo de entender la aritmética.

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La anécdota se ha contado en muchos sitios y por ello no voy a reproducir el artículo entero. Por si alguien no lo conoce, a grandes rasgos lo que ha hecho Almudena ha sido tomar una de esas frases que circulan por Internet, que en su momento se basaron en una afirmación real pero han perdido toda conexión con ella y aun así se toman como artículo de fe (al estilo de la clásica el ser humano sólo utiliza el 10% de su cerebro), ha escrito un artículo basándose en dicha frase para demostrar lo malo que es el capitalismo… y se ha visto obligada a corregir el fallo con una fe de erratas al estilo perdonad, jo, pero es que yo soy de letras y siempre he suspendido las matemáticas. A fin de cuentas, ¿a quién no le pasaría? Si divides millones entre millones… pues tiene que dar como resultado millones, ¿no? Menos mal que en su escrito Almudena recomendaba hacer su pequeño experimento tomando lápiz, papel y calculadora… es obvio que ella no tomó nada de todo eso.

Curiosamente, en este tipo de polémicas siempre surgen defensores del “culpable” con los más variados argumentos; supongo que en este caso dirán que no hay para tanto, que a fin de cuentas el sentido de lo que Almudena contaba queda intacto… Vale que un fallo aritmético lo puede cometer cualquiera, incluso uno tan básico, pero es que en el mismo periódico se había hablado del tema, y parece que ni Grandes lo leyó, ni ningún corrector se dio cuenta antes de mandarlo a imprenta. Pero bueno, no pasa nada, sus lectores seguirán al pie del cañón cada día leyendo su columna incluso sabiendo de lo frágil de sus fuentes. A fin de cuentas, Ana Rosa Quintana, a la que se le tendría que haber caído la cara de vergüenza cuando se descubrió que las novelas se le escribían solas, tiene un público amplio y fiel y hasta una revista con su nombre donde desplegar todo su ego. ¿Es que usted no se equivoca nunca, hombre?


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